Protestas “fifís”
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Protestas “fifís”

Cuando los intereses de los más privilegiados son amenazados

Rudy llevó su mano derecha hacia su amplia frente mientras resumía el diálogo sostenido con veintitrés compañeros suyos a través de Internet; ponía en contexto al recién convidado a la reunión virtual, Héctor Aguilar Camín. Con un tono que denotaba preocupación se dirigió al escritor mientras el resto de cibernautas escuchaba: “Ayer comentábamos entre algunos de nosotros el gran descontento que tenemos y que existe por la administración de Andrés Manuel López Obrador, y la verdad no estamos equivocados; por más que le quieras pensar, las partes malas rebasan las buenas. Pero lo que aquí planteamos es ¿cómo le hacemos nosotros los chavos de 75 años para hacer que este descontento se vaya, se permee hacia las clases populares, a las clases que tienen 30, 40 millones de votos, a las que hay que hacerles entender las equivocaciones y los errores del presidente”; ese es el resumen de Héctor. Se trató de una reunión de condiscípulos de la preparatoria Patria, donde también estudió el escritor mexicano. Los escenarios donde se encontraban los compañeros de la generación 62 podían apreciarse a sus espaldas: estaban en sus bibliotecas hogareñas colmadas de libros, o en el estudio donde colgaban decenas de cabezas disecadas de venados y antílopes africanos. La imagen de Aguilar Camín ocupaba la esquina superior izquierda de la pantalla, donde dio un pequeño sorbo de su taza antes de comenzar afirmando que el presidente de México había perdido la confianza del “circulo rojo”, y que ese descontento pronto influiría al “circulo verde”. Eso ocurrió con administraciones como la de Vicente Fox, refirió.

Sin pausa, el también periodista acentuó la postura de quienes llamó “gente pensante”: “Esto que estamos nosotros pensando y viendo, esto que está pensando y viendo Reforma (refiriéndose al periódico donde colabora), esto que está pensando y viendo la gente pensante del país, las calificadoras, los analistas económicos y los diarios internacionales, se va a volver parte de la visión común de los mexicanos”.

El ánimo del autor crispaba, su respuesta de catorce minutos mantuvo en silencio a sus compañeros de prepa a quienes reveló: “El asunto es ¿Cómo se organiza esto políticamente para quitarle poder (al presidente de México), porque mientras no le quitemos poder realmente la cosa no va a mejorar desde el punto de vista de nuestra presencia como ciudadanos”. Antes de que se ofrecieran alternativas, aclaró que solamente por la vía institucional podría derrocarse al presidente en turno, a través de las elecciones. “Mi idea es que si la democracia lo trajo, la democracia es la que lo debe moderar”.

Advertía sobre la intención de López Obrador de transgredir el estado de derecho a través de iniciativas de ley. “La sociedad debería estar asustada y alarmada con la barbaridad constitucional o inconstitucional en que vivimos hoy los mexicanos”, señaló.

Héctor Aguilar Camín, escritor y periodista mexicano. Foto: EFE Guadalajara

Como remate, el narrador, autor de más de una veintena de títulos, les contó una historia que debió atemorizar a más de uno de sus camaradas: “El presidente López Obrador está en una aceleración muy impresionante de sus decisiones respecto a sus proyectos; él quiere borrarlo todo y comenzar de nuevo, es un delirio, imposible hacerlo, ni a balazos, ni las revoluciones lo han cambiado. No se puede y conduce a decisiones tan estúpidas como las que hemos visto tomar recientemente de ir cancelando inversiones ya hechas en cerveceras, también en energía eléctrica… y este tonito de que ¿ahora qué vamos a hacer con los ricos? ¡Bueno! Espero que los ricos entiendan (…) que las respuestas que dan las revoluciones a la pregunta de ¿qué vamos a hacer con los ricos? es muy simple y siempre igual en todas, en la revolución francesa, en la soviética, en la china, en la mexicana, en todas: primero los usas, luego los expropias y luego los desapareces… eso es lo que hacen las revoluciones con los ricos. Y este es un régimen revolucionario”, acentuó.

La conferencia virtual fue difundida en Internet. Es ejemplo de las diversas manifestaciones organizadas por grupos adversos al gobierno, compuestos por personas a quienes el propio jefe del ejecutivo ha calificado como “fifís”, alusión común durante el porfiriato para referirse a los conservadores.

LAS MANIFESTACIONES EN LA CALLE

El encuentro de ex compañeros de preparatoria de Héctor Aguilar podría constituir una protesta contra un régimen contrario a sus intereses, aprovechando los nuevos canales de comunicación para acordar, organizar y definir acciones, entre ellas, por qué no, tomar las calles, como suele hacerlo el pueblo.

A finales de junio del año pasado las calles de León, Guanajuato, fueron ocupadas por ciudadanos inconformes que no tenían “ningún color, ningún partido”. Quienes salieron a la calle se distinguieron por su posición económica desahogada, exigiendo la renuncia de López Obrador a quien acusaron de mentiroso. La protesta tuvo efectos inmediatos ya que el primero en salir, justo el mismo día de la manifestación, fue el ex presidente Vicente Fox Quesada, quien deseaba sumarse a la marcha. “Por favor retírese, Vicente Fox” le pidieron con el uso de altavoces, a lo que el político respondió enérgico “¡Ni madres!”.

Casi un año después se reagruparon los adversarios de López Obrador y volvieron a protestar en las calles, esta vez a bordo de sus vehículos. Al final de mayo de este año algunas caravanas de automóviles se sumaron a lo que denominaron “Claxonazo contra el gobierno federal”. En los cofres de los vehículo los inconformes colocaron cartulinas con mensajes adversos a López Obrador: “AMLO vete ya”, “AMLO renuncia”.

“Claxonazo contra el gobierno federal” organizado en mayo de este año. Foto: Notimex Ciudad de México

La singular marcha sobre ruedas tuvo eco en Querétaro, Chihuahua, Puebla, Jalisco y Mérida. “En Jalisco, cerca de mil 500 carros armaron un contingente que superó los dos kilómetros”, resaltaron algunos periódicos, como El Financiero, que además describió los modelos de los coches: “en su mayoría de marcas y modelos de lujo” (30 de mayo de 2020).

Ante las posturas de rechazo, López Obrador insistió en que el origen radica en el combate a la corrupción y a los privilegios. “Entendemos el por qué de la inconformidad, de los ataques al gobierno que represento: se está acabando con los privilegios, se está acabando con la corrupción; hay quienes no quieren dejar de robar, que continúen sus privilegios y que continúe el clasismo, que sólo se atienda al que tiene mayores posibilidades económicas y se le dé la espalda a los pobres”, expresó en la rueda de prensa organizada el uno de junio de este año.

HISTORIA A RAS DE PISO

En México, las primeras marchas en la calle ocurrieron al comienzo del siglo XIX para celebrar alguna fecha patriótica, como ocurría en otras naciones. “Numerosas ceremonias cívicas organizadas en Estados Unidos y Gran Bretaña recurrieron a marchas en las que se reunían los grupos de personas que estructuraban los gremios, los grupos sociales, políticos o étnicos. Estas marchas, que se multiplicaron en las décadas de 1830 a 1850, permitieron a la población no sólo presentar y representar públicamente su diversidad, sino también asignar un lugar a cada grupo”, reseña el ensayo La manifestación: el origen de una forma de protesta de los profesores Olivier Fillieule y Danielle Tartakowsky del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia y de la Universidad de París, respectivamente.

El antropólogo y la historiadora citados ubican las primeras manifestaciones emergentes en Bohemia, en la República Checa, durante el periodo conocido como “Primavera de los pueblos” en referencia a la oleada de revoluciones ocurridas en Francia, Alemania, Austria, Hungría e Italia.

En 1883, en París, la Comisión Ejecutiva de los obreros sin trabajo, que intenta movilizar a las víctimas de la crisis económica, utiliza también las formas y el vocabulario británico cuando llama a un meeting en la plaza pública”. El empleo del lenguaje “demuestra la fuerza del modelo inglés”, califican los autores del estudio.

Ferrocarrileros mexicanos en el paro nacional de 1937. Foto: mexicana.cultura.gob.mx

La huelga y la marcha, afirman los profesores franceses, suelen ir a la par. “En Nueva Inglaterra, obreras en huelga de la industria textil y del calzado organizan parades (desfiles) desde el primer tercio del siglo. En Europa, en la segunda mitad del siglo XIX, estas manifestaciones se desarrollan al ritmo de los conflictos locales”; es también cuando, al final del siglo, las condiciones adversas de los trabajadores americanos y en específico de México y Estados Unidos, los obligan a protestar en las calles, con resultados funestos.

MOVILIZACIONES PARA EL CAMBIO

Aunque los autores franceses ubican en el siglo XIX la concentración de mítines callejeros como medida de protesta social, en América un siglo antes ocurrieron manifestaciones que cambiaron el curso de la historia.

En 1773 los productores de té en Norteamérica, entonces colonia inglesa, protestaron por el trato desigual en el ámbito comercial al liberar de aranceles el té importado de Europa; el desencuentro entre los colonos americanos y los ingleses tuvo como consecuencia la independencia de Estados Unidos.

De vuelta a Europa, en 1789 los habitantes de París tomaron la Bastilla como símbolo del derrocamiento de la monarquía absoluta que imperaba en aquel tiempo. Con esta toma comenzó la revolución francesa.

En 1917 las mujeres norteamericanas exigieron su derecho a votar en las elecciones. Resultado de su manifestación pública fue la detención de doscientas activistas y, meses después, la aceptación para ejercer el voto libre de las mujeres.

En la actualidad Estados Unidos y México viven momentos violentos derivados del racismo y abuso policiaco. La muerte de George Floyd, afroamericano de 40 años que fue asfixiado por el policía Derek Chauvin, y Giovanni López, el mexicano que corrió la misma suerte durante una detención policíaca en Jalisco, están propiciando diversas manifestaciones en las que la violencia aflora.

El tema político en México seguirá alentando las manifestaciones de rechazo al gobierno en turno y, ya sea a través de Internet o a bordo de automóviles, la suma de voces es lo que propicia cambios, aunque estos no sean del todo favorables para la mayoría.

Un jóven levanta un cartel de protesta frente a dos patrullas que arden tras ser quemadas por un grupo de manifestantes durante la protesta por la muerte de Giovanni López. Foto: EFE Guadalajara

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