Richter: un genio introvertido
Arte

Richter: un genio introvertido

Arte camaleónico

Una cuestión que causa controversia en el mundo del arte es si la abstracción mantiene una validez aún hoy en día. Esta vertiente de la pintura ha tenido destellos intensos; pero a partir del expresionismo abstracto, tal vez ya no ha tenido la misma influencia y parece ser un producto muy vinculado a un tiempo pasado.

Sin embargo, para Gerhard Richter, quien ha traído de vuelta la abstracción colorista, la validez y el poder de este tipo de pintura siguen intactos.

El artista alemán ha tenido una trayectoria prolífica con premios internacionales desde finales de la década de los sesenta. Con obra esparcida por importantes museos del mundo como lo es el Guggenheim, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, España, el autor cuenta con más de 40 años de carrera y continúa produciendo piezas.

Su biografía se enmarca en sucesos históricos cruciales para la vida alemana e internacional, tales como la Segunda Guerra Mundial y la construcción del muro de Berlín. Vivir durante diferentes hitos históricos se ha reflejado en una obra que se ha calificado como “camaleónica” en medios como The New York Times.

CAMINO RECORRIDO

Los estilos que aborda van desde el realismo hasta la figuración no completamente realista, pasando por abstractos geométricos y abstractos orgánicos (donde no se busca la perfección de las formas y se sigue un trazo accidentado).

Oscuridad (1968) apunta a la línea de la abstracción colorista con contrastes intensos entre el negro y sus colores más vivos y, sin embargo, se encuentra en medio de una época en que el trabajo recurrente del pintor se basaba en composiciones urbanísticas (Townscape). Y entonces, en ese mismo año, sigue un abstracto que no es diverso en sus búsquedas de color, pero que mantiene un degradado que lo hace ver metálico. Se trata de Rayas de color, que deja ver la pincelada pesada y su clara marca con un solo tono. Su habilidad para pasar a lugares tan diversos del arte le ha llevado a ser comparado con Picasso por medios como The Guardian.

Oscuridad (1968). Foto: christies.com

Se presume que las reflexiones de Gerhard Richter giran alrededor de la idea del arte y la necesidad del mismo. Tal vez es por esto que le interesa la abstracción, misma que reivindica de manera inusual para un artista actual, posicionando algunas de sus obras entre las mejor vendidas a nivel mundial. Edificio abstracto (1986) subió al puesto de la obra mejor valorada en 2015 por 46.3 millones de dólares, y Richter fue el artista vivo mejor vendido en ese año.

Por supuesto, los datos relativos al mercado del arte no son lo único importante en el medio. Richter planea sus obras de manera minuciosa y no se detiene si busca representar temas serios e incluso escabrosos sobre la política y la sociedad.

SU TÉCNICA

La forma en que Richter hace posible que la abstracción vuelva a los círculos especializados en arte es, en parte, la técnica que emplea. Los métodos que utiliza no fueron divulgados de forma extensiva sino hasta un cortometraje de Corinna Belz en 2007 y, más adelante, en Gerhard Richter pintando (2011), un documental que muestra el proceso con el que logra los característicos barridos de sus abstractos más coloristas.

Para su trabajo utiliza fotografías de periódicos y libros, mediante las cuales realiza un reflejo de la realidad al que añade otras posibilidades. El desenfoque, por ejemplo, es una técnica con la que se ocultan partes de la imagen real para, según sus palabras, “desdibujar el exceso de información” que tiene una fotografía. De esta forma, brinda la mayor importancia a la superficie pictórica, a la manera del expresionismo abstracto (La práctica diaria de la pintura: escritos y entrevistas, 1962).

La representación surgida de la fotografía es imperfecta para él, debido a que es absoluta en su función. Mediante manejo de luces y perspectivas, crea ilusiones ópticas propias de la pintura realista; pero agrega efectos, como el barrido, que se suman a su representación. En Colgado, arresto y confrontación (1988), se distorsionan habitaciones y otros espacios, así como retratos, mediante un desenfoque. Lo íntimo de algunos escenarios se llena con un efecto de movimiento para cargar las escenas de intensidad y confusión.

48 retratos (1971 a 1972). Foto: fotocommunity.de

DESIGNIO

Las intenciones de Richter están separadas en dos direcciones: El tema y la técnica. Mientras se puede pensar que el pintor busca reflexionar en torno al arte al volver a la abstracción, él mismo señala que su intención nunca es el arte en sí mismo, sino lo que se puede lograr con él.

Su búsqueda tiene un sentido mucho más directo que poético. Para él es importante alejar el discurso artístico de la técnica empleada, pues afirma no buscar la destrucción de la imagen realista en un gesto simbólico.

La serie 48 retratos (de 1971 a 1972) está conformada por 48 pinturas al óleo de cabezas hechas a partir de retratos en blanco y negro. Representan a una generación que los alemanes perciben con cierto recelo desde el ascenso del nazismo. El trabajo roza lo obsesivo y genera incomodidad a través de las expresiones extrañas, en ocasiones cercanas a la exageración, de los personajes.

La tradición y la autoridad encarnada en la figura paterna, han sido forjadas por un gran número de personas anónimas y han tenido resultados fatídicos. Richter los retrata en una mirada incómoda al pasado del que el arte y la cultura se intentan reivindicar.

Birkenau era el nombre de un campo de exterminio nazi, ubicado en el complejo de Auschwitz, y también el título de cuatro pinturas abstractas de 260 por 200 centímetros (2014). Las razones por las que Richter emprendió estas obras es para dar un cierre a este tema tan mencionado en el mundo del arte, pero que mantiene ecos políticos e ideológicos hasta nuestros días. La lucha por interpretar este suceso histórico de una manera sólida y creativa, lo llevó a deshacerse de la forma. Los cuadros, aparentemente abstractos, mantienen formas extrañamente antropomorfas y oscuras, casi jugando con la capacidad de las personas de encontrar patrones que recuerden a rostros humanos. Lo anterior se relaciona con el cuerpo manipulado y venido a menos, pero también con la sensación de peligro que surge al mirar el pasado histórico de la humanidad.

Birkenau (2014). Foto: newyorker.com

La búsqueda de una representación adecuada de acontecimientos puntuales desde la abstracción, donde lo espiritual toma forma, llevó a Richter a basarse en fotografías de víctimas.

Un grupo de prisioneros judíos encargados de quemar cuerpos en el campo llamado Sonderkommando, tomó fotografías para evidenciar la atrocidad y se convirtieron en parte de un compendio de imágenes recolectadas por Richter, las cuales sirvieron de base para las formas abstractas, ocultando los cuerpos que en realidad forman la pintura para generar un lugar de recuerdo. La memoria se representa aquí como una estancia en la que estos sucesos pueden olvidarse.

Aunque muchos artistas, sobre todo en el cine, siguen manteniendo el tema del holocausto en boga, pues las comparaciones políticas sobre lo deseable y lo indeseable para una sociedad terminan en este punto extremo y oscuro de la historia, pocos artistas vivos mantienen esta relación tan directa. Estos sucesos cambiaron al mundo y a la confianza en el futuro, pero la responsabilidad de analizar los hechos como sociedad parece seguir estando presente en autores como Richter o Anselm Kiefer.

Comentarios