¿México está listo para mutar al home office?
Familia

¿México está listo para mutar al home office?

Una práctica que activó la pandemia

En casa el refrigerador, la cama y la televisión están a la mano. Por ello trabajar en el lugar donde se descansa representa un esfuerzo mayor para quienes suelen salir a la misma hora durante las mañanas y regresar ocho horas (o más) después, al terminar la jornada laboral.

El contexto actual de pandemia sometió a las poblaciones a mantener la cuarentena en casa; se definieron actividades laborales prescindibles e imprescindibles y las primeras se redujeron. Además se comenzaron a ejecutar, acaso improvisadamente, labores a distancia.

Para las generaciones recientes, el trabajo desde el hogar no representa un reto al ser nativos digitales, ya que la principal herramienta para el desempeño del home office son las computadoras y dispositivos móviles; pero para quienes no emplean habitualmente estas tecnologías puede resultar complicado, y aún más si los hábitos laborales tóxicos están arraigados. Esto significa, para englobar, excesiva pérdida de tiempo en lugar del desarrollo eficiente de la tarea formal.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social en México determinó que el 70 por ciento de las actividades laborales podrían desarrollarse en casa, sin embargo, en este país sólo dos de cada diez empresas están preparadas para el teletrabajo, reveló la investigación encabezada por la doctora Erika Villavicencio Ayub, coordinadora de psicología organizacional de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Villavicencio y su equipo de trabajo encuestó a mil empresas para saber si estaban preparadas para esta realidad impuesta por un virus, la respuesta fue la anterior. Además, con su estudio reafirmó la existencia de conceptos y prácticas erróneas sobre el trabajo, como la creencia por parte de los patrones de que los trabajadores requieren supervisión férrea para el logro de las metas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) confirma una de las flaquezas laborales mexicanas: los empleados mexicanos son los que más número de horas trabajan con menores índices de productividad. Si a esta práctica se le suma la cercanía del refrigerador, de la cama y el televisor, el rendimiento podría ser menor.

Foto: Shopify

TELETRABAJO LEGAL EN MÉXICO

El 19 de junio del año pasado, el Senado modificó el artículo 311 de la Ley Federal del Trabajo para definir el empleo en casa: “Es el que se ejecuta habitualmente para un patrón, en el domicilio del trabajador o en un local libremente elegido por él, sin vigilancia ni dirección inmediata de quien proporciona el trabajo”.

La ley considera el uso de tecnologías de la información y la comunicación para llevar a cabo las tareas en el hogar. Asimismo confirma en el artículo 315 los derechos laborales de los trabajadores y la obligatoriedad de los patrones de inscribirse formalmente ante la Secretaría.

El registro de patrones del trabajo a domicilio es el trámite legal que deberá realizarse para que pueda ser autorizado por la secretaría correspondiente. En este documento quedan establecidos los días y horarios para la entrega y recepción del trabajo, el pago del salario, la naturaleza y cantidad del trabajo así como las responsabilidades del empleado.

El marco legal existe, ¿pero la tecnología está lo suficientemente desarrollada para el teletrabajo? “Aún hay centros laborales que no podrán hacer frente a esta contingencia provocada por el COVID-19 debido al rezago tecnológico y la poca inversión en formación tecnológica y de equipo de trabajo”, declaró Villavicencio Ayub para el periódico Excélsior (24 de marzo 2020).

La firma Statista publicó los resultados de una encuesta, efectuada en septiembre del 2019, en la que revela que el 58 por ciento de los entrevistados considera que “México no está preparado para adoptar la práctica del trabajo a distancia”, aunque el 53 por ciento prefiera “trabajos con horarios flexibles por encima de aquellos con horario fijo”.

El 45 por ciento respondió que “trabajar de manera remota mejoraría mi productividad” y el 40 por ciento que “ayudaría a equilibrar mi vida laboral y personal”. Reducir el tiempo que se consume en el trasporte fue una respuesta del 32 por ciento y el 16 por ciento contestó que laborar a distancia “incrementaría mi concentración y creatividad”. Sólo un ocho por ciento consideró que “trabajar de manera remota me haría sentir más motivado”.

El home office puede ser una alternativa para equilibrar la vida laboral y la personal. Foto: EFE Domodedovo

Por otra parte, los resultados en 2018 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que cuatro millones 750 mil unidades económicas, es decir, el 20.4 por ciento de las empresas particulares y del Estado, han usado las tecnologías de la información en sus procesos productivos. Desde las pequeñas empresas donde laboran entre 11 y 50 empleados, hasta las grandes con más de 251 trabajadores, son las que pudieran aprovechar el trabajo a distancia debido a que entre el 81 y 91 por ciento sí cuentan con acceso a Internet. En tanto las microempresas, con hasta diez empleados, tendrían la dificultad de enlazar con sus clientes ya que sólo el 17.2 por ciento de éstas tienen acceso a la red.

El reducido porcentaje de las microempresas que cuentan con servicio a la web es una condición adversa, puesto que representan el 79 por ciento del total de las empresas en el país (INEGI, censos económicos 2019).

BENEFICIOS PARA UNOS POCOS

De acuerdo al INEGI, en 2015 solamente el cinco por ciento de la población económicamente activa se empleaba en algún trabajo a distancia, en su mayoría desempeñando labores administrativas.

En julio de 2017 se realizó en Ciudad de México el Primer Foro sobre el Teletrabajo, llevado a cabo por la Organización Internacional del Trabajo en México y Cuba. Allí el gobierno capitalino aseguró que el 51 por ciento de quienes desarrollaron alguna labor a distancia mejoró su productividad; asimismo el 75 por ciento ahorró dinero en transporte público y el 25 por ciento evitó usar su automóvil. La estadística se redondeó con un 80 por ciento que afirmó haber mejorado su estado de ánimo con su desempeño en casa, acaso motivados porque en el hogar están a la mano los enseres necesarios para el descanso y la disminución del estrés.

Comentarios