El escenario ficstream
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El escenario ficstream

Una manera virtual de vivir el teatro

Diría Jerzy Grotowski, uno de los grandes teóricos de la interpretación dramática, que era necesario aumentar el contacto físico del actor con el público para acentuar la experiencia teatral y conseguir mayor naturalidad de los personajes. Para él, el espectador se convertía en pieza clave del montaje escénico, enfocado en la relevancia de la relación actor-público con la finalidad de conseguir lo que él llamó un teatro pobre, sin la obligación de contar con escenografía, maquillaje, vestuario o luces. Tal unión permitiría crear nuevos espacios de interacción y proximidad entre ambos.

Sin embargo, en la actualidad tal cercanía es casi imposible. Eventos culturales como asistir a una obra de teatro están prohibidos debido a la contingencia mundial por la pandemia de COVID-19. Pero no todo está perdido. Artistas escénicos establecieron una manera de encontrarse frente a sus espectadores, aunque sea mediante una pantalla y no desde la riqueza de la corporalidad vivencial.

Es así que surge una nueva posibilidad de hacer teatro guiada por las circunstancias de salubridad actuales: ficstream, obras teatrales vía streaming. Si bien es un término incipiente que no termina de tomar forma, lo que sí está sucediendo es que cada vez más actores, actrices, escritoras y directores buscan seguir fomentando el arte teatral a través de plataformas virtuales.

LAS RAÍCES

Desde que comenzó la contingencia, se optó por liberar contenido que permitiera que las personas que pudieran permanecer en casa tuvieran una gran variedad de opciones de entretenimiento. De pronto, conferencias, libros, talleres y películas, estaban al alcance de un click. Con el teatro no pudo haber ocurrido de otra manera.

Foto: Archivo Siglo Nuevo / Intervenida por Hessie Ortega.

Broadway permitió que usuarios de todo el mundo lograran ver cualquiera de sus obras musicales a través de su página web; la famosa productora madrileña Pentación Espectáculos hizo lo mismo desde su plataforma; tanto la Ópera Metropolitana de Nueva York como la de París se unieron a la dinámica permitiendo disfrutar sus obras emblemáticas de manera gratuita; distintos recintos y compañías teatrales también se sumaron, como el Teatro Colón, en Buenos Aires, y el Teatro Nacional de Londres.

Las personas tenían la oportunidad de ver espectáculos previamente presentados ante un público, como quien observa un concierto en YouTube capturado por la cámara de algún asistente. La variante consistía en tener la posibilidad de acceder a obras de distintos recintos culturales alrededor del mundo, las cuales sólo podían presenciarse al acudir al lugar en cuestión. Con esta nueva modalidad, el acercamiento se llevaba a cabo incluso si nunca se había visitado el país de donde la obra era originaria.

Si bien resulta una excelente vía de entretenimiento, el ejercicio era algo frívolo. La propuesta de ficstream es una experiencia que va más allá. No es posible acudir al teatro, entonces, el teatro va a ti, desde la comodidad de tu casa. No es material previamente grabado ni editado, sino que ocurre en vivo y a todo color gracias al Internet.

El proceso es sencillo. Basta con tener un dispositivo móvil (computadora portable, tableta o celular) con una buena conexión a Internet, contar con una aplicación para realizar videollamadas (comúnmente se emplea la plataforma de Zoom) y estar atento a las indicaciones de quien va a llevar a cabo la obra virtual. De esa manera, estando tanto los artistas como los espectadores desde su propio hogar, se conectan de manera simultánea para involucrarse en una nueva posibilidad de hacer teatro.

Probablemente Grotowski estará berreando desde su tumba, porque él no concebía el teatro sin la presencia del espectador ni del artista. Pero el arte no es un ente estático e impenetrable, en cambio, se nutre de quienes lo crean y de las vivencias que estos tienen. El debate sobre si realmente esta nueva propuesta podría sustituir o ser un sinónimo del arte teatral, pierde sentido porque, en este momento, la realidad consiste en un mundo donde el lugar más seguro para estar es dentro de casa.

Foto: Archivo Siglo Nuevo / Twitter @3aLlamadaTeatro

TERCERA LLAMADA

Guiada por esa premisa, la productora mexicana Tercera Llamada ideó una manera de seguir creando, incluso sin poder asistir a los recintos teatrales. “Si el mundo se mueve, el teatro se mueve, lo ha hecho desde siempre. Es un ente vivo por encima de lo que nosotros pensemos de él. Está vivo sin preguntarnos”, comentó Miguel Santa Rita, una de las cabezas detrás del proyecto Tercera Llamada Live Online Now, que busca realizar obras de teatro vía streaming.

Son textos cortos, con duración de 20 minutos, ya sea como monólogo o con la presencia de hasta tres artistas escénicos. Desde su página de Twitter, 15 minutos antes de cada función lanzan la contraseña para poder unirse a la videollamada por Zoom. Cuando se da la tercera llamada, el encuentro inicia.

Todo lo nuestro es por Zoom pero es en vivo, nada es grabado. Digamos que todos nos conectamos al mismo tiempo, público y actores, y sucede en vivo. Digamos que es lo más cerquita de una representación teatral. Los actores calientan en su casita y se preparan para dar función cada vez”, explicó Santa Rita.

Es así que las casas de los actores se convierten en la escenografía. No pueden observar el rostro de los espectadores ni escuchar cualquier sonido que emane de ellos, y el público se pierde el sentir la energía que emana de los artistas; pero, a la vez, es un juego atrayente que parte de la supervivencia creativa y la búsqueda de seguir generando encuentros, aunque sean distintos a los ya conocidos.

El ficstream se convirtió ya en un camino dentro de los múltiples destinos del teatro. Las obras vía streaming son un acercamiento esperanzador a la dicha que conlleva la unión presencial entre actor-espectador. Justo como dice Miguel Santa Rita: “Sí pienso que un fenómeno teatral necesita estar vivo, que somos un deporte esencialmente de contacto, pero ahorita ni lo tenemos ni lo debemos tener. […] Si bien la situación dramática requiere de dos personas que se encuentren, o de un espacio vacío, alguien que lo cruce y alguien que lo mire, creo que contamos con los elementos, apropiándonos también del hecho de que ahorita es más importante quedarnos en nuestra casa”.

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