Congelación de óvulos
Sexualidad

Congelación de óvulos

Poner pausa a la maternidad

Hay una variedad de razones por las que una mujer decide posponer su maternidad, ya sea por alguna situación médica que pueda dañar la fertilidad, como un tratamiento oncológico y enfermedades como el lupus; o bien por su estado económico, profesional o personal.

Sin embargo, es bien sabido que el reloj biológico no se detiene y las posibilidades de embarazo disminuyen conforme avanza la edad. Por ello, si la mujer desea conservar esta posibilidad a futuro, puede recurrir a la conservación de los óvulos, que se realiza mediante dos técnicas: la criopreservación de ovocitos, también conocida como congelación, o la vitrificación.

Anteriormente la primera opción era la única. La alteración en la calidad del óvulo era mínima, prácticamente nula; no obstante, se descubrió que era posible que surgiera un desperfecto en la estructura celular, disminuyendo la calidad y supervivencia de los óvulos por la formación de cristales durante su descongelación.

De tal manera que en el 2012 surgió, en la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, la vitrificación. Esta se realiza de manera rápida, congelando los óvulos en nitrógeno líquido a 18 mil grados por minuto, para prevenir la creación de los cristales y así obstaculizar el daño a las estructuras celulares. Según Manuel Fernández, ginecólogo especialista en fertilidad, este procedimiento da como resultado un 90 por ciento de supervivencia en los ovocitos, que son las células germinales en desarrollo para convertirse en un óvulo maduro.

Cabe mencionar que la congelación es un procedimiento más sencillo y menos costoso que la vitrificación.

La congelación de óvulos mantiene la fertilidad que se va perdiendo de forma natural conforme la mujer envejece. Fotos: Archivo Siglo Nuevo

¿CÓMO ES EL PROCEDIMIENTO?

Normalmente, en cada ciclo menstrual el cuerpo destina de 20 a 50 ovocitos para la ovulación, dependiendo del organismo de cada mujer. De ellos sólo se ovula uno, que es el que alcanza mayor maduración; el resto son destruidos por el cuerpo mediante un proceso llamado atresia, que es la degeneración propia de las células.

Así que, para que una mujer pueda iniciar el proceso para la congelación de óvulos, es necesario que se someta a algunos exámenes que determinen la fertilidad y calidad de éstos. Si todo funciona correctamente, se administrarán hormonas diariamente, durante 10 días aproximadamente, para la estimulación de los ovarios cunado esté próximo el ciclo menstrual. En este lapso de tiempo se tiene que supervisar el desarrollo de los óvulos, mediante ecografías, para establecer el momento adecuado para su extracción. Es una intervención rápida bajo sedación anestésica donde se obtienen de 15 a 20 ovocitos, seleccionando los de mayor madurez y desechándose los que no son aptos para la fecundación.

Los elegidos se bañan uno por uno en una solución de sacarosa, que es lo que elimina el agua y evita la formación de cristales. Luego se introducen en un tubo llamado pajuela, preparado para la crionización.

Una vez realizada la congelación, las pajuelas se identifican con el nombre y código del paciente para conservarlos en un tanque de nitrógeno por tiempo indefinido, sin ningún tipo de cambio o alteración y sin que el tiempo afecte su calidad.

Pajuela siendo introducida a un tanque de nitrógeno. Foto: Archivo Siglo Nuevo

FERTILIZACIÓN IN VITRO

Es el procedimiento a realizarse una vez que la mujer decide hacer uso de sus óvulos congelados. Consiste en la fecundación del óvulo con el espermatozoide en un laboratorio. El embrión o embriones resultantes se implantan en el útero de la paciente.

Es importante aclarar que la fertilización in vitro usualmente se emplea para dar solución a diversos tipos de esterilidad en cada pareja, ya sea de origen femenino o masculino. En este caso, los ovarios también se estimulan con hormonas para la extracción de óvulos, pero en lugar de congelarse, se fecundan inmediatamente. La tasa media de efectividad de este tratamiento es del 40 por ciento.

EDAD RECOMENDADA

Un estudio realizado a cuatro mil 200 mujeres en España, dado a conocer ante la Sociedad Europea de Reproducción, dio como resultado que, para obtener mayor éxito en la preservación de la fertilidad de los óvulos, las mujeres que desean postergar su maternidad deben realizar la congelación o vitrificación antes de los 30 años, máximo a los 35, porque después de esa edad la capacidad reproductora disminuye con el paso del tiempo.

Sin embargo, según el Instituto Valenciano de Fertilidad, el 65 por ciento de las mujeres que aspiran a este procedimiento lo hacen después de la edad recomendada, disminuyendo la posibilidad de embarazo en el futuro.

A los 34 años o menos, la tasa de éxito es del 61 por ciento; de 35 a 37 años, del 54 por ciento; de 38 a 40 años, del 41 por ciento, y de más de 40 años es tan sólo del 28 por ciento.

Cuando la mujer desea embarazarse, los óvulos se descongelan y se procede a la fertilización in vitro. Foto: Archivo Siglo Nuevo

No se sabe con exactitud el número de bebés que han nacido por medio de este procedimiento, aunque se estima que sólo son unos pocos miles en todo el mundo. Esta técnica tuvo éxito por primera vez en 1986.

RIESGOS

Si bien es cierto que el óvulo congelado se produjo en un cuerpo joven, no se garantiza la correcta evolución del embrión debido al envejecimiento de la paciente. Es decir, existe la posibilidad de que no se culmine el embarazo debido al deterioro del organismo de la mujer, lo que puede originar conflictos emocionales.

Por otro lado, no se conocen con exactitud los efectos a largo plazo en el cuerpo de la madre o del bebé por las hormonas a las que se recurre para la producción de óvulos. Además, no sólo se trata de la congelación; también hay que considerar que, aparte de descongelar el óvulo sin dañarlo, se tiene que lograr su fecundación e implantación en el útero para el desarrollo del embrión. Como ya se mencionó, las posibilidades de que todo esto se dé de la manera correcta no son cercanas al cien por ciento, por lo que se puede invertir mucho dinero sin obtener resultados positivos.

El precio de la criopreservación normalmente tiene un costo entre 50 mil y 100 mil pesos mexicanos, estando implícita la estimulación ovárica con las hormonas, la punción de los óvulos y las visitas a la clínica, pero sin contemplar la posterior fecundación.

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