Transformación en la Puerta del Sol
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Transformación en la Puerta del Sol

La nueva ágora peatonal

La histórica Puerta del Sol de Madrid, centro neurálgico y turístico de la capital española, se cerró definitivamente al tráfico para convertirse en un futuro próximo en un gran "ágora" peatonal, libre de contaminación, por donde poder pasear, ir de compras o sentarse a descansar.

Este punto histórico, testigo de la declaración de la II República Española (14 de abril de 1931), escenario de masivas manifestaciones y despedidas de año, ha mudado de piel múltiples veces desde que, en la década de 1850, se abrió en forma de plaza entre las callejuelas del casco histórico de la ciudad.

En ese callejero han ido quedando reflejadas sus distintas reconversiones, la última en 2009, cuando finalizó la instalación del tren de cercanías con la simbólica boca de acceso de la "ballena" o el "iglú", como se conoce popularmente.

Si en algo han coincidido las transformaciones ha sido en ir ganando espacio para el peatón hasta convertirla en 2022 en un "ágora", según un proyecto de los arquitectos Ignacio Linazasoro y Ricardo Sánchez que, bajo la premisa de "menos es más", orillará los actuales obstáculos de la plaza dejando un gran espacio central.

Para llegar a la transformación final, los automóviles desaparecerán definitivamente de la Puerta del Sol, cerrando al tráfico un tramo de la calle Mayor, la única que interrumpía ya el paso de los peatones. Serán en total 5 mil 546 metros cuadrados más dedicados a ellos.

UNA NUEVA DISTRIBUCIÓN

Lugar bullicioso por excelencia, la Puerta del Sol es punto de encuentro habitual para el turismo, ir de compras y disfrutar de la gastronomía en la infinidad de comercios, bares y restaurantes de la zona. Aquí se encuentra también el conocido Kilómetro Cero, punto de partida de la red radial nacional de carreteras de España.

La simbólica boca de acceso al tren de cercanías llamada popularmente como ”ballena” o el “iglú”. Foto: Flickr / Borja Sánchez Ossorio

En el nuevo diseño de la plaza habrá bancos de piedra que determinarán el área comercial y en ella se ubicarán los monumentos de la Mariblanca, el primero en instalarse en la Puerta del Sol en 1630, y del Oso y el Madroño, emblema del escudo madrileño.

En los extremos, unos pabellones albergarán los kioscos, ascensores y salidas de metro, y la estatua de Carlos III, considerado el mejor alcalde de Madrid, cambiará de orientación.

En el proyecto, además, se sustituyen las actuales fuentes, que quedarán fundidas en una estructura rectangular.

Lejos quedarán los tiempos en los que Sol era una atestada plaza repleta de tranvías (la última línea se suprimió en 1949 según reza la prensa de la época) y trolebuses.

En los años cincuenta, todo era tráfico rodado salvo dos fuentes ajardinadas en el centro, hasta que a finales de 1986 los peatones iniciaron su reconquista, que ahora será definitiva.

UNA REFORMA CONTRA LA CONTAMINACIÓN

Según cálculos del Ayuntamiento de Madrid, la reforma de la Puerta del Sol acabará con los seis mil 800 desplazamientos diarios que se producen hasta allí, de los cuales mil 100 corresponden a coches y cuatro mil a taxis (el 70 por ciento de ellos vacíos de viajeros), lo que repercutirá positivamente en la reducción de los niveles de contaminación en el centro de la ciudad.

El concejal de Medio Ambiente y Movilidad de Madrid, Borja Carabante, destacó que esta será "la primera de las veintiuna peatonalizaciones" que el equipo municipal de gobierno conservador que encabeza el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ejecutará en cada uno de los distritos como parte del proyecto Madrid 360, su estrategia "contra la contaminación".

La iniciativa por hacer de la capital española una ciudad comprometida con la lucha contra el cambio climático, la emprendió la anterior regidora, la izquierdista Manuela Carmena (2015-2019), que ya amplió las aceras de la cercana Gran Vía.

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