Zoe y María: combatientes de la sexualidad femenina
Entrevista

Zoe y María: combatientes de la sexualidad femenina

Hablar de órganos femeninos y sexualidad es un tema todavía desconocido para la mayoría de las personas en el mundo. Aunque suene casi increíble, la ciencia médica no ha hecho mucho por investigar sobre este tema y las aportaciones que encontramos en pleno siglo XXI siguen siendo limitadas e insuficientes. Sumado a ello, encontramos trágicos caminos en la historia de la medicina referente a la mujer, como en el caso de la obstetricia, en la cual nombran a J. Marrion Sims como el “padre de la ginecología moderna”, un médico estadounidense cuya investigación y aportes se deben a las cirugías vaginales sin anestesia que practicó durante años en esclavas negras.

Este vacío de información, que pareciera más bien una forma de violencia normalizada que ataca constantemente el derecho de las mujeres a tener información sobre su cuerpo, es un problema que nadie se había interesado por resolver. Durante años la desinformación sobre los órganos sexuales femeninos ha provocado que los mitos sobre la eyaculación femenina, el uso de duchas vaginales o el himen en la primera relación sexual, por mencionar algunos, sean temas tabús y tengan más validez que la información científica.

¡Pero hay buenas noticias! Gracias a dos mujeres que decidieron hacer algo al respecto, bajo la premisa de “conocimiento es poder”, ahora existe Pussypedia, la primera enciclopedia gratuita, bilingüe e inclusiva sobre sexualidad, órganos femeninos y discapacidades: www.pussypedia.net

Todo comenzó en noviembre de 2017, cuando Zoe Mendelson, estadounidense, periodista, diseñadora de información y estratega de contenido, junto con María Conejo, artista visual mexicana, ambas radicando en Ciudad de México, contactaron a Jackie Jahn, estadounidense, recién graduada de un doctorado en Salud Pública en Harvard, para hacer una campaña en Kickstarter con el fin de recaudar fondos para lanzar la plataforma digital Pussypedia. La respuesta fue mejor de lo que esperaban y, a partir de ese momento, la suma de colaboradores y personas interesadas en saber más sobre sus pussies (vaginas), han hecho que el proyecto se convierta en un referente importante a nivel mundial sobre educación y salud sexual femenina. La historia de este proyecto va más allá de mujeres cisgénero, pues trata de encontrar las respuestas que muchas mujeres en el mundo teníamos años buscando.

Pussypedia es una muestra de que no se necesita esperar a que una institución o el gobierno hagan el trabajo. El activismo, la iniciativa y la inclusión pueden aportar mucho más para generar cambios sociales significativos de lo que nos imaginamos. Esta es la historia de dos mujeres haciendo algo justo y necesario, que nadie se había atrevido hacer. Zoe y María son un verdadero ejemplo de empoderamiento femenino, que gracias a su trabajo, talento y perseverancia, han hecho accesible hoy la información que nadie se había preocupado por compartir o investigar. Un gran ejemplo de cómo una iniciativa ciudadana puede hacer mucho más que las instituciones.

Foto: Archivo Siglo Nuevo, pussypedia.com, vice.com, thoughtco.com/ Intervenida por Hessie Ortega.

Tengo entendido que el proyecto surgió desde la honestidad de mujeres con dudas sobre su cuerpo y sexualidad y, al no encontrar información confiable, las motivó a iniciar Pussypedia. ¿Me podrían hablar de ese proceso inicial?

María. Zoe tenía un novio en 2016, que le dijo que él había hecho eyacular a todas sus novias y eso motivó a Zoe a googlear si todas las mujeres podíamos eyacular o no. No encontró ninguna respuesta contundente. Se encontró con un artículo que hablaba sobre el placer femenino y decía que la vagina era un músculo activo que reaccionaba a la excitación; también hablaba de partes del cuerpo que, sin un esquema, era muy difícil de imaginar cómo interactuaban entre sí. Y finalmente el artículo cerraba diciendo que no habían encontrado ningún estudio que pudiera decir concretamente qué era el punto G. Y así fue como a Zoe se le ocurrió crear un lugar en Internet donde se pudiera condensar información de buena calidad sobre nuestros cuerpos, es decir, información verificada por expertos, que incluyera las fuentes de investigación. Y que tuviera un modelo 3D del cuerpo femenino y además que una imagen gráfica amigable y sensata, ahí es donde me uní yo. Soy artista y mi trabajo ha girado en torno a la representación del cuerpo femenino con la intención de proponer una manera distinta de observar y sentir nuestros cuerpos.

¿Cómo decidieron utilizar la apropiación de la palabra pussy como inclusión de género y de órganos?

Zoe. No recuerdo exactamente cuándo comencé a usar esa palabra, pero nos dimos cuenta de que era perfecta porque no tiene una definición oficial. ¡Así que podríamos darle una nueva! Además, no queríamos que Donald Trump fuera el dueño de esa palabra. Entonces la recuperamos. Nos dimos cuenta de que queríamos incluir los testículos porque algunas personas intersexuales tienen coños y testículos. Queríamos incluir el recto y la vejiga porque también tienen papeles importantes en el funcionamiento sexual. Y el clítoris, que es nuestro principal órgano sexual, queda totalmente fuera de la mayoría de las conversaciones, por lo que queríamos que se incluyeran todas estas cosas, no sólo la vagina y los órganos reproductivos.

María. Cuando estábamos haciendo una lluvia de ideas para nombrar al proyecto, nos dimos cuenta que estábamos mal acostumbradas a llamarle a todo nuestro organismo vagina, cuando en realidad la vagina es solo una parte, y al cancelar todo lo demás también omitimos la vulva, que es la parte externa de nuestros genitales en donde se encuentra el clítoris, el órgano cuya única función es proporcionar placer. Además la palabra vagina, etimológicamente, se refiere a una vaina en donde se guarda una espada y nosotras no creemos que nuestras vaginas existan en función de los penes. Y finalmente, necesitábamos una palabra que englobara toda la diversidad de expresiones anatómicas y de identidad de género que existen. Hay personas con pussy que no se identifican como mujeres, y hay mujeres que no tienen pussy. En aquel momento la palabra pussy estaba muy de moda, debido a una grabación en la que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, dijo que a las mujeres hay que agarrarlas de la pussy; se nos ocurrió que podríamos re apropiarnos de una palabra que existe tanto en el contexto de Zoe en Estados Unidos, como en el mío, acá en México, como una respuesta política.

Ilustración: Hessie Ortega

¿A quién está dirigido el contenido de Pussypedia?

María. A todas, todes y todos.

Zoe. Primero a todas las personas con pussies y segundo a todos los demás.

¿Cómo funciona la gestión de la creación de los contenidos? ¿Cuántas personas participan y cómo deciden qué temas abordar? ¿Cuál es la diversidad de colaboradores que tienen? ¿Hay hombres en el equipo?

María. Zoe maneja los contenidos editoriales y yo los contenidos visuales. Jackie Jahn, amiga de Zoe que acaba de graduarse de su doctorado en Salud Pública en Harvard, nos ayudó a capear el contenido y a diseñar un modelo de verificación de información. Michael Yap nos ayudó a diseñar el sitio web. Tenemos una red de más de 200 colaboradores en tres continentes.

¿Pussypedia es un contenido de educación y salud sexual feminista?

María. Sí, buscamos empoderar a las personas con pussies mediante conocimiento de sus cuerpos. La premisa principal del proyecto es que el “conocimiento es poder”.

Zoe. Definitely!

¿Cuál ha sido la mayor dificultad para llevar a cabo Pussypedia?

Zoe. ¡Resistencia! Tardó chingos, no tenía dinero, estaba agotada y pensé que tenía que dejar el proyecto muchas veces. Seguirle dando fue la mayor dificultad. Otra cosa es que hay mucho conflicto de interés en los estudios médicos y los investigadores que trabajan para las farmacéuticas publicando estudios relevantes. Estuvo difícil asegurar la verdadera independencia de los estudios donde sacamos la información. Fue toda un área de investigación aparte.

María. Conseguir los recursos para financiarlo. Conseguir escritores trans y no binarios.

Foto: pussypedia.net

Háblenme de la reciente colaboración con la revista francesa Cyclique magazine y el premio Webby a lo mejor en educación en Internet.

María. Cuando lanzamos Pussypedia fuimos muy populares en Francia, recibimos muchos mails de colaboradores para traducir los artículos al francés y así fue como dimos con Cyclique, que es muy parecido a Pussypedia, con contenido inclusivo de alta calidad sobre nuestros cuerpos. Ahí están alojados nuestros artículos en francés, que se pueden consultar desde nuestra plataforma también. El premio Webby es un premio importante para nosotras porque nos ayuda a validar el sitio.

¿Para dónde va Pussypedia? ¿En qué están trabajando para el futuro? ¿Cuáles son sus próximas metas?

María. Expandir la información que existe en la plataforma. Seguir compartiendo información de alta calidad sobre nuestros cuerpos y de manera inclusiva.

Zoe. Traducciones a otros idiomas. Estamos empezando con francés y tenemos un nuevo partner site: Cyclique.fr, que está publicando las traducciones. Esperamos usar el mismo modelo para próximamente traducir a swahili (es una lengua africana hablada sobre todo en Tanzania y Kenia, y en zonas limítrofes de Uganda, Mozambique, República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Somalia, Zambia, Malawi y el norte de Madagascar).

Hasta el día de hoy, ¿cuál ha sido el alcance del proyecto? ¿Hasta dónde ha llegado, les han escrito de diferentes países?

María. Hemos llegado a todo el mundo, al día de hoy Pussypedia tiene más de 1.2 millones de visitas alrededor del mundo.

¿Cuál ha sido la publicación más leída, la más compartida, con más respuesta?

Zoe, María. El artículo sobre descargas vaginales

Tienen datos de sus seguidores, ¿cuál es la edad promedio y el género de quienes las siguen?

María. Según las estadísticas de Instagram, el 90 por ciento de nuestras usuarias son mujeres.

Foto: pussypedia.net

¿Han pensado en extender el proyecto a otras plataformas como un documental en Netflix o cápsulas informativas?

María. Sí, pero sin dinero no podemos hacer muchas cosas.

¿Se consideran activistas en pro de la educación sexual?

María. Sí, aunque la etiqueta no es importante para nosotras.

Zoe. No me considero nada, sólo hago lo que veo que puedo hacer para ayudar cuando pueda hacerlo. Pero sí estoy en pro de la educación sexual.

¿Cómo ha cambiado su vida después de Pussypedia? En lo personal y profesional.

María. En lo profesional, la mayoría de mis proyectos están enfocados en salud sexual, diversidad y género. En lo personal, la relación con mi cuerpo ha cambiado, me cuido y consiento mucho más.

Zoe. En lo personal, siento más calma en algo muy específico: nunca dudo de que estoy haciendo buen uso de mi tiempo. Tengo certeza en mis decisiones. Y estoy orgullosa de mí y de mi trabajo. En lo profesional, el éxito del proyecto me ha dado cierta credibilidad, supongo, pero no se ha vuelto más fácil ganar dinero.

¿Qué consejo le darían a alguien que quisiera iniciar un proyecto de contenido educativo como Pussypedia?

María. Que hay que estar preparada mentalmente y físicamente a trabajar mucho más de lo que se esperaba sin ver resultados inmediatos. Hay que ser pacientes y perseverantes. Construir algo de calidad toma su tiempo. Hay que estar realmente comprometida con el objetivo del proyecto.

Zoe. Que si se van a comprometer a la calidad de la información, hay que saber que el proyecto te va a comer la vida. Lo que pienses que va a requerir, será 10 veces más esa cantidad.

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