Nueva normalidad
Opinión

Nueva normalidad

Jaque Mate

Nadie sabe realmente cuándo o cómo regresaremos a la normalidad. La pandemia del coronavirus ha cambiado de manera radical la forma en que vivimos y trabajamos, pero la idea original, de que en unos cuantos meses podríamos regresar a nuestros comportamientos del pasado, ha caído por tierra. Los confinamientos forzosos en algunos países se han prolongado ya varios meses, al igual que la emergencia sanitaria en México.

El problema radica en la propia naturaleza del SARS-CoV-2, el coronavirus que provoca la enfermedad a la que se ha bautizado como COVID-19. Es un microorganismo nuevo, surgido de una fuente animal a fines de 2019, sumamente contagioso y con una letalidad significativa, para el cual la humanidad no tenía inmunidad alguna. Hasta la fecha no hay cura, y si bien hay avances importantes en el desarrollo de una vacuna, en el mejor de los casos esta no estará disponible de manera amplia en el mundo antes de dos a tres años.

Lo más probable es que la humanidad se tarde aproximadamente el mismo tiempo para generar una inmunidad grupal. Si bien todavía ignoramos muchas cosas del nuevo coronavirus, los humanos tenemos la capacidad de generar inmunidad a las enfermedades infecciosas. Tendríamos que esperar, no obstante, quizá dos o tres años para que esta protección beneficie a un número significativo de personas en el planeta.

Ni México ni ningún país del mundo puede esperar confinado a que pase un tiempo tan largo. Por eso es importante que busquemos maneras de reanudar nuestras actividades económicas, al mismo tiempo que tomamos medidas para reducir los riesgos de salud.

La sana distancia ha sido y seguirá siendo la medida fundamental. La enfermedad se contagia por un contacto personal. La costumbre, tan arraigada en la sociedad mexicana, de saludarnos de beso tendrá que desaparecer en el futuro cercano; pero también la de estrecharnos las manos. Según los especialistas, la mayor parte de los contagios se dan a través de las manos.

Por esto son tan importantes las reglas de higiene. El lavado constante de manos con agua y jabón, tan despreciado por algunos, es la forma más eficaz de eliminar el coronavirus. Este tiene una cubierta grasa que se destruye con el jabón. No se necesitan productos especiales o caros. El simple jabón de baño cumple bien con esta función.

Las mascarillas, que en México llamamos cubrebocas, son instrumentos también muy útiles. No protegen al 100 por ciento, ya que los coronavirus son tan pequeños que puedan atravesar casi todos los tejidos; pero, cuando se utilizan de manera correcta y sistemática, ayudan a disminuir de manera significativa los contagios, a pesar de todo lo que se dijo en su contra en un principio.

Poco a poco, todos tendremos que regresar a trabajar y construir una nueva normalidad. Lo importante será hacerlo con reglas razonables que nos otorguen un grado de protección importante ante la enfermedad. Mantener la sana distancia en el área de trabajo o en las tiendas será indispensable. La costumbre de lavarse las manos varias veces al día ayudará no solo a bajar las infecciones de COVID-19 sino de otras enfermedades.

Lo único que no podemos hacer es quedarnos paralizados y encerrados hasta que pase la pandemia. Para que eso ocurra, pueden transcurrir varios años y al final el daño económico y humano sería mayor que el del coronavirus.

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