Fallos en salud
Opinión

Fallos en salud

Jaque Mate

Es verdad que los gobiernos del PRI y del PAN nos heredaron un pésimo sistema de salud, pero el actual gobierno no solo no ha mejorado la situación, sino que la ha empeorado. El resultado es un desastre que se ha manifestado con mayor claridad en la pandemia del covid.

El presidente Andrés Manuel López Obrador está apuntando muy alto en sus objetivos. “Tenemos el reto de lograr en poco tiempo un sistema de salud de primer orden”, declaró el 9 de agosto de 2019 en Zacatecas. En esa gira atestiguó la firma de un Acuerdo para Garantizar el Derecho a la Protección de la Salud de toda la Población y Hacer Efectivo el Acceso a la Atención Médica y Medicamentos Gratuitos a las Personas sin Seguridad Social.

Los nombres rimbombantes y los grandes objetivos han sido una de las características de este sexenio. El presidente ha dicho que al final de su gobierno México contará con un sistema de salud similar al de países como Canadá o Dinamarca. El problema es que, en lugar de tomar medidas para lograrlo, está tomando otras que deterioran el sistema.

México logró crear un razonable sistema de salud pública en el pasado, pero no para toda la población. Los derechohabientes del IMSS y del ISSSTE, así como quienes lograban tener atención en los institutos nacionales de salud, podían tener una atención médica de alto nivel, aunque sin la comodidad de los servicios privados. Sin embargo, la mayor parte de la población, los millones que no trabajan en la economía formal, debía acudir a clínicas de calidad muy inferior o quedarse sin atención médica.

Parte del problema es de dinero. El gasto en salud en el mundo promedia 9.9 por ciento del producto interno bruto. Gastar por gastar no es suficiente. El mayor gasto se registra en Estados Unidos, con 17.1 por ciento del PIB, pero su sistema de salud es muy bueno para quienes tienen seguros de gastos médicos, pero muy malo para quienes no. Afganistán gasta más que el promedio internacional, 11.2 por ciento, en parte por su muy escaso producto interno bruto, pero su sistema es pésimo. Aun así, contar con recursos suficientes es indispensable para tener buenos sistemas de salud.

Los países que el presidente López Obrador presenta como modelos tienen gastos altos en salud. Canadá registra 10.6 por ciento del PIB, Dinamarca 11.1 por ciento. México tiene apenas 5.5 por ciento. Pero en México más de la mitad de este gasto es privado y se desembolsa en el momento mismo de la enfermedad o accidente, lo cual devasta las finanzas de las familias. El gasto público en salud en nuestro país fue de apenas 2.5 por ciento del PIB en 2019.

El gobierno de López Obrador no parece estar cambiando el rumbo en salud. El presidente está convencido de que la manera de lograr una mayor justicia social es repartir dinero directamente a las personas, ya sean adultos mayores o jóvenes. En materia de salud eliminó el Seguro Popular y lo reemplazó con un Instituto de Salud para el Bienestar, cuyo lanzamiento ha sido fallido. La Cofepris clausuró arbitrariamente la única planta de producción de medicamentos oncológicos pediátricos en el país y dejó a los niños con cáncer sin medicamentos. Los procesos de compra de insumos médicos para el sector público fueron modificados y se volvieron ineficientes.

Si queremos un sistema de salud como el de Canadá o el de Dinamarca, vamos a tener que invertir más. Pero también debemos aprender a gastar mejor.

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