Saúl Rosales y los Dichos de Sor Juana
Literatura

Saúl Rosales y los Dichos de Sor Juana

El estudio de un autor enamorado de la Décima Musa

Sául Rosales Carrillo (Torreón, Coahuila, 1940) es un enamorado de Sor Juana. La frase se ha dicho en repetidas ocasiones pero es necesario retomarla para centrar los comentarios en torno al amor, es decir, la potencia, el gozo que lleva al enamorado a adentrarse en la obra (obra-cuerpo) de la amada. ¿Qué es la mente y el alma inquieta? ¿Anhelar, inquirir, revelar con pasión infinita, renovada cada vez? Teofrasto Paracelso, quien propuso que la práctica médica se basara en principios de la alquimia y la astronomía, escribió: “Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no conoce, no puede hacer. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende, también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento, más grande es el amor”.

El libro Dichos de Sor Juana (2019), destaca por su función didáctica (divulgativa, si se quiere ver así) de quien ensaya, reflexiona y discurre. Esta parte transformadora que dará como resultado la comunicación entre autor y lector. Es importante destacar la mediación de Saúl Rosales para el comentario o la reflexión en torno a los versos de Juana de Asbaje. Antonio Medina Rivilla, refiriéndose a la acción docente en interacción con los alumnos, lo explica de la siguiente manera: “Se comunica desde el saber elaborado y construido desde una actitud de sensibilidad”.

En Sor Juana. La Americana Fénix (Universidad Autónoma de Coahuila, 2018), Saúl Rosales Carrillo hace patente la devoción: “Es admirable Sor Juana, la Americana Fénix; yo la admiro por la lucidez de su pensamiento, por la primavera de sus metáforas, por sus frecuentes (frecuentísimas) pinceladas de racionalismo, por la jocosidad con que salpica o trata sus temas propicios, por su vocación de libertad con la consecuente rebeldía a veces sutil, a veces aireada ante las jerarquías religiosas y que en su literatura se resuelve en irreverentes y afortunados experimentos con la forma, y en fin, por su feminismo precursor".

VALORAR LA OBRA

En el amor, la transformación (esa otra metáfora) ocurre: el corazón es tambor, arpa, cielo en el que se originan todos los matices. Rosales ha sabido interpretar todas estas vivencias y emociones y las ha concentrado en Dichos de Sor Juana, libro que abre aún más el abanico en el estudio de la obra y vida de La Décima Musa.

Foto: Behance / Stephanie Singleton

En “Aclaración elemental”, texto con el que abre Dichos de Sor Juana, Saúl Rosales advierte: “Es propósito de este libro acercar lectores a la obra de Sor Juana mediante giros lingüísticos que la puedan hacer aparecer próxima (prójima, o de la familia). Los dichos de Sor Juana reunidos en estas páginas proceden de poemas, obras para teatro versificadas y dos misivas: la Repuesta a Sor Filotea y la Carta a Núñez”.

El amor, pues, ha creado un nuevo estudio (sobre la obra de Sor Juana), un vuelco que de entrada es atrayente: el del dicho, que en el caso de este libro, el enamorado tuvo que armar, desarrollar, ajustar con conciencia y con maestría. En la elección de los versos para la constitución del dicho, Rosales ha “respetado el formato de la métrica pero como algunos surgen de estrofas, los versos iniciales aparecen truncos”.

EL DICHO

Y ¿qué es el dicho? Esa concreción lingüística y semántica propia del refranero popular; no coincide literalmente con aquello que expresa, sino que ilustra una idea o un concepto valiéndose de recursos retóricos como la metáfora, la alegoría o la ironía. Desde la perspectiva de la observación, el dicho le permite a Rosales reconocer y llamar por su nombre a los asuntos cruciales de la humanidad y del mundo.

Hay libros que están escritos para espantar al lector o atemorizarlo. Saúl Rosales hace reconfortante el encuentro entre la obra de Sor Juana y el receptor. Dichos es un libro reflexivo y él, como intermediario, incentiva el descubrimiento, el estudio, el diálogo. O incluso, el cambio de ánimo. Leamos lo que Rosales escribe a partir del dicho: “Cegar por mirar al sol / es gloria del animoso: “Quien se haya propuesto ganar una competencia deportiva y no lo haya conseguido, quien se haya propuesto titularse como universitario sin lograrlo, quien haya pretendido obtener una casa para su familia sin obtenerla, quien haya intentado escribir un buen libro y haya fracasado, quien haya querido conquistar una pareja sin éxito (y miles de mejores ejemplos) podrían ser consolados con paremias como ésta: “Cegar por mirar al sol / es gloria del animoso”.

Y aquí está otra prueba. Quien ha vivido enamorado de Sor Juana, se zambulle en su propio corazón para encontrar relación entre los versos de la monja con la propia experiencia que, en resumen, es la experiencia del otro, del nosotros. Estamos ante un modelo triádico: 1) La necesidad expresiva de Sor Juana; 2) la relación entre autor-lector-autor, el procedimiento de la interpretación; 3) las fórmulas oraciones que dan como resultado el análisis depurado del dicho. Es claro aquí el resultado didáctico, esa prestidigitación maravillosa del lenguaje, que finalmente es vía sugestiva inseparable a cada una de las bellas artes.

Presentación del libro Sor Juana, La Americana Fénix, precursor de Dichos de Sor Juana. Foto: Archivo Siglo Nuevo

Ejemplifiquemos a partir del siguiente dicho: “Será justicia / que vida tan buena / tenga buena vida”. Rosales ahonda en él: “La sentencia sorjuanina de 'será justicia / que vida tan buena / tenga buena vida', aparte de su atinado contenido (se habrá notado), es de una sonoridad peculiar. Esta se debe a que la Décima Musa la ha construido recurriendo a un juego de palabras. No es excepcional que recurra a algún malabarismo lingüístico para enriquecer con efectos literarios su obra. Por el contrario, los usa con frecuencia. Es una característica acentuada en la corriente del barroquismo. En este caso su juego consiste en repetir las palabras buena y vida colocadas de manera diversa, con lo que consigue uno de los atributos de la poesía que es la sonoridad grata. Se completa la intención sonora con la rima asonante que hacen las palabras justicia y vida (i-a)”.

El autor ha apuntalado su comentario hacia dos vertientes: la de los recursos retóricos que devienen en la comprensión de los versos como una estructura y la reflexión sensitiva, esa condensación de las ideas, de los sentimientos, de las emociones que no expresan otra cosa sino la palpitación inquieta del ser humano. Otra vertiente será el juego. El juego como punto de partida para encontrar máximas y “fabricar poesías”, como escribe George Jen, en el libro La poesía en la escuela, en donde aborda el difícil tema de cómo "se entra en la poesía".

La poesía puede ser horizonte transparente que estremece a quien la lee, en cambio, para otros, ese mismo cielo revelará nubarrones donde es imposible la correspondencia. Se habla aquí de los niveles y dificultades de la interpretación. El libro, que hoy nos convoca, invita al lector primerizo y al experimentado, a avanzar sin dificultad por la obra de Sor Juana. No sólo la obra, sino también el conocimiento general de su época, su circunstancia. Sin embargo, no todo está dicho. Hay algo más allá de estas páginas: la plurisignificatividad. Cada uno de nosotros somos portadores de “múltiples dimensiones significativas” que permiten, a diferencia del lenguaje denotativo, sugerir otros significados. En este sentido no hay respuesta para la pregunta ¿cuántos acercamientos pueden hacerse a un texto? La invitación del enamorado, porque el amor, en palabras de José Ezcurdia, “potencia, a la vez una y múltiple, que nutre el pensamiento con su propia forma dinámica”, es la de navegar este libro de luz pura, que como dice Sor Juana, “por antigua que sea / nunca caduca”.

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