Pecado de soberbia
Opinión

Pecado de soberbia

Jaque Mate

Si algo ha demostrado la pandemia es el costo de la soberbia. Los políticos que se han sentido superiores a la enfermedad, que pensaron que podían imponer sus dogmas ideológicos al coronavirus, han fracasado. Los que más éxito han tenido han sido los que más han escuchado a los especialistas y han seguido sus recomendaciones.

Apenas el 22 de enero, el presidente Donald Trump de los Estados Unidos ya declaraba sobre la pandemia: “La tenemos completamente bajo control. Es una persona que viene de China y la tenemos bajo control. Todo va a estar bien”. El 24 de febrero reiteraba que “el coronavirus está básicamente bajo control en Estados Unidos”. Unos días después añadía: “Ahora los demócratas están politizando el coronavirus”. Declaró también que su país era ejemplo para el mundo de cómo enfrentar la pandemia.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, declaró cuando todo empezaba: “En mi opinión, el tema del coronavirus es principalmente fantasía, no es nada de lo que pregonan los medios de comunicación… Hay un interés económico en todo esto para provocar una histeria”. Afirmó también que la enfermedad no es más que “una gripita” y que “se está sobredimensionando el poder destructivo de este virus”.

También el gobierno mexicano mostró una actitud displicente. Difundió, por ejemplo, un mensaje en redes sociales que decía: “Coronavirus Covid: No es una situación de emergencia. No hay necesidad de cancelar eventos masivos, actividades, laborales, ni escolares… Sigue tus actividades normales, pero refuerza las medidas de prevención… Recuerda: La enfermedad causada por el coronavirus covid-19 no es grave”.

El propio presidente Andrés Manuel López Obrador declaró: “Miren, lo del coronavirus, eso de que no se puede uno abrazar, hay que abrazarse”. Afirmó también: “Vamos a salir fortalecidos, o sea, que nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación de México”. En varias ocasiones, por otra parte, afirmó que México había “domado” la pandemia, mientras que las cifras de contagios y muertes avanzaban con rapidez. Dijo también que México era un ejemplo internacional por la manera en que había enfrentado la pandemia, mientras se multiplicaban los artículos y reportajes internacionales que colocaban a México, Estados Unidos y Brasil como los peores gobiernos en el manejo de la pandemia.

Estos tres gobernantes se preciaban además de no usar mascarillas en público. Para ellos usarlas era una expresión de debilidad. Una enfermedad no podía ser más fuerte que un presidente electo por el pueblo.

Al final estas declaraciones no fueron más que expresiones de soberbia. Los países que tuvieron actitudes más cautelosas, que no declararon derrotado al coronavirus de antemano, que tomaron medidas recomendadas por epidemiólogos responsables, que hicieron más pruebas y dieron seguimiento a los contagiados, que promovieron con más vigor el uso de mascarillas, tuvieron los mejores resultados. En cambio, los de gobernantes soberbios, como Estados Unidos, Brasil y México, registraron un número más elevado de contagios y mayor mortalidad.

La pandemia ha dejado muchas lecciones a la humanidad, pero quizá las más importantes tienen que ver con la soberbia. La pandemia demostró ser mucho más fuerte de lo que se había pensado, pero los mayores daños recayeron en las sociedades con gobernantes soberbios.

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