Síndrome de Münchhausen
Familia

Síndrome de Münchhausen

Inventar padecimientos en busca de compasión

En portada: Gypsy Blanchard y su madre Dee Dee Blanchard. Foto: dkiss.es

En la madrugada del 14 de junio de 2015, los habitantes de Springfield, Missouri, Estados Unidos, vivieron un escalofriante suceso. Dee Dee Blanchard fue encontrada sin vida en la cama de su habitación con puñaladas que parecían tener días. Pronto se supo que la mujer tenía una hija llamada Gypsy, la cual padecía de leucemia, asma, distrofia muscular y más enfermedades crónicas, además de discapacidad intelectual por daños cerebrales al nacer prematuramente. Luego de encontrar el cuerpo de la madre nadie sabía el paradero de la joven.

Los vecinos de la familia Blanchard creían que Gypsy había sido secuestrada e informaron a las autoridades del asesinato y posible secuestro. Al día siguiente fue encontrada en la casa de un hombre llamado Nicholas Godejohn, con el que aparentemente tenía una relación cercana. Además se comentó que ella se encontraba caminando sin su silla de ruedas y sin síntomas de sus múltiples padecimientos.

Luego se dio a conocer, mediante una conferencia de prensa, que Gypsy Rose Blanchard no tenía ningún tipo de enfermedad, sino que su madre había inventado todo debido a que padecía del síndrome de Münchhausen por poderes.

ENFERMEDAD FICTICIA

El síndrome de Münchhausen por poderes (MSP por sus siglas en ingles) es un trastorno mental y una forma de maltrato infantil en que uno de los padres, normalmente la madre, inventa síntomas o incluso los provoca para simular que el niño está enfermo. Frecuentemente modifican la información médica y mienten a los profesionales sobre la salud de su hijo, esto con la intención de captar la atención y compasión de los demás.

Quienes padecen de este síndrome acostumbran actuar como si la persona que está bajo su cuidado estuviera enferma. Son capaces de exponer a su hijo, o cualquier individuo que estén cuidando, a procedimientos dolorosos y riesgosos, incluso al grado de autorizar cirugías.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Así mismo crean intencionalmente síntomas en un niño, ya sea dándole ciertos medicamentos que los hagan vomitar, tener diarrea o con el propósito de subir los termómetros para que parezca que el infante tiene fiebre. No le dan los suficientes alimentos para que no aumenten de peso, agregan sangre a los estudios clínicos e inventan resultados de laboratorio.

Algunos de los síntomas o enfermedades por los que los padres llevan al médico a su hijo son: vómitos, diarrea, convulsiones, dificultad respiratoria o asma, infecciones, reacciones alérgicas u otros padecimientos que requieren atención médica de emergencia.

Las personas que padecen MSP no llegan a preocuparse por el costo de la atención médica y ni siquiera piensan en cómo pagaran una factura que sólo aumenta con el tiempo que su hijo está en el hospital. Ellos creen que harán sentir compasión a los demás por tratar de hacer todo lo posible por el bienestar de su hijo y en algún momento recibirán ayuda para pagar las tarifas.

Algunos doctores han dado a conocer los indicios que pueden llevar a identificar a una persona que padece de MSP aunque, aclaran, son difíciles de detectar. Normalmente estas personas están muy interesadas en la medicina, pueden hablar con fluidez sobre los fármacos e incluso trabajan dentro de este campo. Suelen ser amables con los profesionales de la salud y siempre parecen estar al tanto del bienestar de sus hijos.

A esta enfermedad también se le conoce como trastorno ficticio, pero esto hace más referencia a las personas que se provocan los síntomas a ellos mismos o los simulan hasta hacer creer a los demás que necesitan un tratamiento.

Cabe mencionar que en la actualidad no se ha encontrado lo que causa esta enfermedad mental. Algunos creen que quienes lo padecen también pasaron esto con sus propios padres en su infancia y creen que es normal vivir lo mismo con sus hijos, porque si nadie descubrió a sus cuidadores tampoco lo harán con ellos.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

DIFÍCIL DIAGNÓSTICO

Existen conflictos éticos para diagnosticar a alguien con este síndrome, porque acusar a una madre, un padre o a un cuidador de estar creando síntomas intencionalmente en un niño, puede llegar a ser un asunto serio para ambas partes. Antes de señalarlos, los profesionales de la salud deberán evaluar los registros médicos, buscando más síntomas o pruebas que los ayuden al momento de incriminar a la persona.

Si un niño ha sido atendido por varias enfermedades en un tiempo corto, los doctores y enfermeras pueden sospechar y reportar la situación. Una forma segura de confirmar que el cuidador tiene este síndrome es separarlo del niño y observar si los síntomas continúan o mejoran por sí solos. Si resulta el segundo caso, los médicos pueden actuar con la certeza de que el paciente se encuentra bien de salud y su cuidador padece del Síndrome de Münchhausen. Como este trastorno es una forma de maltrato infantil, cuando se detecta se debe informar a las autoridades.

Se recomienda terapia para aquellos que tienen MSP. Durante las sesiones, el terapeuta ayuda a la madre, padre o cuidador a identificar los sentimientos que causaron su comportamiento hacia su hijo. Con el paso tiempo, el paciente puede aprender a cambiar esa conducta.

HISTORIAS QUE PARECEN FICCIÓN

El caso de Dee Dee y Gypsy es de esos que parece que no son reales. Todas las enfermedades que hacía aparentar a su hija no eran verdad. Mediante mentiras, recibieron ayuda de muchas fundaciones como Make a Wish, conocieron a celebridades y viajaron a los parques de Disney como un regalo para la supuesta enferma.

En 2015, Lacey Spears fue sentenciada a 30 años de prisión por envenenar a su hijo. Foto: dailymial.co.uk

Según los testimonios de Gypsy, su madre le rapaba el cabello para que pareciera que estaba acudiendo a quimioterapias, y la alimentaba con una sonda para que hacer creer que no tenía un buen desarrollo corporal. Al momento de su arresto, Gypsy dijo a las autoridades que tenía 19 años, pero en realidad tenía 23.

Así como este caso existen otros más. Lacey Spears documentaba a través de redes sociales la batalla de su pequeño hijo, Garnett, ante una enfermedad que nunca especificó. Según los fiscales, Lacey ganó muchos seguidores hasta que el 23 de enero del 2014, Garnett falleció a causa de envenenamiento por los altos niveles de sodio que su madre introducía en un tubo de alimentación. En 2015, Spears fue sentenciada a 30 años de prisión.

Otro escenario fue el de Blanca Montano, mujer que quería llamar la atención del padre de sus dos hijos, ya que sólo ella se hacía cargo de ellos. Fue declarada culpable en junio de 2013 por abuso infantil tras causar lesiones graves en su hija después de que las autoridades la acusaron de contaminar las vías intravenosas con materia fecal.

Aunque no parezca real, este síndrome es algo muy serio, porque puede causar la muerte de las víctimas. Las personas que lo padecen creen que hacen lo correcto, pero sólo están haciendo daño.

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