Cápsulas y polvos de inmunidad
Salud

Cápsulas y polvos de inmunidad

Mantener al organismo en equilibrio

A menudo olvidamos que nuestro organismo es un laboratorio. Procesos dirigidos a adquirir o producir sustancias indispensables para el bien vivir se desarrollan todos los días y en todo momento dentro de cada persona.

El más obvio de esos procesos es la nutrición. En un sentido elemental, puede verse como el acto de calmar las protestas de la tripa. Sin embargo, sus alcances afectan, en muchos sentidos, la calidad de vida de los individuos.

El delicado equilibrio de un organismo, ese que permite andar al cien, depende en buena medida de ingresar en cantidades suficientes ciertos ingredientes nutricionales.

Los beneficios de conducirse conforme al manual de la correcta alimentación adquieren una importancia aún mayor en escenarios de enfermedad a ultranza como el impuesto por la COVID-19.

Las pandemias tienen la costumbre de poner a prueba tanto los sistemas sanitarios de las naciones como el sistema inmune de la población. Cuidar lo que se ingiere equivale a curarse en salud o bien recibir al agente nocivo en mejores condiciones de prevalecer.

Mucha gente no halla tiempo para cuidar lo que engulle. Hay quienes no encuentran el modo de evitar mal pasadas, otros sencillamente se llevan a los dientes la solución más rápida para acallar el bullicio estomacal. También abundan las víctimas de malnutrición, deficiencia de nutrientes que se interna en los terrenos del trastorno.

Es en el menú disponible donde comienzan a gestarse dificultades que exigen, más temprano que tarde, replantear lo que se come, de preferencia, junto a un profesional de la salud.

No es raro que, tras evaluar la condición del paciente, el médico detecte que el laboratorio interno del aquejado muestra carencia de una o varias sustancias indispensables para el desarrollo de sus actividades. En esa situación, tampoco es anómalo que prescriba algún suplemento alimenticio.

Foto: Behance / BANDIDOGUAPO

DEFINICIÓN

Una definición elemental nos habla de productos formulados a partir de hierbas, extractos vegetales, alimentos deshidratados o concentrados de alguna fruta reforzados con vitaminas o minerales. Su fin es incrementar el consumo de tal o cual ingrediente, complementar nuestra dieta.

Suelen ingresar al organismo por vía oral, a través de cápsulas o tabletas, emulsiones o suspensiones, polvos o soluciones.

Algunas personas no obtienen de las comidas que frecuentan los nutrientes que necesitan. De ahí que sea recomendable acudir a los suplementos.

No es un tema que deba soslayarse, pues un pobre estado nutricional detona el riesgo de contraer infecciones, es decir, afecta decididamente la capacidad de respuesta del sistema inmune.

Cuando enferma, el cuerpo requiere formar células que combatan y fulminen al agente nocivo. En este sentido, es deseable que tenga en el inventario, en cantidades suficientes, los insumos para armarse.

Vitaminas y minerales, por ejemplo, desempeñan papeles importantes en muchos procesos metabólicos, de ahí que resulten insustituibles para asegurar que nuestras defensas se activen con rapidez y eficacia.

La vitamina A favorece la inmunidad celular. Ejerce un efecto preventivo destacado ante ciertas patologías. Es una materia prima muy útil cuando el organismo alza sus escudos.

Una ingesta deficiente de vitamina E está asociada con el deterioro de la respuesta inmune. En el extremo opueso, la comunidad médica ha observado que la administración de suplementos de esta sustancia orgánica aumenta la resistencia frente a varios males infecciosos. El efecto salutífero suele asociarse con una mayor producción de anticuerpos.

La vitamina C también tiene algo que decir en materia de salud. Su propiedad antioxidante produce una mejora de las defensas del cuerpo o, si prefiere verse de otro modo, disminuye las opciones de contraer infecciones.

Otros elementos frecuentes de los suplementos son carbohidratos, proteínas, aminoácidos, ácidos grasos, metabolitos, plantas, incluso algas.

Las vitaminas y minerales desempeñan papeles de defensa importantes en muchos procesos metabólicos. Foto: research.cs.vt

A TENER EN CUENTA

El consumidor debe recordar que los suplementos no son elaborados con el fin de prevenir o aliviar una enfermedad o sus síntomas. Tampoco están hechos con el propósito de ayudar a la pérdida de peso ni pueden sustituir a los alimentos. Además, estos productos suelen contener ingredientes activos con potencial para detonar fuertes efectos en el cuerpo.

¿Cómo garantizar que los resultados de la ingesta serán los deseados? La recomendación esencial es consultar a un profesional de la salud sobre la pertinencia de tomar tal o cual complemento, él nos ayudará a determinar si realmente es necesario incluirlo en dieta y si nos asistirá en la tarea de incrementar o suplir algún componente requerido por el organismo.

La supervisión sanitaria ayuda a tener presentes escenarios que pueden acarrear complicaciones, cosas como combinar dos o más suplementos, o consumirlos junto a medicamentos, o sustituirlos por medicinas.

Regulaciones elementales indican que estos artículos no deben contener procaína y efedrina, hormonas animales o humanas, o bien ingredientes con acción farmacológica, es decir, nada que represente un riesgo para la salud. En este renglón cabe mencionar a los extractos de especies botánicas con toxicidad conocida.

Si la ingesta de uno de estos auxiliares de la dieta causa una reacción grave o incluso algún padecimiento, aunque no exista seguridad de que la cápsula o el polvo sea el culpable, hay que suspender su uso y acudir al médico.

Cuando una etiqueta diga que el contenido de tal o cual recipiente es un producto natural, debemos recordar que “natural” no es igual a “seguro”. Aquí es menester resaltar la necesidad de desconfiar de productos que prometen curar padecimientos como la diabetes o el alzheimer, o bien mejorar el desempeño sexual.

Las características individuales son otro aspecto de la cuestión, uno que debemos sopesar antes de recomendar un suplemento a familiares o amigos: no todas las personas reaccionan de la misma manera a un mismo producto.

No resta sino destacar que los suplementos pueden ayudarnos a lograr el equilibrio entre alimentos y nutrientes que requerimos. Consumirlos auxilia en la tarea de abastecer nuestro laboratorio interno, tarea especialmente necesaria en tiempos de pandemia.

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