El cielo reflejado en el salar de Uyuni
Destino

El cielo reflejado en el salar de Uyuni

El espejo natural que maravilla

Al sur de Bolivia, en la cordillera de los Alpes, se encuentra el desierto de sal más grande del mundo: el salar de Uyuni. Cuenta con una superficie de 10 mil 582 kilómetros cuadrados; está situado a tres mil 650 metros sobre el nivel del mar, lo que también lo convierte en el desierto más alto de todos, y contiene más de 10 mil millones de toneladas de sal que ha sido cosechada, durante generaciones, por el pueblo local conocido como los aymara. La llanura de este desierto es tan plana que la altitud no cambia a más de un metro en todo el espacio que ocupa. Además, el 90 por ciento del litio que se produce en el planeta se encuentra en este lugar.

EFECTO ESPEJO

Pero el motivo por el cual este desierto blanco recibe miles de turistas, es porque una fina capa de agua cubre el salar durante la temporada de lluvias, entre diciembre y marzo, transformándolo en un espejo gigantesco que refleja el cielo de Uyuni. En las fotografías tomadas aquí, se aprecia este efecto óptico, que hace parecer como si las personas estuvieran caminando entre las nubes. Según datos oficiales del gobierno de Bolivia, el salar recibe cerca de 300 mil turistas al año, provenientes de varias partes del mundo, quienes viajan para disfrutar del espectáculo.

Los guías aseguran que caminar descalzo sobre la sal puede llegar a ser terapéutico, pero independientemente de si esto es cierto o no, el paisaje es tan especial que incluso algunas parejas acuden en compañía de sus familiares y amigos para casarse en el espejo más grande del mundo.

Pero también tiene sus desventajas visitar el salar en estas fechas, pues no se puede visitar la isla Incahuasi. Esta se ubica en la parte central del desierto con una vista impresionante del salar y es conocida por sus enormes cactus, que pueden llegar a medir más de 10 metros. El agua dificulta el acceso a la isla y por eso en esta temporada no se incluye en el itinerario de visitas; aunque de abril a noviembre, que se conoce como temporada seca, la llegada a este paraje es mucho más fácil.

Foto: Gettyimages

TEMPORADA SECA

Durante este periodo de tiempo, los turistas podrán disfrutar de la blancura del paisaje, observando las pilas de sal al caminar; encontrar los “ojos del salar”, que son pequeñas aberturas por donde escapa agua, y visitar las formaciones hexagonales, un fenómeno natural que se manifiesta como figuras geométricas casi perfectas. Hay dos teorías que lo explican: una es que esto sucede por la evaporación del agua después de la temporada de lluvias, y la otra parte de que la sal se encuentra constantemente en movimiento y por eso toma estas formas.

Al momento de capturar fotos se puede jugar con la perspectiva de los elementos del lugar. Lo más típico es que el visitante lleve una cuchara y simule que está comiendo sal del suelo.

En 2016, el salar se convirtió en escenario de una galaxia muy muy lejana, ya que la parte final de Star Wars: Episodio VII Los Ultimos Jedi, fue grabada en este lugar, haciéndolo pasar por el planeta conocido como Crait.

Para llegar a ser el salar de Uyuni, la zona donde se encuentra este desierto ha tenido que sufrir cambios drásticos con el paso del tiempo. Su origen se remonta a los lagos que ocuparon este espacio en otras eras, como el lago Minchín, que existió hace 40 mil años. Debido a un cambio climático, el nivel del agua fue disminuyendo poco a poco hasta sólo quedar una pequeña parte. Después, hace 10 mil años, uno de los derretimientos de los glaciares formaron el lago Tauca. Tras más cambios climáticos, ambos lagos fueron evaporándose hasta no quedar rastro de ellos, formando lo que ahora es el salar de Uyuni, en una zona donde aún hay algunos lagos cercanos, como el Poopó y el Uru Uru.

Este maravilloso lugar puede ser el principal destino de muchos viajeros, a quienes les espera la experiencia de caminar sobre las nubes, explorar una isla de cactus o “comer” una cucharada de sal.

Foto: Gettyimages

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