Dentro de la psique mexicana
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Dentro de la psique mexicana

La psicología del país de lo absurdo

La cultura y el comportamiento del mexicano se ha observado desde una variedad de puntos de vista. El laberinto de la soledad (1950) de Octavio Paz, ensayo que le valió al autor el Premio Nobel de Literatura, explica los males que aquejan a la sociedad mexicana y las características de su particular idiosincrasia desde un punto de vista sumamente crítico.

El tema no es sencillo de abordar, se complica e incluso puede conducir al absurdo. El pintor Salvador Dalí dijo alguna vez que no volvería a México: “no soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas”. El viaje para conocer más a fondo la psique del mexicano puede llevar a lugares insospechados.

FORMACIÓN CÍVICA Y ÉTICA

En 1997 el doctor Abelardo Lemus recibió una máquina de radioterapia para el hospital privado del que estaba a cargo, misma que fue abandonada por falta de personal. En 1983 un trabajador del hospital, Vicente Sotero Alardín, decidió venderla por partes, no sin antes perforar su bomba de cobalto, separar piezas y transportarla.

Los involucrados ignoraron el hecho de que la máquina de radioterapia emitía rayos gamma, un isótopo radioactivo. Dos años antes del accidente nuclear más conocido en Chernóbil, México había tenido su propio incidente con Cobalto 60.

El viaje hacia el deshuesadero fue repartiendo material radioactivo por Ciudad Juárez, Chihuahua. Al llegar a su destino se mezcló con otras piezas de metal que luego fueron utilizadas para muebles y edificios, causando daños a corto y largo plazo en la salud de quienes estuvieron en contacto con estos materiales. La historia termina con la notificación de autoridades estadounidenses sobre la radiación y el entierro de los materiales contaminados sin medidas de seguridad adecuadas.

Sin duda, uno de los factores preocupantes sobre la psicología del mexicano es la irresponsabilidad o la toma de decisiones a la ligera. La subjetividad a la que se deja flotando este valor decanta en, por ejemplo, la justicia por mano propia o el simple abuso hacia otras personas.

Por el accidente nuclear, miles de viviendas fueron construidas con varilla radioactiva. Foto: xataka.com.mx

En 2016 cada día se registraban mil 150 accidentes laborales en México, contabilizó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Según cifras del Consejo Ciudadano de Ciudad de México, siete de cada diez homicidios dolosos en la entidad ocurrieron a partir de peleas callejeras en 2014. En el ránking del Índice de Percepción de la Corrupción (2018), elaborado por la ONG (organización no gubernamental) Transparencia Internacional, México ocupó el lugar 138 entre 180 países, ordenados del menos corrupto al de mayor grado de corrupción.

Pero mientras esto puede remitir al contenido viral de páginas como Mexicans of late capitalism (mexicanos del capitalismo tardío), donde aparecen personas haciendo cosas como llevar tinacos y hasta refrigeradores en bicicleta, o postes de luz que han sido “reparados” con cinta adhesiva; otros aspectos de la cultura mexicana, incluso anteriores al Internet, confirman factores que hacen posible este ambiente peculiar y absurdo.

La característica de ser “entrón” o “no rajarse”, es analizada por Octavio Paz como un intento por no mostrar debilidad ante el otro y, por supuesto, como un reflejo de la importancia que se le da a los roles de género y un machismo marcado en el que esta debilidad se vincula con lo femenino.

Pero además de esto, otra característica que se relaciona con “atreverse”, con actuar de forma reactiva y emotiva, se puede deber a factores ansiosos.

El mexicano en las canciones, telenovelas y un sinfín de productos culturales anteriores al Internet, es hipersensible y, por lo tanto, el perfil más estereotípico contiene esta característica. Sea amor, amistad, alegría o enojo, es guiado por el impulso que lo hace expresarlo con fuerza. Por lo mismo se toma a pecho las ofensas.

Que existan menos filtros para estas actitudes explosivas, implica que hay una respuesta posiblemente ansiosa. La ansiedad del mexicano proviene de factores externos como lo son la economía inestable, la inseguridad, la baja confianza en las instituciones públicas y una larga lista de peligros a los que se suma la imprudencia de otros mexicanos.

La ansiedad hace al mexicano propenso a explotar en cualquier momento. No es raro que la alegría termine expresándose con disparos al aire, o un desacuerdo futbolístico con peleas campales. Foto: Gettyimages

VALOR E IDENTIDAD

El punto de vista que se comparte rápidamente sobre el estado mental del mexicano actual, es el que señala el origen de sus conflictos en la herida causada por la conquista española.

Según esta narrativa, uno de los principales problemas es un sentimiento de inferioridad interiorizado que proviene de la conquista y que explica la dificultad del país para avanzar como nación a pesar de su riqueza en recursos y cultura. Actualmente, Estados Unidos es un nuevo conquistador del que México depende económicamente.

Este tipo de lectura es compartida por la mirada crítica de Octavio Paz, pero esta línea de pensamiento tiene su base en lo expuesto en El perfil del hombre y la cultura en México (1934) de Samuel Ramos, aunque el mismo Paz ha reconocido algunos desaciertos en él.

El ensayo Psicoanálisis del mexicano, de Ramos, generó revuelo porque ofrecía una visión alejada del orgullo ligado a la identidad nacional. Habla de un complejo de inferioridad basado en la teoría del psicoanalista Alfred Adler.

El complejo surge de la comparación con otros países y de la condición de territorio saqueado y sometido. Este mismo sentimiento da origen al nacionalismo, sentido patriótico que se presume y se exalta a modo de compensación, aunque de forma superficial. México consume la cultura de otros países, lo que actualmente se relaciona con la presencia global de productos provenientes de Estados Unidos, que poco a poco se desdibuja entre una variedad de mercancía cultural de países como Japón o Corea del Sur.

La identidad del mexicano se forma a través de su historia y sus valores. La perspectiva situacional, defendida por autores como el antropólogo cultural Conrad Kottack o los psicólogos sociales Miguel Salazar y James Whittaker, establece que la cultura suele ser determinante para comprender el comportamiento individual. Las razones por las que actúa el mexicano, a través de su tradición y valores, permean en la forma en que procede en lo social, cultural y en el mundo legal. Entonces, se tiene una postura conservadora ante distintos temas, como lo son la legalización del aborto o de las drogas.

Por un lado, el mexicano suele mostrarse patriótico; por otro, suele considerar la cultura de otros países como superior. Foto: Archivo Siglo Nuevo

Los valores, por supuesto, son dinámicos y dependen del sector social, edad y género. Pero en un esfuerzo por reunir información al respecto, las encuestas de Grupo Financiero Banamex-Accival (1981, 1987 y 1995), obtuvieron como resultado que el mexicano es trabajador, persistente, religioso, patriota y alegre. Esto también guía la conducta y la vida en el grupo social y laboral.

Las virtudes encontradas por la investigadora María De las Heras al preguntar sobre lo que los mexicanos consideran importante, fueron la honradez, sinceridad, precaución, amabilidad, ahorro, trabajo, solidaridad, cariño, inteligencia, romanticismo, valentía, ser fiestero, “entrón” y apasionado. Este estudio hace la importante distinción entre lo que se considera que son los mexicanos y la autopercepción, es decir, qué es lo que las personas piensan que los distingue de los demás.

Resultó que los mexicanos estudiados consideraban que tenían todas estas características, pero ser romántico, apasionado, cariñoso y fiestero, fueron las menos recurrentes. Los valores más repetidos fueron trabajador, honrado y sincero.

Es decir, las capacidades importantes para el entorno laboral están mucho más por encima que las del ambiente social e íntimo. Las relaciones con los otros se rigen más por la palabra o la honradez y lo emotivo queda en un segundo plano. Todo esto indica qué es lo que se espera del mexicano y qué está dispuesto a exaltar ante los demás.

El mexicano vive de la imagen responsable que mantiene en su modo de vida y su trabajo, valiéndose de su visión de la justicia y de la honestidad, y al mismo tiempo exalta valores que son puramente hedonistas e individualistas a los que se entrega de forma desmedida. Alcanzar logros es sumamente importante en una idiosincrasia que busca siempre un estatus superior, búsqueda que se origina por este sentimiento histórico de inferioridad.

Según el profesor e investigador Juan Miguel Zunzunegui, no se trata únicamente del hecho histórico, sino de la manera revictimizante en que se enseña la conquista en las aulas. Si bien el periodo fue cruento y terrible para la población indígena, Zunzunegui habla de que las personas del momento histórico presente no podrían identificarse tal cual con la población masacrada ni con los conquistadores, sino que son entes separados de estas dos figuras, producto de un periodo y de sus consecuentes cambios sociales, más que hijos directos del sometimiento.

Los mexicanos valoran el trabajo duro y honrado. Foto: Archivo Siglo Nuevo

MACHISMO Y FAMILIA

Es importante recordar aquel valor que se mencionó anteriormente: el ser “entrón”. No es sino una característica que se relaciona con lo auténtico. Si se actúa en consecuencia, es porque existe realmente un sentimiento que mueve al mexicano, y si no lo hace es un tibio, alguien que se queda a medias tintas, que no se atreve.

Este valor implica actuar conforme a una respuesta ansiosa y, de hecho, la presión social tiene un papel sumamente importante en esto. Se puede esperar que el atrevimiento exacerbado genere conflictos, peleas físicas y una baja adaptabilidad, además de un estancamiento en las relaciones personales.

Por otra parte, Octavio Paz señala que el mexicano teme ser menospreciado, lo que en una cultura machista es equivalente a convertirse en mujer. En clave psicoanalítica, el autor habla de la palabra “rajarse” utilizada para decir “rendirse, acobardarse” y no llegar a las últimas consecuencias. La raja es una herida con la que el mexicano hace su vagina simbólica, que lo deja en condición de mujer.

El autor también menciona el albur, que se trata de un juego en que las metáforas se usan para “violar simbólicamente” al contrincante. En este caso quien penetra y quien es penetrado en este tipo de bromas, establece una relación de poder.

En cuanto a productos culturales mexicanos con características machistas, se tienen muchos ejemplos. Por mencionar alguno, están letras como “te vas porque yo quiero que te vayas”, en una de las más conocidas rancheras de José Alfredo Jimenez, o “voy a poner cadenas en ti, para que no me engañes”, de José José. Si bien no implica que se hable de manera literal ni que las canciones provoquen secuestros, es una expresión de esta respuesta pasional que existe en las relaciones de pareja.

Entre 2012 y 2016 se registraron 284 asesinatos de carácter pasional hacia mujeres. Los desencadenantes son la infidelidad y las tensiones en la relación sentimental, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), siendo la pareja el agresor más común. Los celos se presentan en uno de cada dos mexicanos, según el estudio de Hábitos de los Usuarios de Internet. Consulta Mitofsky encontró que un 20 por ciento de los mexicanos se autoperciben como altamente celosos, frente a un 60 por ciento que se creen poco celosos.

Entre 2012 y 2016 se registraron 284 asesinatos pasionales contra mujeres. Foto: Behance / Mal de Ojo

La familia, uno de los valores centrales de la cultura mexicana, también vive con intensidad su vínculo. Vive amalgamada, es decir, es común que se integren varias familias en un mismo hogar. En Psicología de familia: una aproximación a su estudio, se considera que este tipo de estructura no tiene límites definidos. Es decir, no se respeta la autonomía de las familias que están dentro de un núcleo extendido.

Según Psicología del mexicano de Juan David Perez (2012), en México existen muchas familias que no enseñan valores universales a las nuevas generaciones, sino que se esmeran en adscribirse a la tradición y la religión, siendo estrictamente utilitarios. Es decir, el aprendizaje es acorde a la vida que se espera de las personas, sobre todo en las comunidades de bajos recursos. Así, se enseña al hombre un oficio y a la mujer la atención del hogar.

Según este análisis, también se sigue enseñando de manera dispar y se niegan ciertos placeres y autonomía a las mujeres, mientras que los hombres son educados con libertad en el uso de su propio dinero, por ejemplo.

INSTITUCIONES DÉBILES

Los problemas en las empresas y el gobierno son estructurales y por lo tanto calan hondo en la psique del mexicano.

Según el Segundo Informe del Observatorio de Trabajo Digno (2019), México mantiene la peor brecha salarial de género de América Latina, con una diferencia del 16 por ciento entre los salarios de hombres y mujeres.

Se trata de uno de los problemas más grandes. Pero el fantasma de la desigualdad también se presenta en todos los ámbitos del país. Una parte importante de la población vive en pobreza y sufre desnutrición, que es una de las consecuencias más extremas de la inequidad social.

La razón por la que se menciona aquí un problema físico, a pesar de que el tema a tratar es la psique, es que sin esta parte esencial satisfecha no hay un aprovechamiento escolar idóneo, no existe una satisfacción laboral ni muchos otros factores sociales que se han tratado.

Como todo ser humano, el mexicano se compone de los factores biológicos, psicológicos y sociales, círculos que lo inscriben en comportamientos, valores y salud o enfermedad mental.

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