El Anti-Edipo de Deleuze y Guattari
Literatura

El Anti-Edipo de Deleuze y Guattari

Entre el capitalismo y la esquizofrenia

La desnaturalización, es decir, un proceso por el cual se subordina el potencial humano, tiene que ver con el orden que le damos al mundo. Mientras le otorgamos un nombre y un propósito a lo que nos rodea, obtenemos la ganancia de entender y controlar de alguna manera nuestro entorno, pero nos alejamos de nosotros mismos.

Alrededor de este y otros cuestionamientos gira El Anti-Edipo, un libro que contiene una labor filosófica que podría considerarse una de las más visionarias del posmodernismo, y que condensa una manera de entender el orden social y económico a través de la forma en que se constituye el ser humano.

El Anti-Edipo, publicado en 1972, es el tratado filosófico que forma el primer volumen de Capitalismo y esquizofrenia (su continuación es el título Mil mesetas, de 1980). El filósofo francés Gilles Deleuze y el psicoanalista Félix Guattari ofrecen una visión particular en la que se entremezclan la psicología, la economía y la historia. La forma en que está escrito es compleja y podría decirse incluso que es enrevesada, pues intentan imprimir en él la naturaleza con que está constituido el mundo: como un sinsentido o, como lo plantean ellos, una esquizofrenia.

En este libro, que empuja a Deleuze en una dirección diferente a la que tenía antes de aliarse con Guattari, se nota un hambre de liberación en la que estructuras tan aparentemente dispares, como el capitalismo y el concepto psicoanalítico del complejo de Edipo, se presentan como figuras de opresión.

Para hablar de esta postura filosófica, podemos empezar por la visión que guarda de la realidad, que es el sinsentido mismo. Es decir, la carencia de sentido es lo que rige nuestra existencia. Deleuze y Guattari comparan este postulado con lo que ocurre en la esquizofrenia.

EL FLUJO

El flujo, una concepción tomada primero por Leibnitz y luego por Nietzsche, también es adoptada por El Anti-Edipo. El flujo que rige toda la existencia, es una fuerza que viaja a través de todo y que es completamente aleatoria.

Según esta postura filosófica, el cierre de la vida de Nietzsche en que termina como enfermo mental en un manicomio, sería un episodio en que el flujo del que hablamos, definido por carecer de sentido, avanza por él libremente.

Con lo anterior puede parecer que se ha ido demasiado lejos, y que esta manera de explicar un trastorno como la esquizofrenia sea irreal e idealizadora. Pero hay que tomar en cuenta que uno de los intentos más importantes de Guattari se centra en brindar a la enfermedad mental una explicación que antes no tenía. Su labor en este campo lo llevó a realizar el proyecto de un sanatorio en el que se intentaba borrar la relación de dominación que se establece entre médico y enfermo, mediante la despatologización de la enfermedad, es decir, liberándola del tabú.

El Anti-Edipo declara su intención desde el título, pues si bien su afán es liberador y demenuza las relaciones de poder muy en la línea del estructuralismo, también pone en tela de juicio la forma en que se ha teorizado la naturaleza humana desde el psicoanálisis.

Principalmente ataca las ideas de Sigmund Freud. Señala que el austriaco estaba equivocado de muchas formas, y establece que el complejo de Edipo abrazó las relaciones de dominación que había en el siglo pasado, perpetuándolas hasta nuestros días.

Se puede debatir que Freud estaba simplemente explicando las relaciones humanas, por medio de sus hallazgos, dentro de la sociedad en la que vivió. Pero el Anti-Edipo es bastante tácito en este aspecto: declara que el psicoanalista elevó al Edipo a una posición en la que se lee como la perpetuación de muchos males que padecemos hoy en día.

Basta inquirir en las relaciones de poder definidas por el género: se amoldan bastante bien a las ideas de Freud. En las teorías del austriaco, la dominación está marcada desde la envidia del pene (y su símbolo de poder) por parte de las mujeres en su desarrollo psicosexual, hasta la ansiedad de castración que hace a los niños temer y reprimir su deseo.

El Anti-Edipo va aún más allá de esto. Si para Freud el deseo es visto como una carencia, es decir, que existe porque se siente la falta de algo; para Deleuze y Guattari es el motor que nos mueve, al punto incluso de formar civilizaciones.

El Anti-Edipo critica algunas teorías de Freud al considerar que perpetúan relaciones humanas de dominación. Foto: enpsicopedia.com

LAS MÁQUINAS

Describe a los organismos como máquinas que dejan pasar el flujo del que se habló antes, y a las personas como máquinas deseantes. Lejos de ser una carencia, el deseo es aquello que nos caracteriza.

El capitalismo, visto por estos autores, es un orden social que genera la sensación de que es posible satisfacer el deseo. Juega con nuestro anhelo de mayores recursos, haciéndonos trabajar por ellos y manteniéndonos en esta lógica del capital. Es un modelo económico popular en todo el mundo por este principal motivo, y también es por esto que parece no tener fin.

Si Freud tiene una forma de explicar el desarrollo humano mediante etapas psicosexuales, Deleuze y Guattari plantean algo más filosófico, pero centrado en conceptos cercanos a la biología y la física.

Para ello emplean un concepto conocido como el cuerpo sin órganos, por medio del cual explican el origen del ser humano. Si este génesis es tan incierto, entonces el individuo es la suma de un sinfín de variantes, y por lo tanto las normas rígidas no podrían adecuarse a él. Esta postura concuerda con el afán liberador del Anti-Edipo, pero a pesar de esto, toma en cuenta que a las personas las determinan cuestiones externas, como el papel social que deben tomar y la forma en que el mundo les es explicado.

Se trata de una diferenciación entre lo que es un cuerpo sin órganos y uno con ellos. En este caso, los órganos se entienden como un principio de organización propio de los seres vivos. Es decir, que por el ser humano pasan flujos que él organiza, y con ellos va constituyéndose a lo largo de su historia personal y social.

Según Deleuze y Guattari, el estado en que nos encontramos es la desnaturalización, pues hemos sacrificado, por así decirlo, parte de nuestro potencial para darnos a la tarea de reelaborar el mundo. Así podemos leer lo que nos rodea y transformarlo, pero mantenemos una idea equivocada de nosotros mismos.

Deleuze y Guattari explican al ser humano como una máquina que recibe el flujo (la fuerza que rige la existencia) y le da sentido a pesar de que en realidad no lo tiene. Con esta racionalización, el individuo se desnaturaliza. Foto: Behance / Eduardo Ramón

La desnaturalización tiene que ver con el racionalismo. El resultado es un mundo que, para estos autores, va en contra del orden natural. Es decir, en nuestra racionalización se nos escapa gran parte de lo que, en esencia, puede ser el mundo. Nos alejamos de él y no lo entendemos del todo.

EL TIEMPO

El tiempo, como componente importante para la filosofía contenida en El Anti-Edipo, es aquello que genera el cambio. Es por medio de este que convertimos la naturaleza en algo diferente para nosotros.

El hábito, término utilizado por Deleuze pero heredado de la tradición filosófica de autores como Nietzsche o Hume, tiene que ver con una tendencia natural a asociar términos que son diferentes entre sí. Desde este punto de vista es natural que formemos hábitos y que asociemos, por ejemplo, una época del año con un rito o con un favor que esperamos obtener de la naturaleza.

El Anti-Edipo es importante para la filosofía. Su ambición puede parecer exagerada, aunque los autores han dicho que únicamente intentan introducir nuevas formas de explicar lo que nos constituye como humanos. Introducirnos en este y otros mundos puede liberarnos de ideas que creemos inamovibles.

Comentarios