Falta de sueño y Alzheimer
Salud

Falta de sueño y Alzheimer

Una relación inevitable

La falta de sueño reparador y la manifestación de Alzheimer están asociadas. Despertar intermitentemente, padecer insomnio crónico o dormir sin descansar adecuadamente incrementa la producción de la proteína Tau.

Esta proteína es responsable de la estabilidad estructural de las neuronas cerebrales. Se libera cuando se está despierto, en momentos en que el cerebro trabaja y requiere del paso de nutrientes a través de las células del sistema nervioso. La proteína Tau cumple la función de sujetar los microtúbulos, uno de los tres componentes de la infraestructura neuronal (los otros dos son los neurofilamentos y los microfilamentos) para garantizar el funcionamiento óptimo del sistema nervioso en el cerebro.

La apariencia de esta proteína es similar a fragmentos de fino estambre. Durante el día, cuando se está despierto, sujetan cada partícula de los microtúbulos; durante la noche, cuando se está dormido, el cuerpo la elimina para conservar el equilibrio.

Pero si los episodios de insomnio son constantes y el cerebro no tiene el descanso suficiente, se continuará produciendo la proteína hasta formar ovillos, verdaderos enredos neurofibrilares que impedirán el óptimo funcionamiento neuronal desencadenando varios tipos de demencias, entre ellas el Alzheimer. Es la relación descubierta entre la falta de sueño y la presencia de Alzheimer.

LA IMPORTANCIA DEL DESCANSO

Puede dormir, pero no descansar. La falta de sueño reparador se refleja en el agotamiento constante durante el día: el cuerpo es pesado y subir unas escaleras cuesta trabajo, al llegar al destino las piernas duelen, el pecho se agita y resopla tratando de jalar aire. Frente a la computadora, los párpados caen como cortinas metálicas y la desesperación abruma.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

La escasez de descanso es un factor de riesgo para el corazón equiparable a ser fumador, o sedentario, o tener sobrepeso.

La falta de sueño se está convirtiendo en un trastorno general en la población. Ocurre por diversas causas, se manifiesta de diversas formas y también se le clasifica. Existe el insomnio de inicio, que consiste en tener problemas para conciliar el sueño en menos de 30 minutos. El segundo tipo es el insomnio de mantenimiento que, como lo indica su nombre, es cuando es imposible mantenerse dormido durante el tiempo necesario; el sueño se esfuma durante 30 o más minutos y, por otro lado, se tienen despertares en la madrugada imposibles de evitar.

Aquellas vigilias que impiden completar la cuota suficiente de descanso llevarán a mayor producción de la proteína Tau, atrofiando el funcionamiento neuronal.

Las leyendas sobre genios cuentan rarezas acerca de siestas intermitentes o breves como único momento de reposo, como las que realizaba Thomas Edison, de quien se dice pensaba que dormir era una pérdida de tiempo; o Leonardo Da Vinci, quien tomaba “siestas energéticas” que duraban pocos minutos. De Trump y Obama se dice que duermen entre cuatro y cinco horas por noche; en cambio Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, tenía como secreto dormir bien y bastante. Lo mismo Albert Einstein, que duraba hasta diez horas en cama.

La importancia de una buena calidad de sueño no solamente es fundamental como factor determinante de la salud, sino como elemento propiciador de una buena calidad de vida”, resaltaron los médicos Juan Carlos Sierra, Carmen Jiménez Navarro y Juan Domingo Martín Ortiz de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, en España, quienes realizaron pruebas en 716 estudiantes universitarios sanos para evaluar la calidad del sueño.

Una de sus conclusiones fue: “El 31 por ciento señala que su calidad de sueño es mala”; además el 28 por ciento de los estudiantes analizados señaló que la eficiencia del sueño que conciliaban era inferior al 85 por ciento, “porcentaje que se considera límite para establecer un diagnóstico de insomnio” (Calidad del sueño en estudiantes universitarios: importancia de la higiene del sueño, revista Salud Mental volumen 25). El resultado, acentuaron los autores, es similar al proporcionado por otras investigaciones en el mundo que confirman que el 30 por ciento de la población presenta problemas de insomnio.

Se ha comprobado que pasar tiempo viendo la pantalla de un smartphone antes de dormir, puede impedir un descanso reparador. Foto: Behance / Ceyda Kurteş

ENVEJECIMIENTO EXCEPCIONAL

La investigadora Prashanthi Vemuri, del Departamento de Radiología de la Clínica y Fundación Mayo, de Rochester, Minnesota, detectó que el 30 por ciento de las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer tuvieron una función cognitiva normal durante su vida. Frente a este fenómeno busca determinar cuáles podrían ser los factores biológicos de los pacientes que le brinden información sobre este padecimiento.

La población mundial está envejeciendo a un ritmo acelerado, y la enfermedad del Alzheimer es una de las únicas causas principales de muerte que no se puede prevenir, curar o incluso retrasar”, señaló la experta.

El enriquecimiento del estilo de vida y la salud vascular, son los dos conceptos que “alteran las trayectorias de la enfermedad del Alzheimer”. Actualmente la doctora Vemuri desarrolla y valida los biomarcadores que pudieran brindar información de las personas; para obtenerla se basa en imágenes y herramientas computacionales, con la finalidad de mejorar la comprensión y el manejo de las demencias.

Un problema es que una vez que los pacientes comienzan a mostrar síntomas, ya se ha producido un daño cerebral sustancial”, esto complica el diagnóstico temprano de la enfermedad; aun así la especialista no descarta la posibilidad de obtener información enfocada en la prevención de este tipo de padecimientos.

Comer bien, dormir bien, destinar tiempo para jugar, leer o simplemente no hacer nada más que contemplar sus sueños de vez en cuando, forman parte de los ingredientes que acarrean un estado saludable.

¿Cómo conciliar el sueño reparador? Cambiando los hábitos inadecuados, aquellos que se considera impiden descansar. Otras respuestas que ofrecen las clínicas del sueño son regular las horas de acostarse y levantarse, reducir las actividades que interfieren en el sueño, y valorar las actitudes y creencias sobre el sueño y el insomnio, es decir, la forma en que se aborda el tema del insomnio puede aligerar o agravar el problema.

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