Las intervenciones urbanas de Blu
Arte

Las intervenciones urbanas de Blu

Política, sociedad y crítica desde el rodillo

Bolonia, Berlín, Viena, Sao Paulo y Lima son sólo algunas de las ciudades por las que Blu ha dejado su marca. Sus comentarios políticos mordaces y críticas sociales compuestas de manera creativa, en líneas sencillas y con mensajes directos, lo diferencian y le dan un puesto entre los artistas más conocidos de la rama urbana.

Para Blu, la historia tenía que contarse desde el anonimato. Su mensaje y su forma de intervenir las calles debían permanecer sin un nombre detrás. La necesidad de esto se mezcla con cierto misterio, pero también hace que dirijamos la mirada hacia el trabajo y no hacia el autor, en un gesto de autenticidad y compromiso.

Blu son las tres únicas letras que elige el artista de Senigallia, Italia, como pseudónimo para crear sin ser reconocido. Apuesta por esta libertad para realizar su obra sin ningún permiso, abordando y sorprendiendo a los transeúntes, quienes ven su intervención en el paisaje urbano en el transcurso de una noche.

Utiliza una libreta que llena de anotaciones gráficas, estudios que anteceden la obra sobre el muro. Las formas deben ser estudiadas lo suficiente para trabajar con rapidez en las calles.

BIOGRAFÍA ARTÍSTICA

En 1999 inició su carrera con algunas acciones colaborativas con artistas como Sweza, Dem y Ericailcane, con quien ganó notoriedad entre los años 2003 y 2006. Las elecciones de Blu fueron hechas en torno a la figura humana caricaturizada.

En su caso, se mantuvo alejado del mercado del arte urbano. Este ambiente es algo de lo que, por ideales políticos, ha escapado. En 2004, sin embargo, alcanzó una notoriedad que le llevó a realizar exposiciones colectivas e individuales, no sin dejar de presentar su principal cuerpo de obra en muros y de manera sorpresiva. Sus murales y videos pueden ser vistos gratuitamente por el público, obteniendo ingresos únicamente de su venta de gráfica en serigrafía, disponible en unas pocas galerías que lo representan.

Foto: blublu.org

Se ha dedicado a plasmar mensajes intensos desde el dibujo sencillo. No se trata de obras que se asemejan al trazo descuidado de los niños, sino que recuerdan a las ilustraciones hechas para ellos. Su estilo es cuidado y sencillo, de trazo sobrio. Juega con las proporciones para así exagerarlas al modo de la caricatura. De este ejercicio resultan ilustraciones que podrían estar enriqueciendo la narrativa de un cuento o fábula, pero que se sostienen por sí mismas, mostrándonos su mensaje mordaz.

Su exploración gira en torno a la historia del mundo. En cuanto a su técnica, comenzó utilizando aerosoles, pero pronto optó por el rodillo para lograr las obras a gran formato que le caracterizan.

Muchas veces aplica una variedad limitada de colores e incluso deja sus pinturas con grandes secciones a blanco y negro; sin embargo, también tiene algunos degradados de color y variedades excéntricas de estos.

Delimita los contornos con líneas delgadas. Sus superficies son más bien planas con aplicación de pintura de manera imperfecta, en un estilo sencillo. Pero hace notar las ambivalencias de las que es capaz, utilizando de pronto despliegues técnicos en los que consigue un gran uso de la perspectiva, formas con mayor profundidad e incluso interpretaciones paródicas a propósito del consumismo, basadas en el David de Miguel Ángel o la Venus de Milo de Alejandro de Antioquía. Algunas de sus formas se componen a partir de un sinfín de objetos dibujados, como la gran figura que realizó en Rennes, donde un personaje es formado por muebles, electrodomésticos y automóviles.

Utiliza las texturas del concreto y otros materiales de las construcciones donde ubica sus obras. De hecho, siguiendo la tradición del arte urbano, utiliza el medio y el paisaje real para enriquecer y enlazar su pintura con el entorno que la rodea. Podemos ver, por ejemplo, ventanas de un edificio transformadas en los ojos de un personaje gracias a la intervención de Blu, interpretando el espacio arquitectónico.

The Observer lo consideró en 2011 uno de los mejores del arte urbano junto con figuras de la talla de Banksy y Keith Haring. Es un creativo prolijo. Sus murales, obra de mayor formato e importancia en su carrera, aparecieron en 2005 en América del Sur y Central, y durante el 2007 y 2008 en Buenos Aires. Su camino le llevó a Perú el siguiente año y a partir de entonces su carrera continúa en Estados Unidos.

Foto: blublu.org

A partir de 2010, recorrió Europa, pasando por Viena, donde fue invitado a pintar un mural en el río Danubio. Dos hoyos en la estructura sirven como ojos para un personaje que deja salir lágrimas, y su boca es obstaculizada por una protuberancia en la estructura que Blu convierte en un candado.

PROPUESTA

Si bien la ilustración en diseño gráfico adorna o narra en conjunto con un texto, Blu hace de sus imágenes las únicas que sostienen la narrativa, sin textos ni mayores explicaciones. La fábula que nos cuenta, tiene que ver con la sociedad y la política, en una crítica mordaz e en la que encierra a la humanidad y sus problemáticas.

Los personajes se transforman para ser gigantes cuyos dientes tienen forma de edificios. Su alimento, árboles. El progreso, lo que conocemos como tal y las consecuencias destructivas que trae, toma una forma directa.

Lo aparentemente infantil, revela un significado preocupante, generando así este choque estético con el que intenta impactar a su público en las calles. Señala de esta manera peculiar los problemas ecológicos y el agotamiento de recursos, la violencia, entre otros temas.

El poder es uno de los actores en sus escenas. En uno de sus murales en Los Ángeles, se cubren ataúdes con un dólar cada uno. En Italia, las narices de personajes de traje, posiblemente políticos representados de forma satírica, se alargan hacia el cielo tomando la forma de chimeneas industriales.

Blu no usa como única vertiente artística el arte urbano, sino que ha llamado la atención con su experimentación con el cine. Cortometrajes donde confluyen la animación y el arte de las calles, hacen posible que en nuestra la pantalla aparezcan las figuras del artista adquiriendo movimiento.

Foto: studiocromie.org

Las historias que Blu contaba con una sola imagen, pasan a este medio enriquecidas por la animación muda. No existen diálogos o textos, pero los sonidos incidentales y las imágenes nos van guiando en sus narrativas fantásticas.

En Big Bang Big Boom (2009) vemos algunas gotas de pintura que crean una explosión. Su onda expansiva genera los primeros seres del planeta Tierra, recreados al estilo representativo de Blu, pero haciendo un uso importante de los elementos encontrados en las calles.

Las tuberías, las banquetas y residuos de plástico son intervenidos por la mano de Blu para producir seres que se devoran unos a otros para subsistir, se transforman y sobreviven. Pasan de los muros a pequeños muñecos hechos a partir de objetos reciclados. No se separan nunca del entorno, sino que lo tienen como pretexto para decirnos que esa, su historia fantástica, está directamente relacionada con la depredación que existe en este mundo. La historia de estas bestias, no es tan diferente a la de los humanos.

Blu parece un caso especial. No es único en sus prácticas, pues el arte urbano en general se caracteriza por sublevarse ante un mercado del arte que muchos creativos consideran injusto. En cambio llevan el arte a donde pertenece: a su público.

Esto significa que este tipo de obras pierden características que elevan e idealizan al arte como algo fuera del alcance del individuo común. Los murales de Blu están a la intemperie y enfrentados a las condiciones climáticas. Se arruinan y son borrados por las autoridades, manteniendo un estatus cercano al del arte efímero que entrega un mensaje a quien pertenece, a cualquier persona que pase cerca.

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