Afantasía
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La condición de no imaginar

Cierra los ojos e imagina que estás en el mar sintiendo la brisa de las olas y viendo un atardecer precioso lleno de colores. ¿Cuán definida y clara es esta imagen para ti? Describirlo parece una tarea sencilla, pero en el mundo existen personas que no pueden hacerlo. Se trata de individuos que simplemente no logran concebir este tipo de imágenes, es decir, literalmente no tienen imaginación.

Ryan Langdon se dio cuenta de una curiosa verdad que capturó por completo su atención y que muchos desconocen, por lo tanto, no es tan común; se trata de una minoría en el mundo que no puede hablar consigo mismo ni concebir imágenes mentales. ¿Pueden imaginar una vida así, sin poder escuchar la propia voz, sin un monólogo interno y sin ver imágenes en su mente? Muchos pensarían que no es posible, ya que la mayoría de las personas puede tener una narrativa mental y evocar con facilidad cualquier tipo de imagen. Sin embargo, se cree que el cerebro humano nunca dejará de dar sorpresas respecto a todo lo que es capaz de hacer y tal vez nunca se terminará de descubrir por completo.

¿QUÉ ES?

En agosto de 2015 un equipo de científicos descubrió esta condición: aphantasia (su nombre de origen en inglés) es la incapacidad de desarrollar símbolos, escenas, ilustraciones, alegorías, representaciones, voz propia o pensamientos en la mente. Algo realmente impresionante y fuera de lo que es normal para el resto del mundo.

Eso le ocurrió a Niel Kenmuir, nativo de la ciudad de Lancaster en Los Ángeles, California. Él nunca ha tenido imaginación, es decir, su mente ha sido ciega toda su vida sin una narrativa mental propia. Desde su infancia, percibió que era un niño diferente al resto, afirmando que cuando no podía dormir, su padrastro le proponía contar “ovejias”, explicándole que se trataba de un ejercicio para poder conciliar el sueño, aunque esto jamás le funcionó y por más que lo intentó nunca pudo lograrlo.

"No pude ver ninguna oveja saltando por vallas de madera, no había nada que pudiera contar", mencionó.

Foto: Behance / Margarita Kukhtina

Ryan Langdon comenzó a investigar todo respecto a este tema, debido a que le causó un gran impacto el darse cuenta de que la mayoría ignora la existencia de este fenómeno. Así, recopiló toda la información que pudo e hizo algunas encuestas en sus redes sociales para adquirir otras versiones de lo que pasaba en la mente de las personas con este padecimiento.

Entre sus hallazgos destaca que los pensamientos de algunos son como frases que “escuchan”, mientras que otros sólo tienen pensamientos abstractos no verbales, de tal manera que ellos mismos tienen que verbalizarlos de forma consciente.

Ryan dijo que toda su vida ha podido escuchar su voz en su cabeza y hablar en ella como si lo hiciera en voz alta, por lo que pensaba que todo el mundo era así. No podía creer que fuese de otra manera, así que también preguntó a una compañera de clase quien le dijo que ella no escuchaba la voz en su cabeza ni podía tener una conversación con ella misma; tan sólo veía palabras, lo que lo mantuvo con la intriga para seguir cuestionando a otros, pues se preguntaba: “¿Cómo sobrevivían cada día? ¿Cómo leían? ¿Cómo tomaban decisiones entre A y B? ¿Cómo ha podido pasar 25 años de su vida sin darse cuenta de que la gente no piensa como él?”

Continuó con las interrogantes en las que las respuestas eran variadas pero similares entre sí, ya que todas llegaban a la misma conclusión. Por ejemplo, una chica mencionó que cada que veía una película en la que una persona escuchaba su propia voz en su cabeza mientras pensaba, ella solía decir que ojalá eso fuera así, que fuera real. Alguien más dijo que durante años creyó que cuando las personas decían “imagina esto en tu mente” se trataba sólo de una metáfora.

Otros contaban con una paz interior constante, pues si no tenían una voz interior en su cabeza, no había nada que los pudiera atormentar.

También se descubrió que cuando leen, no pueden imaginar cosas, simplemente ven palabras. Esto demuestra que todos tenemos diferentes formas de procesar y adquirir la información que llega a nosotros.

Lauren Beard, dibujante de libros infantiles con hiperfantasía. Ilustración: Hessie Ortega

LA CONTRAPARTE

Esta condición afecta a una de cada 50 personas y, aunque ya se tiene conocimiento sobre la misma, no es percibida como una incapacidad. Según Adam Zeman, profesor de neurología cognitiva y conductual, se puede decir que la afantasía no es un desorden, pero asegura que muchas personas han perdido la habilidad de pensar en imágenes después de sufrir una lesión cerebral. Sin embargo, aún no se han hecho los suficientes estudios e investigaciones para saber cuáles son sus causas específicas o si es simplemente algo nato que se limita a esa explicación.

Ahora bien, se tiene la contraparte de esto: híper fantasía. En esta condición opuesta, las personas tienen una fuerte imaginación, con la facilidad de visualizar rápidamente cualquier imagen que venga a su cabeza; creando escenarios, personajes, mundos y seguir añadiendo cosas sin tener un límite.

Justo como le sucede a Lauren Beard, dibujante de libros infantiles y cuya carrera depende de las explícitas imágenes que puede ver en su mente al leer cualquier texto de los libros que ilustra.

"Pienso que tengo una imaginación fuerte. Puedo crear el mundo y seguir añadiéndole cosas, lo que hace que se vuelva más y más grande dentro de mi mente y los personajes también evolucionan". Así lo expresó Lauren.

"No puedo realmente concebir lo que es no ser capaz de imaginar. Creo que es un poco lamentable", fue su opinión al respecto sobre las personas que tienen una mente opuesta a la de ella.

Se considera que es importante conocer más sobre estos dos polos de la visualización, porque hace una diferencia en la vida de las personas que cuentan con alguna de estas condiciones; pues la mayoría se pasa la vida sin saberlo y menos entenderlo, mientras que los que lo padecen, la pasan buscando la forma de explicar esta rareza, que como vemos, existe.

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