Sebastián Vinet: trazar arte con el cuerpo
Entrevista

Sebastián Vinet: trazar arte con el cuerpo

Tenía 12 años cuando su futuro se le reveló en la televisión. Recuerda que observó atento una película cuya trama giraba en torno a la vida de un niño que un día descubrió que tenía un gran talento para bailar. En cada escena, Billy Elliot (protagonista del filme), le reafirmó, como una manifestación, el panorama sobre su futuro.

Inspirado en esa historia, Sebastián Vinet comenzó a dedicar todos sus esfuerzos en formarse con excelencia en la danza, una disciplina que actualmente lo invita a trazar arte con el cuerpo y lo lleva a conquistar grandes escenarios internacionales que lo colocan como un gran referente en el mundo del ballet.

Nació en Santiago de Chile y estudió en la Escuela de Ballet del Teatro Municipal de esa ciudad, y en el Houston Ballet Academy, Estados Unidos. Gracias a su tenacidad y disciplina, su carrera tuvo un despunte internacional, logrando ser pare de galas en Inglaterra, Dinamarca, Hungría, China, USA, Canadá, República Dominicana, Rusia y Suiza, donde resultó ganador en la competencia Prix De Lausanne en el 2009.

Así mismo, en el 2016 se estrenó como solista de la Compañía Nacional de Danza en México. Su estilo delineó escenarios como el Houston Ballet, el San Francisco Ballet y el Ballet de Santiago. En Estados Unidos bailó roles principales y solistas de coreógrafos como Marcia Haydée, Kenneth Macmillan, William Forsythe, Christopher Wheeldon, Helgi Tomasson, Stanton Welch, Mark Morris, Ben Steveson, John Cranko, Demis Volpi, Kenneth Macmillan, Marius Petipa, entre otros.

Vinet es claro cuando dice que la danza es su mejor medio de expresión y un sendero en el que catapulta su creatividad. Se trata de una atmósfera donde accede a una libertad absoluta cuando conecta el alma con el cuerpo. Su voz es determinante y a sus 29 años encausa con solidez su carrera profesional. Si en algún lugar siente que no explota al cien por ciento sus atributos artísticos, empaca sus cosas y emprende un nuevo vuelo. No duda, sabe que su mensaje va más allá de ser parte de importantes compañías. Lo que busca, enfatiza, es que la sociedad acabe por comprender cuál es el trabajo real de un bailarín de ballet, que para él tiene que ver con tocar las fibras más sensibles de los espectadores que se someten a admirar este bello acto de arte.

¿Primera conexión con la danza?

Desde muy chiquito. Toda la vida he estado muy interesado en la danza. Mi interés por el ballet surgió cuando vi la película de Billy Elliot. Que yo recuerdo siempre tuve una relación muy cercana con el arte y la danza.

¿Cuándo decides que te quieres dedicar al ballet?

A los doce años. Después de ver la película.

Foto: nycdanceproject.com

¿En tu familia alguien se dedicó a otro tipo de arte?

Soy el primero, nadie de mi familia se dedicó a alguna rama artística. Mi papá pintaba pero no ejerció.

¿Cómo ha sido tu preparación?

Soy chileno pero prácticamente he hecho mi carrera internacionalmente. Nunca he podido realizar mi carrera profesional en Chile. Estuve en Estados Unidos, bailé con el ballet San Francisco y el ballet de Houston. Entrené en la escuela de Houston Ballet, luego bailé durante algunos años profesionalmente en Chile, lo cual fue algo muy bueno haber vuelto a mi país y trabajar con Marcia Haydée, directora de la compañía de ballet de Santiago, que es una eminencia de la danza. Yo duré dos años en Chile, trabajé con la Compañía Nacional de Danza como primer bailarín y decidí independizarme hace un año como artista. Entonces ahora trabajo independientemente con invitaciones en todo el mundo, bailando en galas y compañías en todos los continentes y también enseñando y haciendo diversas cosas, como ser jurado de competencias y trabajar artísticamente de la mano de revistas de importancia como Vogue y otras del mundo de la moda.

Los tres escenarios más importantes en los que has bailado

El Kennedy Center en Washington, en Bellas Artes por supuesto y el Lincoln Center en Nueva York.

¿Qué es lo que más disfrutas de bailar?

La libertad que me da de expresarme. El desafío de empujar tu cuerpo y tu mente a extremos para poder lograr un acercamiento a lo que llamamos la perfección y la técnica. Así mismo disfruto el poder, de alguna forma, crear. Por eso también dedico mi tiempo, ahora como independiente, a trabajar con esa industria que me hace estar envuelto en el mundo del arte.

¿Qué características tiene que tener una persona para ser considerado un buen bailarín?

Es un acto muy subjetivo, las artes son muy subjetivas. Tú puedes ser el mejor bailarín dentro de la técnica pero si a tu director artístico no le gusta hay que buscar otro tipo de compañía. Entonces es muy difícil definir lo que te hace un buen bailarín. Por supuesto hay cosas básicas como que tenga buena técnica, limpieza dentro de la técnica del ballet, un buen entendimiento de la música, la forma en cómo interpretas. Pero al fin y al cabo el espectador busca a alguien que toque, que llegue más allá. A alguien que te lleve más allá de lo técnico, de lo subjetivo de la belleza del cuerpo. Es difícil de explicar. Pero como te digo, una limpieza en la técnica, un buen físico con buenas conexiones tanto de brazos como piernas. Al fin y al cabo es un arte visual, hay que ser algo llamativo. Arte es arte, entonces uno busca una afinidad y una conexión con esa persona que está transmitiendo a través del arte que practica.

Romina Contreras y Sebastián Vinet interpretando a Manon y Des Grieux en el segundo reparto de Manon. Foto: desdelabutaca.com

¿Cuál vendría siendo la funcionalidad de esta rama artística como lo es el ballet en una sociedad que está ya 100 por ciento interconectada?

Ahora en casa, en cuarentena, no tendríamos nada que ver. Sería un aburrimiento horrible, entonces el arte es sumamente importante. Es algo que nos rodea siempre, el problema que es que el arte en Latinoamérica todavía no se ve de alguna forma como negocio y por ende no es lucrativo, entonces se deja de lado. Por eso el gobierno siempre anda recortando presupuesto a la cultura. [...] En Europa y en Estados Unidos es un poco más diferente, pero creo que en algún momento será necesario apoyar a las artes.

¿Países en los que hay más apertura para dedicarte y vivir del ballet?

Yo vivo muy bien aquí en México para serte honesto. Creo que para ser una gente exitosa económicamente es por donde empezaría. [...] Si tú eres bueno en lo que haces y quieres, peleas y buscas lo que quieres hacer y lo logras, pues obviamente vas a tener tanto éxito económico como artístico. En todos los países se puede vivir bien, aquí, en la India y Estados Unidos. Por supuesto la realidad de cada país es diferente en cómo se manejan y esa es la gran diferencia

En Estados Unidos las compañías son privatizadas. En cada lugar hay cosas buenas y cosas malas, el problema en Latinoamérica es que todavía no se entiende que lo que hacemos va más allá de lo económico.

En Estados Unidos sí entienden lo que es el arte, sí entienden lo que es ballet y en Europa también, aquí todavía no.

¿Cuál es tu propuesta para cambiar el panorama?

Yo me salí de Bellas Artes por el simple hecho de que la misma gente que trabaja ahí no entiende. Para mí era muy difícil trabajar con gente así; por el hecho de que, al no entender el desafío de lo que estamos haciendo día a día, afectaba mi trabajo. Entonces eso es indiscutible, porque yo le dedico tanto tiempo y le pongo tanto corazón a lo que hago y que una persona afecte lo que yo estoy haciendo para mí es un no. Jamás fue una decisión de 'ah, me voy porque aquí pagan menos', porque al fin al cabo los bailarines de la Compañía Nacional de Danza ganan en México igual que en Chile, igual que un muchos países de Sudamérica. Tienen mejor sueldo que el porcentaje grandísimo del país, ganan 13 sueldos al mes, les llega un aguinaldo enorme el fin de año, les pagan vacaciones, tienen dos vacaciones, seis semanas divididas en dos. Entonces es una muy buena condición si lo ves en comparación de las personas del país, de cómo viven, entonces para mí siempre ha sido el problema con Latinoamérica: el no entender.

Yo vivo en México porque me gusta mucho el país, pero tengo una cantidad de trabajo en Estados Unidos, en Europa, trabajo mucho en China, en Asia. A mí lo que me gustaría es hacer que la gente entienda en Latinoamérica qué es lo que nosotros hacemos, el fin de lo que hacemos, el por qué lo hacemos. Y que lo que se necesita para poder hacerlo, va más allá de la necesidad económica, es una necesidad social y emocional.

Foto: nycdanceproject.com

En tu experiencia cómo ha sido la participación de los hombres en este arte, no se si exista por ahí el tabú de que este arte es femenino...

Esa idea existe en ciudades ignorantes. Porque volvemos a lo mismo, no se entiende el fin de lo que hacemos, no se entiende lo que es un bailarín de ballet. Porque esta pregunta ya no existe en Estados Unidos y si existe es en un nivel muy bajo, ya no existe en Europa. Pero sigue existiendo en Latinoamérica por que hay ignorancia respecto a este tema.

Proyecto actual en el que estás trabajando a corto plazo

Tengo varios proyectos para el 2021, pero como todo esto del coronavirus es una crisis mundial, todo está en pausa. Tuve que reprogramar todo mi calendario hasta junio. Pero puedo decir que se trata de muchas invitaciones a Estados Unidos, a la India, a Asia nuevamente, a Europa. Así mismo me enfocaré en proyectos que aun no puedo mencionar.

¿Quién es Sebastián en tres palabras?

Una persona sensible, trabajadora y terca.

¿Si no fueras bailarín a que te dedicarías?

A la creación, me gustaría ser asesor, director artístico, tanto para una revista o para diferentes tipos de producciones.

¿Tu mayor anhelo, tu mayor sueño?

Que la sociedad, de alguna forma, empiece a cambiar y entienda realmente lo que hacemos para que así puedan admirar, y de la admiración se les haga gusto. Es un sueño grande ayudar a la gente latinoamericana a entender las actividades culturales como el ballet, la ópera. Para mí es importante la forma en que piensa la gente. Y, personalmente, tener una vida cómoda, una vida feliz, seguir viajando por el mundo.

¿Qué te inspira?

Mi esposa, mi familia y el arte [...] el cielo me inspira mucho. Cada vez que viajo a diferentes partes del mundo, aunque el cielo es azul y tiene nubes blancas, en todas partes lo veo diferente.

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