El INSABI frente al COVID-19
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El INSABI frente al COVID-19

Cuando la salud de la ciudadanía tambalea

Durante la presentación en enero del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reveló el propósito de establecer un servicio médico universal gratuito para la población. Lo expresó con la siguiente declaración que comenzó con sarcasmo: “Los populistas de Dinamarca y de Noruega garantizan el derecho a la salud, y la salud en Dinamarca es gratuita. Está en lo que ellos llaman Estado de Bienestar, hay protección al ciudadano hasta que muere; entonces lo que nosotros queremos es crear un sistema de salud pública de primera y gratuito porque la salud, como la educación, son derechos”.

Así lo garantiza la Constitución nacional en su artículo 4º, sin embargo en México se está muy lejos de los montos económicos que destinan los países nórdicos para garantizar la cobertura universal de sus habitantes.

La inversión pública en salud es un rasero que permite ubicar a México en el contexto referido. A pesar de que hay algunas fuentes informativas que ofrecen distintos resultados, el punto coincidente entre ellas es el rezago mexicano frente a las naciones del Mar del Norte.

Por ejemplo, en 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó que Dinamarca invertía 4 mil 782 dólares internacionales (equivalentes a los dólares norteamericanos) por persona al año en el tema de salud. El monto resultaba en 64 mil 461 pesos mexicanos de aquel año, cuando el tipo de cambio era de 13.48 pesos por dólar. Su vecina Noruega iba más allá en el gasto de salud al destinar 6 mil 347 dólares por habitante, poco más de 85 mil pesos mexicanos. En la estadística se calculó que México invirtió en el mismo periodo mil 122 dólares que equivalían a 15 mil 124 pesos por habitante al año.

El monto de aquel periodo podría parecer reducido, pero ha sido el más alto desde entonces y hasta ahora.

El análisis del portal datosmacro.com de Expansión revisó el gasto público en salud de 2018, y el monto en México apenas rebasó los 5 mil pesos por habitante al año. Dinamarca y Noruega incrementaron las cifras de la OMS al destinar a sus habitantes 104 mil 627 pesos y 139 mil 265 pesos mexicanos respectivamente, tomando en cuenta el tipo de cambio de 2018 que rondó los 23 pesos por euro, moneda empleada para este análisis.

En México, el gasto público en salud de 2018 apenas rebasó los 5 mil pesos por habitante al año. Foto: Archivo Siglo Nuevo

En los países de ingresos medianos, el gasto público en salud por habitante se ha duplicado desde el año 2000. En promedio, el gasto público en salud es de US$ 60 por persona en los países de ingresos medianos bajos y de casi US$ 270 por persona en los países de ingresos medianos altos”, reveló la OMS en febrero del año pasado a través de un comunicado de prensa. Convertido a pesos son entre mil 440 a 6 mil 480 tomando el dólar a 24 pesos. ¿En qué extremo se halla la inversión en salud en México?

EL PRESUPUESTO 2020

Este año el gobierno federal destina poco más de 634 mil millones de pesos al sector salud, lo que corresponde al 14.4 por ciento del gasto programable consignado a las instituciones del sector, así como a los gobiernos estatales, a Petróleos Mexicanos y a las secretarías de la Defensa Nacional y Marina. Sin tomar en cuenta la inversión privada, el cálculo arroja un gasto de 4 mil 995 pesos para cada habitante anualmente, un monto que si bien no está en el límite bajo, tampoco es suficiente para garantizar una salud universal.

El gasto es aún menor si se realiza el análisis por institución. Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social recibirá de participaciones federales 319 mil millones de pesos para atender a 61 millones de derechohabientes, equivalente a 5 mil 207 pesos por cada uno de ellos. En tanto el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, que cuenta con 13 millones 478 mil afiliados, obtendrá un presupuesto de 63 mil 185 millones de pesos, lo que equivale a que destinará en promedio 4 mil 600 pesos por cada asegurado.

En el caso del naciente INSABI los números son menores. El programa que relevó al Seguro Popular pretende ofrecer los servicios a una población superior a los 52 millones de personas, quienes no cuentan con los beneficios ofrecidos por las demás instituciones públicas y mucho menos privadas. En su primer año ejercerá 112 mil 538 millones de pesos, los que, aplicando la misma división de monto económico por número de afiliados, resulta en una cobertura de 2 mil 156 pesos por persona al año.

El INSABI dispondrá de 49 mil camas hospitalarias en todo el país, aunque compartidas con los derechohabientes del IMSS e ISSSTE. Foto: EFE / Ciudad de México Foto: Archivo Siglo Nuevo

El INSABI EN TIEMPOS DEL COVID-19

Para operar, el Instituto de Salud para el Bienestar aprovechará la infraestructura federal y la de 23 estados que hasta marzo aceptaron firmar el convenio de colaboración con la administración de López Obrador. Esto significa que podrá disponer de 49 mil camas hospitalarias en todo el país, aunque deberán ser compartidas con los derechohabientes del IMSS e ISSSTE; lo mismo ocurrirá con las 356 unidades de terapia intensiva donde sólo hay 2 mil 446 camas.

La infraestructura total que se estima superior a las 87 mil unidades, considerados equipos como ventiladores mecánicos, monitores, rayos x portátiles, pulsoxímetros, carros rojos, ultrasonidos móviles y ambulancias, no únicamente estará disponible para quienes se contagien del COVID-19, sino para la población en general (127 millones de personas), por lo tanto puede inferirse que la capacidad del sector está rebasada aún sin eventualidades como la pandemia presente.

El 21 de marzo de este año El Universal publicó que el INSABI “no dispone en este momento de equipo médico para dar atención a la población que pudiera verse afectada”, refirió que “si el tema de la enfermedad llega a una fase 3 (la cual se decretó el 21 de abril) se requerirán (adicionalmente) 150 ventiladores, 200 monitores y 245 oxímetros de pulso”. Para cubrir esta necesidad el director del instituto, Juan Antonio Ferrer Aguilar, solicitó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público 145 millones 200 mil pesos adicionales.

En aquella fecha el INSABI contaba con 8 mil 104 ventiladores metálicos, 13 mil 624 monitores de signos vitales y 1 mil 697 oxímetros de pulso, lo que al parecer es insuficiente.

Las atribuciones del naciente instituto se acrecientan con la cobertura del programa nacional de vacunación con el que aplicará 27.6 millones de dosis. Trabajará con la problemática de la obesidad que está afectando al diez por ciento de la población; ofrecerá tratamiento a 109 mil 200 personas con VIH y atenderá otra epidemia, la de adicciones entre adolescentes, así como los diversos tipos de cáncer en las mujeres.

De acuerdo a la OCDE, México es de los países donde menos impuestos se pagan. Foto: Archivo Siglo Nuevo

COBERTURA UNIVERSAL, CON MAYORES IMPUESTOS

A pesar de que se refiere a la gratuidad de los servicios médicos (incluso así lo menciona el jefe del ejecutivo), los servicios de salud se costean con los impuestos pagados por los ciudadanos, y México es uno de los países donde menos se eroga por este concepto.

De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es de las naciones donde menos impuestos se pagan: alrededor del 11 por ciento sumando el Impuesto Sobre la Renta y las contribuciones a la seguridad social. Donde más pagan es en Alemania, con 39.9 por ciento; en Dinamarca el 36.2 por ciento y en Noruega el 27.9 por ciento, naciones donde la cobertura es universal para la población.

Aunado al bajo porcentaje, México es de los que menos recauda entre los países de la OCDE y en donde la evasión alcanza montos superiores a los 4 billones de pesos, como ocurrió en el sexenio de Enrique Peña Nieto, según la Auditoría Superior de la Federación.

El sistema de salud está rebasado con o sin pandemia, por tanto, para enfrentarla, sólo queda insistir con las medidas más efectivas para evitar contagios: lavarse las manos y someterse a la cuarentena.

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