Reloj del Apocalipsis
Ciencia

Reloj del Apocalipsis

El anuncio del desastre mundial

El fin del mundo ha sido parte de un miedo compartido por culturas de todo el planeta y de todas las edades de la humanidad. Su influencia sobre la creación de historias de ficción en la literatura, poesía y cine, es sólo una señal de la preocupación que subyace al respecto.

La aparente seguridad de que la Tierra como la conocemos continuará existiendo, es constantemente puesta en duda, sea por los posibles efectos de avances tecnológicos o por peligros causados por la huella de la actividad humana.

El llamado Reloj del Apocalipsis se adelantó por decisión de la revista Boletín de los Científicos Atómicos (publicación académica dirigida al público en general dedicada a temas relacionados con la supervivencia y el desarrollo de la humanidad). Según este cálculo el mundo se encuentra más cerca de su fin que en toda la historia.

En los mitos de las culturas de la antigüedad se presenta el final del mundo como algo que debe ocurrir, una catástrofe inevitable en la que participan entidades sobrenaturales. Hoy que las creencias religiosas y la mitología no brindan la principal explicación de los procesos naturales, la ciencia se encarga de prever la catástrofe.

LAS CERO HORAS

El Reloj del Apocalipsis es una manera de representar simbólicamente el tiempo que nos queda como humanidad, siendo las cero horas el momento del final. Es una representación del tiempo que queda para hacer algo al respecto, para presionar a tomar acciones que reviertan el efecto que como humanidad hemos tenido en el mundo y que, paradójicamente, nos convierte en posibles víctimas.

Foto: medium.com

Las manecillas se mueven hacia las cero horas o se alejan dependiendo de la situación global. Los conflictos bélicos en donde se amenaza con el uso de bombas nucleares adelantan las manecillas, pero el calentamiento global es uno de los principales problemas que afectan al mundo.

El reloj fue creado en 1947 cuando se buscó una portada para presentar la revista científica internacional Boletín de los Científicos Atómicos publicada por la Universidad de Chicago, Estados Unidos. Su fundación estuvo a manos de los científicos que participaron en el Proyecto Manhattan, una investigación llevada a cabo durante la Segunda Guerra Mundial y mediante la cual se produjeron las primeras bombas nucleares.

Los alcances del conflicto bélico conflictuaron a la población mundial. La forma en que Estados Unidos respondió, con los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki,  puso en tela de juicio los nuevos alcances que la tecnología bélica podría tener en futuras ofensivas. Desde entonces se tendría en cuenta que, a medida que prospera la humanidad, se hace más poderosa y crea nuevos peligros, incluso para su propia subsistencia. El próximo conflicto podría acabar con el mundo entero.

Al momento de su creación en 1947, las manecillas del reloj se colocaron a 10 minutos de las doce debido al peligro de las armas nucleares, y a partir de eso, cada año se acerca o aleja de este punto para representar el tiempo que queda. No se trata por supuesto de tiempo real, sino que representa el peligro inminente y la fragilidad que tenemos como especie frente a las armas nucleares y, más recientemente, al calentamiento global.

Desde su creación no se ha eliminado la posibilidad de un ataque nuclear. Se ha mantenido cerca de medianoche debido a que la capacidad de destrucción está latente. Cuando se habla de la utilización de estas armas o hay fricciones de algún modo, se acercan las manecillas a las cero horas; conforme estas asperezas son trabajadas por los líderes políticos, se alejan. Sin embargo, lo más lejos que se han colocado son las 11:43, un tiempo que sigue estando bastante cerca del fin.

LO MÁS CERCA DEL APOCALIPSIS

En 1953 se alcanzaron las 11:58 horas, registrando su representación más cercana al apocalipsis. Lo que ocurrió fue el uso de una primera bomba de hidrógeno estadounidense. El 17 de marzo de ese año, el país detonó en su sitio de pruebas de Nevada la bomba atómica Annie, la primera de varias pruebas el mismo año.

A inicios del 2020, el Reloj del Apocalipsis se movió a 100 segundos de la hora cero. Foto: EFE Washington

La Guerra Fría mantuvo al mundo en inminente peligro debido a la relación deteriorada y la amenaza de conflicto entre Estados Unidos y Rusia. En 1991, luego del conflicto, estos países se comprometieron a eliminar parte de su arsenal nuclear. Fue así como el reloj marcó las 11:43.

Los anteriores eventos sirven de perspectiva de lo que interesa a nivel global para representar el peligro que corre la humanidad cada año. Se trata de sucesos que acercan a un conflicto bélico a países poderosos.

Pero otros problemas que nos afectan están teniendo sus consecuencias. En 2017 el aumento de las tendencias hacia gobiernos de ultraderecha, el peligro de una carrera armamentística a partir de comentarios del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre el uso de armas nucleares, así como el calentamiento global, hicieron que el reloj moviera sus manecillas a las 11:57 con 30 segundos.

En 2018, el reloj se encontró a 120 segundos de las cero horas. En 2019 se acercó 20 segundos más debido a la inacción por parte de los gobiernos en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero. El peligro medioambiental se encuentra hoy entre las principales amenazas de nuestra especie. El panorama no es completamente desolador, pero es cierto que existen daños que no han terminado de generar todo su potencial destructivo. Los cambios hacia un destino desastroso no se ven sino progresivamente.

El profesor de astrofísica de la Universidad de Cambridge, Martin Rees, declaró que existe sólo un 50 por ciento de probabilidades de que el ser humano sobreviva al siglo XXI. La clave para hacer frente a los problemas actuales, según el autor, está en el uso que se le dará a la tecnología, que hasta el momento ha tenido un potencial destructor a la par de provocar progreso. El avance cada vez más acelerado de ésta, hace que el planeta no pueda adaptarse a las nuevas condiciones generadas por la especie humana.

Las amenazas nucleares y medioambientales mantienen las manecillas rondando la medianoche. Foto: Behance / Peter Idler

La era del Antropoceno es el nombre que se le da a la crisis ecológica que, según la filósofa francesa Corine Pelluchon, ha ayudado a establecernos como parte del problema como agentes geológicos.

Lo cierto es que los avances en materia política para hacer frente al cambio climático son graduales. Las posibles soluciones y su impacto se podrán ver a lo largo de los años y dependiendo de la unión de los países en estos objetivos, por lo menos aquellos que más emisiones generan, como lo son Estados Unidos y China.

El indicador del reloj del apocalipsis es sólo una representación de lo que ocurre globalmente y de lo cerca que podemos estar de la destrucción. Un tema que tiene que ver, lejos del impacto que generamos en el medio ambiente de forma individual, con las estructuras, las políticas y las empresas que generan un 70 por ciento del CO2 en la atmósfera según The Carbon Majors Database del proyecto de investigación Carbon Disclosure.

Sin embargo, si es posible un cambio desde el consumo individual, tendrá que ser a partir de las leyes que rigen la producción de cierta mercancía. La preocupación por el problema puede decantar en una mayor demanda de políticas medioambientales más eficientes, así como el mercado puede volcarse más en torno a la necesidad de generar productos no contaminantes.

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