Juguetes sexuales masculinos
Sexualidad

Juguetes sexuales masculinos

Instrumentos para el placer del hombre

Aunque no está en el inventario de Amazon (y no saben si “este producto volverá a estar disponible, ni cuándo”), la tienda en línea más próspera del planeta lo anuncia. Es un anillo de piel de cabra que se coloca en el pene para prolongar la erección, y al parecer es el más antiguo de los juguetes sexuales diseñados para el hombre. Se cree que su invención ocurrió hace tres mil 200 años en China, escribe Alicia Misrahi, periodista española enfocada en la divulgación de temas sexuales: “Los primeros estaban hechos con párpados de cabra que conservaban las pestañas intactas; ayudaban a mantener la erección de los hombres y proporcionaban caricias (con el pelo del animal) en las partes íntimas femeninas”. Así aparecen fotografiados estos anillos por la empresa de Jeff Bezos, como un pedazo de piel curtida y enrollada, con las cerdas espinosas de la chiva saliendo de su contorno.

Los juguetes sexuales para hombres no tienen antecedentes profundos como los destinados a satisfacer a las mujeres. Los falos esculpidos en piedra hace 20 mil años son catalogados por algunos como los primeros consoladores femeninos, aunque para los antropólogos estarían vinculados con la fertilidad más que con el placer.

El desarrollo y perfeccionamiento de los juguetes es amplísimo en el caso de los destinados a las mujeres. 20 mil años de evolución del consolador femenino contra escasamente tres mil desde la invención del anillo de cuero para el pene, pasando por el diseño de las muñecas sexuales creadas por los marineros holandeses, según cuenta la leyenda; sin embargo, con la invención de nuevos materiales se han obtenido mayores avances en los dispositivos masculinos.

El concepto de usar un objeto inanimado para el placer sexual ha existido durante siglos. La primera mención registrada de algo parecido a una muñeca sexual había existido desde el año 8 después de Cristo, cuando Ovidio escribió su obra épica, Metamorfosis”, publica el blog Tierra erótico.

Con la evolución de los materiales se da un fuerte impulso al diseño de juguetes eróticos masculinos, en específico de la silicona, un polímero inorgánico que, para este caso, puede adoptar la forma de una vagina o de la boca de alguna famosa actriz donde el hombre puede introducir su falo para estimularse.

Esposa holandesa. Foto: Amazon

DEL MARFIL A LA SILICONA

Después de ofrecer sus plegarias a Afrodita, Pigmalión regresó a su estudio con la cabeza baja. Había dedicado tantísimos años a la factura de mujeres de piedra y marfil, que se había olvidado de conseguir una que respirase algo más que polvo de galería”; así retoma Andrea Fischer el mito del escultor griego y Galatea, a quien la diosa Afrodita le dio vida: “En un arrebato de éxtasis por la perfección de la figura, el escultor se lanzó a besarla. En ese instante, sintió los labios de piedra humedecerse, y el peso del material poco a poco se hizo de carne”. ¿Acaso fue Galatea la primera muñeca sexual?

Más adelante en el tiempo, en el siglo XVII, los marineros holandeses procuraron compañía para sus largas travesías, aunque ésta era inanimada. Con trapos viejos y ropa confeccionaban el cuerpo de una mujer a quien colocaban en su lecho flotante. A los remedos de trapo se les llamó damas de viaje o esposas holandesas.

Después, los paños fueron reemplazados por el caucho, en los modelos se detallaron los genitales y se incluyeron tubos neumáticos lubricados con aceite para tratar de imitar a la realidad.

Las representaciones actuales de muñecas de silicona pueden confundir en un primer vistazo. Regresando a la página promocional de Amazon, se ofertan exuberantes modelos bajo la clasificación de “masturbador masculino”. En la descripción se detalla: “Todas nuestras muñecas de tamaño completo tienen sexo anal y oral, para sexo real material de TPE de grado médico”. Sus figuras y flexibilidad destacan y, por si fuera poco, incluyen accesorios como diversos pares de ojos de distintos colores, pelucas y atrevidos atuendos.

El TPE es la abreviación del elastómero termoplástico, un material que cobró popularidad en los setenta por su amplia gama de colores y de texturas que se lograron en los laboratorios; con éste se fabrican lápices, cepillos de dientes, rastrillos para afeitar, revestimiento de cables, alfombras y juguetes, entre ellos las muñecas. La imitación puede resultar tan fiel, que hay quienes se enamoran de ellas, como le ocurrió a Pigmalión con su escultura.

Las muñecas de silicona modernas están hechas de forma sumamente detallada. Foto: newsweek.com

Tus senos son como dos panes hechos de tierra cereal…” Y de… ¿silicona? De saberlo Pablo Neruda podría ofenderse al ver modificado su verso, no así John “D”, un hombre de Chicago, Estados Unidos, que vive un romance con Jackie, su pareja sintética que acusa profundas grietas por el uso constante.

John es uno de tantos que se ha enamorado de su muñeca y que protagoniza el documental Silicone soul, del cineasta Melody Gilbert, quien entrevista a hombres y mujeres que mantienen una conexión emocional con el plástico.

La película narra la vida de John, quien aparece paseando a su muñeca por las calles montada en una silla de ruedas; la lleva a desayunar al restaurante del barrio y la besa amorosamente en la boca. También cuenta la experiencia de “Davecat” en Detroit, “casado con la muñeca Sidore; además es dueño de otra, Elena, con quien está involucrado (dice que son poliamorosos). También aparece un esposo de Nueva Jersey con el seudónimo de Ben que mantiene varias muñecas en el sótano como sustitutas de su esposa gravemente enferma”, reseña el Daily Mail del Reino Unido en relación al documental.

La premisa de este comportamiento es la dificultad para mantener una relación con un ser humano real, ¿lo mismo ocurrirá con los hombres que emplean juguetes para autocomplacerse?

Los juguetes pueden ser una herramienta para explorar de una forma lúdica el erotismo, también pueden definir los roles durante la relación sexual. Aumentan la libido, elevan la autoestima, ayudan a la exploración y pueden facilitar los orgasmos, refieren algunas publicaciones.

En la gama de diseños se incluyen los que estimulan la próstata, considerando que cerca de ella se encuentra el probable punto G masculino; confirmar su existencia implica penetrar por lo menos cinco centímetros por el ano. Para ello también hay diversos modelos, todo depende de las preferencias para obtener placer erótico.

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