Un frágil sistema para el retiro
Finanzas

Un frágil sistema para el retiro

Las afore en transparencia

En julio de 1997, durante el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) se modificó el sistema de pensiones, transfiriendo la administración del ahorro de los trabajadores para el retiro a empresas privadas como parte de la tendencia de adelgazamiento del aparato gubernamental. La decisión obedecía a la inercia de los gobiernos federales, desde Miguel de la Madrid hasta el de Enrique Peña Nieto, de conceder mayor participación a la iniciativa privada en tareas que anteriormente eran ejecutadas por el sector público.

La administración de los recursos de los trabajadores en manos de particulares le daría mayor dinamismo a la inversión, garantizaría los rendimientos y ofrecería pensiones dignas para la clase obrera, se planteó entonces.

Aquellos argumentos ofrecieron una alternativa positiva ante el contexto adverso que atravesaba el Instituto Mexicano del Seguro Social, responsable del manejo de las pensiones.

La reforma legal dio paso a la creación de las Administradoras de Fondos para el Retiro, las Afore, las cuales abren, administran y operan las cuentas individuales de los trabajadores que pagan sus cuotas al Seguro Social.

Más de dos décadas después de la participación privada, se mantiene la crisis y presión sobre los fondos para el retiro, arriesgando las cuotas sociales, no así las ganancias de las diez empresas que detentan el mercado de los sistemas de previsión para la cesantía.

La pérdida de 80 mil millones de pesos de las Afore al cierre del primer trimestre de este año como consecuencia de las variaciones bursátiles causadas por la pandemia, y la proyección para el año 2022 de pensiones menores a los cuatro mil 475 pesos mensuales para un trabajador jubilado, obligan a replantear el papel de las Administradoras que, por otra parte, mantienen sus comisiones inamovibles.

Ilustración: Hessie Ortega

RENDIMIENTOS BAJO LA LUPA

Detrás de las Administradoras del Fondo para el Retiro, salvo PensionISSSTE, están los bancos, las aseguradoras y consorcios empresariales influyentes en la política nacional.

Sura, Profuturo GNP, Banamex, Principal, Coppel, MetLife, Azteca, XXI Banorte, Invercap e Inbursa se comparten 66.4 millones de cuentas individuales de los trabajadores. El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) estima un monto cercano a los cuatro billones de pesos al cierre de marzo del 2020 sumados en aquellas cuentas. “Los activos administrados por las Afore se ubican en segundo lugar del sistema financiero con el 18.64 por ciento de la participación total”, detrás de sus propietarios, los bancos, que gestionan el 50 por ciento de los activos financieros, de acuerdo a la misma fuente.

Las diez empresas reguladas por la Secretaría de Hacienda a través de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) calculan rendimientos “simples” históricos de 5.08 por ciento anual; esta utilidad es puesta en duda por Emmanuel Ameth de la revista Forbes: “si ajustamos los valores inflacionarios, el rendimiento anual promedio alcanza 0.93 por ciento al año”.

En los estados de cuenta individuales entregados a los trabajadores a través del correo, se publican los rendimientos netos de cada una de las diez Afore, con la siguiente leyenda impresa con pequeñísima letra: “el indicador de rendimiento que se está reportando refleja la rentabilidad promedio de los últimos 60 meses, el cual difiere al rendimiento obtenido en el periodo que se reporta en este Estado de Cuenta”. Y así ocurre.

Para este artículo se analizaron diferentes estados de cuenta de la Afore XXI Banorte. Las cifras que se obtuvieron están más cercanas al análisis de Forbes que del SAR: Se sumaron los saldos del ahorro para el retiro, de cesantía, vejez y la cuota social; de acuerdo al estado de cuenta el resultado de esta suma es el rendimiento que para efectos ilustrativos de este artículo se llamará “rendimiento Afore”. Habrá que restar la inflación correspondiente al periodo, así como la comisión de la Afore, arrojando lo que a su vez será mencionado aquí como “rendimiento real”.

Foto: Behance / Adrian Garza / Intervenido por Hessie Ortega

En el periodo de enero a abril del año 2016 el “rendimiento Afore” de la cuenta individual fue de 2.47 por ciento. En aquellos cuatro meses la inflación fue de 0.65 por ciento, a ésta se le sumó el porcentaje de la comisión, 0.33, obteniéndose un “rendimiento real” de 1.49 por ciento y no de 5.96 por ciento como se publicó en el estado de cuenta correspondiente.

El mismo ejercicio se aplicó en el primer cuatrimestre del 2017: “Rendimiento Afore”, 3.9 por ciento; inflación del 2.48 por ciento y comisión del 0.34 por ciento. Como resultado se tuvo un “rendimiento real” del 1.08 por ciento y no del 4.97 por ciento, como “el rendimiento promedio de los últimos 60 meses” calculado por la empresa.

En 2018, también de enero a abril: el “rendimiento Afore” se calculó en 2.45 por ciento, la inflación fue del 0.89 por ciento y la comisión del 0.33 por ciento. Resultado: un “rendimiento real” del 1.23 por ciento que contrasta con el 4.08 por ciento presentado en el estado de cuenta.

Se analizaron otros cuatrimestres con resultados similares y los rendimientos fluctuaron entre el 1.28 y 0.3 por ciento, como el periodo de mayo a agosto de 2018, cuando la inflación cuatrimestral fue del 1.35 por ciento.

El porcentaje de comisión por el manejo de cuenta se mantiene con el paso del tiempo, de tal forma que entre más se acumule en la cuenta individual, mayor será el monto cobrado por las Afore.

Por otra parte, el SAR calcula rendimientos netos de las comisiones cercanos a los dos mil millones de pesos, que representan el 46 por ciento del saldo del sistema.

Foto: profesionistas.org

¿EN QUÉ SE INVIERTE EL AHORRO DE LOS TRABAJADORES?

Las Afore financian al sector privado en México con un billón de pesos distribuidos en el sector de energía, donde hasta marzo de este año se invirtieron cien mil millones de pesos. A través de instrumentos de deuda privada se financió además al sector infraestructura con 411 mil millones de pesos y al sector vivienda con 46 mil millones de pesos, reportó el SAR.

Sin embargo, para garantizar un rendimiento mínimo, las Afore acuden a los instrumentos de renta fija del gobierno, es decir, a los bonos emitidos por entidades públicas que están obligadas a pagar un monto establecido por un periodo determinado. Más del 50 por ciento de la cartera de las Afore está invertido en renta fija gubernamental.

SI SE TRANSGREDE LA LEY, MODIFICA LA LEY

Una decena de Afore podría suponer una distribución equitativa del mercado, no ocurre así. Coppel posee actualmente el 40 por ciento de las cuentas totales; el segundo mayor concentrador es Azteca con un 24 por ciento, el siguiente tenedor es Citibanamex con el 15 por ciento. Entre las tres captan el 79 por ciento de los registros realizados hasta marzo.

Para evitar esta concentración que pudiera derivar en acciones monopólicas, la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro establece en su artículo 26 que “ninguna administradora podrá tener más del 20 por ciento de participación en el mercado de los sistemas de ahorro para el retiro”. De aplicarse la ley, las dos primeras Afore la incumplirían. Pero a fin de evitar transgresiones en el mismo artículo 26, en el siguiente párrafo indica: “La comisión podrá autorizar, previa opinión del comité consultivo y de vigilancia, un límite mayor a la concentración de mercado, siempre que esto no represente perjuicio a los intereses de los trabajadores”. El comité lo integran funcionarios de gobierno, cámaras empresariales, banqueros y líderes sindicales, no así una representación social ajena a estos organismos que impulsaron la privatización de las pensiones de los trabajadores.

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