Vigencia de los combustibles fósiles
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Vigencia de los combustibles fósiles

Energías que rechazan su caducidad

La Unión Europea (UE) está avanzando en la sustitución del petróleo para mover a los automotores debido a su alta dependencia de las importaciones del crudo, que implican un amplio déficit en la balanza comercial de los 27 países que la integran. El petróleo representó en 2010 el 94 por ciento del total de la energía consumida por los vehículos de motor, reveló un estudio de la Comisión Europea de Movilidad y Transporte, lo que significó una erogación de mil millones de euros por día.

Además del factor económico que representa un gasto equivalente a dos puntos y medio del Producto Interno Bruto de la zona, el petróleo importado proviene de regiones “políticamente inestables que plantean problemas en la seguridad del suministro”. El gasto extra de las interrupciones en el abastecimiento superó los 50 mil millones de euros en 2011.

Las anteriores variables (amplia dependencia e inestabilidad en el suministro), aunadas al tema ambiental, reorientan las políticas de la UE hacia el uso de energías alternativas en el área de transporte. El uso de combustibles no fósiles producidos en la UE, podría acarrear ahorros en la importación de 4.2 mil millones de euros a partir de este 2020, calcula la Comisión Europea de Movilidad y Transporte, un monto que para el 2030 podría llegar a los nueve mil millones de euros de ahorro.

La sustitución del petróleo implica además la creación de nueva infraestructura y el desarrollo de tecnologías limpias, como los automóviles ecológicos. Para la UE este cambio generaría alrededor de 700 mil empleos para el año 2025. “La acción vigorosa de la Unión Europea como primer impulsor de soluciones innovadoras de combustible alternativo (por ejemplo en baterías y trenes motrices) también creará un nuevo mercado de oportunidades para la industria europea y reforzará la competitividad en el mercado global emergente”, prevé la organización de naciones europeas.

Una estación de carga de energía para autos en la feria E-World: energía y agua, en la ciudad de Essen, Alemania. Foto: EFE Essen

MARCOS REGULATORIOS

Pero incrementar el uso de combustibles alternativos no sólo depende de la tecnología, la cual está probado que funciona en lo que se refiere a producción de carburantes económicos y amigables con el ambiente, y la fabricación de máquinas de alta eficiencia energética, sino de la formulación de políticas públicas aceptadas por la sociedad, del trabajo de los gobiernos para establecer los marcos regulatorios con los que se encaucen las nuevas conductas de los consumidores y, especialmente, de la acción conjunta y convicción de todas las naciones involucradas.

En este trabajo, otro actor fundamental es precisamente la industria automotriz, que deberá continuar con el desarrollo de vehículos híbridos, eléctricos, o que requieran biocombustibles en su totalidad. Asimismo debe contarse con una amplia red de abastecimiento con puntos de recarga.

Algunos Estados miembros han adoptado objetivos ambiciosos para el despliegue de combustibles alternativos y han tomado iniciativas sobre infraestructura con algún progreso. En otros Estados miembros los debates sobre iniciativas solo han comenzado recientemente y el progreso es lento”, reconoce la Comisión Europea de Movilidad y Transporte.

BIOALTERNATIVAS

En la oferta de combustibles alternativos se menciona al biometano, el gas obtenido a partir de la descomposición de desechos orgánicos, como comida o estiércol de los animales, capaz de generar energía eléctrica y también de hacer funcionar un motor de combustión interna.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

El medio para la generación de biogás son los biodigestores: piletas profundas donde se acumula la materia orgánica, cubiertas con una membrana plástica y equipadas con tubería, filtros y motores que logran convertir el gas metano (primer componente que emana) en bióxido de carbono y éste a su vez puede ser licuado para utilizarse como biogás, o puede suministrarse a una turbina que genere electricidad.

En México esta opción tuvo un momento de despegue al comienzo de este siglo. Acaso por desinterés hacia la nueva tecnología o por la fuerte presión de las empresas distribuidores de combustibles fósiles, incluido el gobierno federal que impulsa el uso de carburantes convencionales, el empleo del biogás no se ha extendido. En cambio en Europa se está planteando como una alternativa que impulsará la economía local.

El biodiesel es otro de los combustibles renovables y amigables con el ambiente que se obtienen por el refinamiento de aceites comestibles. Cualquier motor fabricado para trabajar con diésel producido con petróleo, puede funcionar con biodiesel sin requerir algún convertidor o filtro. Los rendimientos y potencia se mantienen o incluso aumenta con el suministro del combustible vegetal; aunque una de las limitantes sería el abastecimiento de la materia prima para producir el aceite vegetal.

En México la demanda de diésel fósil tiene un crecimiento constante de entre 3.6 y cuatro por ciento anual, lo que representó en 2015 un consumo de 428 mil barriles. Pese a que existe un marco regulatorio como lo es la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos, la producción de biodiesel es escasa y prácticamente de uso para pequeñas empresas.

Foto: Behance / Arjan van der Knijff

El Diagnóstico de la situación actual del biodiesel en México, elaborado en 2016 por la Red Mexicana de Bioenergía, registró en aquel momento sólo tres plantas comerciales instaladas en Nuevo León, Michoacán y Chiapas, respectivamente, con capacidad para producir entre éstas 37 mil metros cúbicos al año. Sin embargo, las tres cerraron entre 2008 y 2011 por la dificultad de obtener la materia prima (el aceite de cocina usado) y por la baja demanda en México. A pesar de este escenario, el gobierno federal, a través de la Secretaría de Agricultura, apoyó en 2015 la instalación de seis plantas productoras con capacidad de cuatro mil 182 metros cúbicos al año, mucho más pequeñas que las comerciales, que se abastecen de aceite de cocina usado y de la producción de aceite obtenido de la planta higuerilla.

Pero la demanda de biodiesel es mínima, y la dependencia por los combustibles fósiles aumenta en México.

Europa camina por un sendero distinto, orillada por su situación natural al carecer de petróleo, y por ello procurarán el uso de bioenergías; en México, por el contrario, se poseen suficientes cantidades de petróleo que alejan la posibilidad del uso de biocombustibles.

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