BodySex
Sexualidad

BodySex

Un taller de autoconocimiento y placer

Aún en este tiempo de libertades, de avances en educación y erradicación de tabúes, existen mujeres que mantienen una imagen negativa sobre sus vulvas, que no controlan su sexualidad o cuyos niveles de satisfacción son pobres en este aspecto. Hay mujeres que no aceptan su cuerpo, que son incapaces de verse desnudas o de proporcionarse placer con sus propias manos o utilizando un juguete. Hay mujeres que no se han masturbado, que se avergüenzan de hacerlo, que no han sido capaces de gozar un orgasmo.

La “revolución sexual” concebida en los sesenta, si bien le dio luz al feminismo, a la igualdad entre los sexos y al uso de métodos anticonceptivos, dejó soterrado el encuentro de la mujer consigo misma. “El feminismo ha fracasado totalmente. Hemos conseguido muy poco”, declaró contundente, en 2014, Betty Dodson durante una entrevista que sostuvo con su colega feminista Carlin Ross. Dodson se convirtió en una figura sobresaliente en el tema de la sexualidad femenina al fundar talleres para acrecentar la relación entre cuerpo y sexualidad femeninos, es el concepto de BodySex.

Dodson propone la sexualidad positiva como fórmula para el autoconocimiento, cuyo epicentro es la masturbación como medio para obtener placer y libertad. La educadora norteamericana protagonizó la revolución sexual de los sesenta, por ello se refiere con certeza al “fracaso” que vive el feminismo actualmente.

A pesar de que públicamente durante las manifestaciones sesenteras los sostenes fueron arrojados por sus poseedoras, se mantuvo irresuelta la vinculación de la mujer con su propia sexualidad. Así lo cuenta Dodson: “(…) a finales de los sesenta y principios de los setenta teníamos grupos de despertar de la conciencia (GDC). Las mujeres se reunían y se sentaban en círculo. Hablaban de sus vidas, y ahí es cuando me di cuenta de que no estábamos solas”. Se refería a la incapacidad de la mujer para hablar abiertamente de su sexualidad como lo suelen hacer los hombres en reuniones informales. “En las fiestas mientras los hombres parecían disfrutar sin ningún complejo, las mujeres en realidad estaban fingiendo”, aseguró.

Betty, quien se aproxima a los noventa años de edad, detalla más sobre aquella inhibición femenina: “Cuando celebraba fiestas sexuales en este bonito apartamento (el suyo) y miraba a mi alrededor, todos los hombres gemían y eyaculaban pero las mujeres gemían y fingían. No podía soportarlo. Que las mujeres no tengan orgasmos no es justo. Así no van a tener un orgasmo nunca, necesitan estimularse el clítoris”.

Y entonces fraguó su taller BodySex.

Quema de brassieres en San Francisco, Estados Unidos (1968). Foto: vogue.de

MASTURBACIÓN SOLIDARIA

A partir de aquella experiencia organizó grupos de autoconciencia feminista en los cuales las participantes compartían experiencias e inquietudes. “A todas les costaba hablar de su sexualidad, todas tenían miedos y vergüenza sobre su cuerpo y complejos sobre sus genitales”, se refiere en la página de Internet de BodySex.

El resultado de las reuniones se tradujo en literatura y en el método de BodySex, que comparte en Nueva York junto con Carlin Ross.

El taller de sexualidad femenina es individual y en grupo. En el primer caso se destinan cinco horas para hablar sobre el historial y vida sexual de la participante, quien compartirá aspectos de su vida sexual sola o con su pareja; se abordan los sentimientos con respecto al placer, a la vergüenza corporal, la intimidad y la masturbación.

La segunda parte es totalmente práctica: “trabajaremos juntas el conocimiento de tus genitales con un espejo e identificando las partes y funciones de tu clítoris, tallo del clítoris, labios internos y externos, vagina, uretra, músculo pc; la comprensión y aceptación de nuestra anatomía sexual es la base del placer sexual”, se describe en el sitio oficial de Internet. La exploración promete identificar incluso el punto g y el uso de vibradores y juguetes sexuales. Regular la respiración e incluso generar fantasías, son parte de la terapia.

En grupo, la terapia se desarrolla durante diez horas un fin de semana, en las cuales además de hablar de orgasmos y de los cuerpos, trabajan técnicas de masturbación, receso erótico y masaje grupal; para lograr el éxito “vamos a tener a la mano un vibrador, una barra vaginal, pañuelos y aceite de almendras”.

Foto: Behance / Konstantin Lobanov

ORGASMO NACIONAL

¿Con qué frecuencia se masturba? ¿Lo hace utilizando algún juguete, con su pareja o sola? Las preguntas son ejemplo de la encuesta que la doctora en psicología social Fabiola Trejo, aplica para conocer el estatus de la sexualidad femenina en el país. La profesionista se presenta como especialista en placer sexual, educadora sexual, feminista, investigadora en sexualidad y facilitadora BodySex, así como la realizadora del primer taller sobre masturbación en México.

Fundó en 2011 Placer & Sexualidad Positiva a raíz de su participación en el taller de la norteamericana donde confirmó “el potencial sanador y liberador del placer sexual”.

BodySex cambió mi vida. ¿Quién iba a pensar que mientras estaba desnuda, sentada junto a diez mujeres desconocidas hablando de mi cuerpo y mis orgasmos, observando nuestras vulvas y masturbándonos, me encontraría a mí misma? En ese preciso momento supe que tenía que traerlo y compartirlo con toda mujer que estuviera dispuesta a escuchar”, refiere la propia doctora en su sitio autobiográfico.

A los talleres de Trejo asisten mujeres mayores de 23 años hasta los 60 de edad. “Son amas de casa, madres de familia, académicas, empresarias, solteras, viudas, casadas, divorciadas [...] mujeres que buscan una relación de amor consigo mismas para aprender a respetarse y a respetar a las personas con las que tengan un encuentro sexual”, afirmó en entrevista periodística Fabiola Trejo.

La sexualidad, más allá de explicarse desde la perspectiva fisiológica, adquiere interpretaciones diversas dependiendo de los tiempos, las culturas y sociedades que la expresan. Aún en nuestros días el tema es tabú en algunos hogares y, acaso lo peor, coartar la sexualidad inhibe el desarrollo humano pleno de las mujeres que no se atreven a tocar sus genitales.

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