La arquitectura de Wuhan
Arquitectura

La arquitectura de Wuhan

Una mirada al lugar donde se desató la pandemia

Más de uno debió pensar que Wuhan era una provincia desordenada, con su población hacinada viviendo entre basura plagada con desechos de murciélagos y pangolines, hospederos de la COVID- 9 que mantiene en jaque a la población del mundo; pero no, la capital de la provincia de Hubei, la más poblada de China con nueve millones de habitantes, es una urbe con tres mil 500 años de historia donde nació la revolución que impulsó a la república y en cuyo suelo se mantiene un dinamismo económico prominente.

Hoy en día Wuhan es el punto destacado de tráfico aéreo del centro de China y también de la red nacional de trenes de alta velocidad. Desde Wuhan bastan cinco horas para trasladarse a Beijin, Shanghai, Shenzhen y Hong Kong. Es una ciudad de numerosas obras literarias y patrimonios culturales y, a la vez, una metrópoli próspera y moderna” escribe el periódico China today.

La arquitectura de esta ciudad combina los tradicionales y emblemáticos diseños con los modernos edificios futuristas. Asimismo, reproduce estilos arquitectónicos de la Rusia comunista o del Estados Unidos capitalista; los altos edificios de departamentos carentes de ornamentos se mezclan con vanguardistas inmuebles exponentes del dominio de las técnicas constructivas.

La pagoda Wuying, reconstruida en 1270 después de diversos eventos destructivos, incorpora la simbología budista como un rasgo ancestral; asimismo la original Torre de la Grulla Amarilla, edificada en el año 223 de nuestra era, es referencia de la técnica estructural dougong, palabra que define una red de madera compuesta por un bloque o cubo llamado dou, y una ménsula arqueada o gong, que soportan el peso del techo.

El dougong ha pasado de centrarse en las propiedades estructurales a enfatizar las funciones decorativas”, reseña el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Taiwán al referirse a esta técnica constructiva.

Torre de la Grulla Amarilla. Foto: Archivo Siglo Nuevo

Respecto a la reconstrucción de la moderna Torre de la Grulla Amarilla, que ocurrió en 1981, es diferente a la del siglo II; se asienta en un lugar distinto, a un kilómetro de distancia de la original. Edificada en el centro geográfico de Wuhan, domina el panorama de la ciudad y se compone de cinco pisos que se levantan en la cima del monte Sheshan. De nacer como una fortaleza militar, el nuevo modelo es un centro de entretenimiento.

UN RÍO VIVO

Por Wuhan corre el río más largo del continente, el Yangtzé. Con más de seis mil 300 kilómetros de longitud, atraviesa ocho provincias chinas y alimenta a la presa y a la termoeléctrica más grandes del mundo, la de Tres Gargantas. Por su caudal navegan los buques hasta el puerto de Wuhan; además es la línea divisoria entre el norte y el sur de China, y una influencia determinante en la arquitectura.

El río Wuhan le da vida al lago urbano más grande de China, el Donghu, cuya extensión abarca una cuarta parte de los mil 500 kilómetros del área urbana. Por ello también se le conoce como la “Ciudad de los lagos”.

Para cruzar el Yangtzé, se construyó en 1999 el puente Jiangyin, con el cual también se conmemoró el 50 aniversario de la revolución china de 1947. La obra constituyó el primer puente suspendido para el país y el cuarto más largo del mundo. Su diseño es similar al Golden Gate de San Francisco en Estados Unidos, de donde son un par de las compañías que contribuyeron en la obra, la Cleveland Bridge & Engineering Co y la Goodwin Steel Castings.

SINCRETISMO ARQUITECTÓNICO

De las informaciones atrayentes surgidas sobre la provincia china a partir del brote de la pandemia, fue la construcción en diez días de un hospital para atender a los infectados; la destreza y rapidez con que se levantó el centro de emergencia sorprendieron al resto del mundo, pero ahora, con mayor calma, es posible admirar a la ciudad y despertar el mismo sentimiento de fascinación por su sincretismo arquitectónico.

Centro comercial Hanjie Wanda. Foto: archdaily.com

En una de las riberas del Yangtzé pueden apreciarse las casas tradicionales chinas de una planta, repletas de ventanas que miran al río. Detrás de ellas, hacia tierra firme, los altos edificios corporativos con diseño norteamericano envuelven a los bloques de departamentos habitacionales de estilo soviético y, en seguida, el centro comercial Hanjie Wanda rompe con su amplitud ondulante las innumerables manzanas repletas de edificios.

El centro comercial Hanjie Wanda es una obra holandesa del despacho UNStudio, construido en 2013. “El concepto de lujo se incorpora al centrarse en el trabajo artesanal noble; se combinan en un solo concepto los materiales simples con elementos tradicionales y contemporáneos”, reseña UNStudio en su página web.

En tanto Ben van Berkel, del equipo de arquitectos, enfatiza los valores agregados al moderno centro: “La reflexión, la luz y el patrón se utilizan en todo el Hanjie Wanda Square para crear un mundo casi fantástico. Se generaron nuevos microcosmos y experiencias para el comprador, similar tal vez al mundo del teatro, por lo que el centro comercial se convierte casi en un escenario o un lugar de actuaciones y ofrece una gran variedad de impresiones y experiencias para el visitante”.

La fachada combina el acero inoxidable pulido con el vidrio modelado, ambos trabajados a mano. “Sus posiciones específicas en relación con los demás recrean el efecto del movimiento y la reflexión en el agua, o los pliegues sensuales de la seda. La geometría varía desde esferas completamente de acero inoxidable hasta una secuencia de esferas recortadas gradualmente hacia abajo a un hemisferio, con una incrustación de vidrio laminado con papel impreso. Las esferas tienen un diamante de 600 milímetros y se montan a diferentes distancias sobre los paneles de aluminio cepillado pre ensamblados y montados en el lugar”.

La iluminación, los flujos ondulantes para conducir al visitante, el concepto de los atrios interiores que genera ambientes diferentes e integrados, las variaciones en la geometría y los motivos circulares convierten a este centro en un pilar arquitectónico vanguardista.

Interior del Wanda Movie Park. Foto: archdaily.com

Esta combinación permite a los estudiosos clasificar las etapas de la arquitectura china en tradicional de casas bajas y pagodas; la soviética con sus edificios austeros y sólidos; la de aspiraciones occidentales que emula a los rascacielos norteamericanos; la posmoderna donde los edificios neoclásicos destacan, y la de innovación y sostenibilidad en la que es evidente la ambición del gigante asiático.

El presidente chino Xi Jinping habría declarado: “Se acabaron los edificios extraños en China”, y con ello nacía la etapa de una arquitectura patriótica, socialista y nacionalista, refiere el periódico El País de España. “Lo que la mayoría interpretó es que se refería a un estilo más propiamente chino, ajustado a la cultura actual del país, menos extravagante, menos internacional y más contenida”.

La interpretación fue imprecisa porque en Wuhan comenzaron a levantarse edificios ambiciosos y extravagantes, como el Wanda Movie Park, el primer parque temático de películas. “Es apodado The Golden Bells, ya que su diseño se inspira en una reliquia local de dos mil años de antigüedad llamada Wuhan Bianzhong bells”, un artefacto cultural de la dinastía Han, compuesto por hileras de campanas. Así es este inmueble, una disposición de las estructuras de campana como “una cacofonía arquitectónica: un movimiento estático que expresa un tono alegre”, describió el arquitecto Maciej Woroniecki. Con el asentamiento de la pandemia, resurgen las otras noticias que llegan de oriente, las de magnificencia arquitectónica del gigante asiáticooriental.

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