La crisis económica
Opinión

La crisis económica

Jaque Mate

La historia nos dice que las pandemias no se pueden contener. Es sólo cuestión de tiempo para que, con las tasas de propagación del Covid-19, buena parte de los habitantes del planeta se contagie. La experiencia nos dice también, sin embargo, que las pandemias tienen una curva natural de crecimiento y después una disminución, conforme surgen resistencias naturales al microorganismo.

Lo que no se irá con la misma facilidad es la crisis económica que se está gestando no sólo en México sino en el mundo. En 2009, cuando se registró la epidemia de influenza A-HIN1, la economía de Estados Unidos tuvo un descenso de 1.9 por ciento mientras que la de México cayó 5.3 por ciento. Las cosas serán peores en este 2020.

El año pasado Estados Unidos cerró con un saludable crecimiento de 2.3 por ciento, mientras que México ya mostraba problemas, sobre todo por un colapso de la inversión productiva y la construcción, lo que provocó una contracción de 0.1 por ciento.

Las cuarentenas y restricciones a los movimientos de personas, así como el miedo generado por los medios y redes sociales, están ya provocando una crisis en este 2020. El banco de inversión J.P. Morgan ha pronosticado un desplome de 10 por ciento en la economía de Estados Unidos en el primer trimestre de este año y un desastroso 25 por ciento en el segundo. Son cifras más profundas que las de la Gran Depresión de los años 30, cuando se perdió una cuarta parte del producto bruto, pero a lo largo de casi una década. La economía mexicana, según la misma firma, caerá un brutal 35 por ciento en el segundo trimestre y tendrá una contracción de siete por ciento en todo 2020.

La crisis económica tendrá consecuencias distintas en los diferentes sectores de la economía. Algunos, como el de los restaurantes, han quedado ya casi totalmente paralizados. Eso ha dejado a millones sin ingresos desde muy temprano en la pandemia. Quienes trabajan en la economía informal, un 56 por ciento de la población económicamente activa en México, sufrirán más que el resto. Los empleados públicos seguirán recibiendo su sueldo durante la cuarentena y la crisis económica, aunque no tengan actividades. La sociedad los mantendrá al pagar impuestos por los que no obtendrán servicios. Con el paso del tiempo, sin embargo, las empresas empezarán a tener pérdidas, dejarán de pagar impuestos y muchas tendrán que cerrar sus puertas. Los flujos fiscales disminuirán de manera muy importante.

La situación de los bancos debe generar una preocupación particular. Muchas empresas y personas físicas dejarán de pagar sus deudas si la recesión es muy fuerte y prolongada. Aunque los bancos han entrado a esta crisis con una situación sólida, sus balances se irán debilitando y después de un tiempo pueden registrarse quiebras. El gobierno ya ha declarado que no los rescatará, como hizo el gobierno de Ernesto Zedillo entre 1995 y 1996, lo que hace muy posible que los ahorradores pierdan su patrimonio. Cuando esto empiece, muchos irán a exigir sus depósitos a los bancos sobrevivientes. Al final podría provocarse una cadena de quiebras bancarias, como en la Gran Depresión de los años treinta.

La historia nos dice que la crisis epidemiológica durará quizá unos tres meses, pero el impacto económico será mucho más profundo y prolongado. Los países con buenos sistemas de beneficencia, como los de Europa, quizá logren paliar el golpe económico; pero en México, donde la mayoría de los pobres viven al día, las consecuencias serán más fuertes que la propia pandemia.

Comentarios