Instagram y política
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Instagram y política

Al acecho de la aprobación digital

Hasta marzo de este año, Instagram, la red social con diez años de historia, registraba mil millones de cuentas, por debajo de otras aplicaciones como Facebook y YouTube, que encabezan la lista de las plataformas más usadas en el mundo con dos mil quinientos millones y dos mil millones de cuentas respectivamente; la diferencia radica en que Instagram duplicó su número de usuarios en sólo dos años, dinamismo aprovechado por los políticos en el mundo.

¿La clave? Posiblemente el hecho de que esta plataforma ofrece imágenes y sólo unas cuantas líneas donde se resume la vida de los usuarios. Entre la clase política del mundo, Instagram se está aprovechando para promover la imagen de los líderes y también para atraer a votantes, mientras que los ciudadanos comunes emplean las redes sociales para criticarlos.

En su tesis doctoral de comunicación, Silvia García Marcos, de la Universidad Jaime I de Castellón, España, confirmó que el número de mensajes proselitistas en Instagram se incrementa en la víspera de elecciones, revelación que podría considerarse lógica, como también lo es el desdén que los políticos muestran por la interacción con sus representados. Ambas conclusiones descubren la ambición de mercado que persiguen los líderes, a diferencia de los usuarios comunes que buscan el contacto con personas afines.

En términos generales la investigadora estimó que los partidos políticos responden a sus seguidores en alrededor del dos por ciento de las ocasiones; en el caso de los líderes, este porcentaje aumenta muy poco. “La cifra de interacción se reduce considerablemente en Instagram, donde el nivel de interacción de partidos políticos y líderes se sitúa en alrededor del 0.8 por ciento”.

El análisis realizado en España no difiere de los propósitos de políticos de otras partes del mundo. La interactividad se desaprovecha y únicamente se busca la autopromoción de la imagen.

Instagram, para la clase política, es un canal de comunicación de una sola vía. Un ejemplo reciente es la cuenta del expresidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, quien es el tercer político con más seguidores con 32 millones. El primer día de septiembre publicó una fotografía en la que aparece de pie, con su amplia sonrisa, frente a un módulo para levantar encuestas previas a las elecciones estadunidenses. Su mensaje, extenso por el tipo de red social, propició más de cinco mil 700 comentarios y, al menos las primeras decenas, no recibieron respuesta del político afroestadunidense.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

TOP DE LAS REDES

El nombre de Instagram surge de las palabras que se refieren a la fotografía instantánea y al texto breve usado en los telegramas. Son las imágenes las que predominan por sobre los demás formatos audiovisuales y escritos en esta red social.

En el liderazgo de seguidores de políticos está el primer ministro de India, Nerendra Modi, quien fue capaz de derrotar en 2014 a la dinastía Gandhi para tomar el gobierno de aquella nación donde más de 800 millones de personas integran el padrón electoral. Modi no sólo encabeza a su nación, también es el líder de Instagram al poseer casi 50 millones de seguidores.

Sus publicaciones abordan desde condolencias por el fallecimiento de otros líderes, hasta fotografías animadas alimentando a pavorreales, el ave nacional de la India.

En segundo lugar, por el número de partidarios, está la cuenta oficial del presidente de la República de Indonesia, Joko Widodo, con 35 millones 500 mil seguidores. Además de las fotografías donde aparece el mandatario con cubreboca y careta plástica para prevenir contagios (a diferencia de las fotografías de Obama y Modi en las cuales lucen sus blanquísimos dientes), Widodo difunde una animación de más de tres minutos donde se ilustra una historia de la vida cotidiana, protagonizada por una madre de familia, quien toma las precauciones debidas para protegerse del contagio de la COVID-19.

Con cerca de 22 millones de seguidores aparece en la lista el actual presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, quien se encuentra en campaña proselitista para contender por segunda ocasión por la Casa Blanca. En el ejemplo de Trump se confirma ampliamente lo estudiado por García Marcos: el uso proselitista de las redes sociales.

Uno de los videos de campaña en Instagram de Trump se sitúa en una competencia de autos de velocidad. Racers for Trump es el emblema del breve video done aparece un dibujo del mandatario con su apretada sonrisa y portando anteojos decorados con las barras y las estrellas de la bandera norteamericana, además de una banda amarrada en la cabeza.

Captura de video promocional de Racers for Trump. Foto: Instagram

En otro video promocional Trump anunció su viaje a Latrobe, Pennsylvania, para visitar la residencia del afamado golfista Arnold Palmer. “No había nadie como él. Conocí bien a Arnold, jugué golf con él y lo extrañé”, redacta al pie del video donde en todo momento aparece el presidente como si estuviese anunciando un programa de entretenimiento, incluidos , intencionalmente, los bloopers o “errores”, como rasgo cómico.

CIBERDEMOCRACIA

El creciente uso de las redes sociales cambió la forma de difundir mensajes a los electores, de tal manera que pudiera comenzar el desplazamiento de la televisión como herramienta de mayor penetración proselitista. Se está transitando de una teledemocracia a una ciberdemocracia, apuntaron José Juan Verón Lassa y Sandra Pallarés Navarro en su artículo La imagen del político como estrategia electoral: el caso de Albert Rivera en Instagram (2017).

La política en los medios es una política de masas. La política en la red es una política individualizada, que trata de conectar con muchos otros individuos que de pronto se identifican como ciudadanos reconocibles”, citaron en su artículo los analistas.

Instagram, empresa absorbida por el poderoso Facebook, es una red de jóvenes mayoritariamente hombres, en edad de votar. De acuerdo al portal Hootsuite, alrededor del 81 por ciento de los usuarios de esta aplicación ronda entre los 18 y 44 años de edad, y slo el seis por ciento son menores de 17 años.

Mil millones de usuarios, en una posición adecuada para tomar decisiones, convierten a esta red en un canal de difusión de las ideas ambicionado por los políticos del mundo.

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