La flora vaginal y sus probióticos
Sexualidad

La flora vaginal y sus probióticos

Mantener equilibrado el ecosistema íntimo

Si eres mujer, muy seguramente has escuchado hablar sobre la flora vaginal, pero ¿realmente sabes lo que es?, ¿cómo se desequilibra?, ¿cuál es su cuidado?, ¿cómo recuperarla cuando se ha perdido?

Se debe tener en cuenta que cada parte de nuestro organismo es importante, por lo tanto, es necesario que las mujeres conozcan a la perfección todo sobre su flora vaginal, puesto que cada una tiene un ecosistema único que requiere un cuidado particular para que esté siempre saludable.

Gracias al descubrimiento realizado por el ginecólogo de origen alemán Albert Döderlein, en 1892, se sabe que la flora o microbiota vaginal se compone de hongos y probióticos formados por cepas, que son una agrupación de microorganismos que se encuentran en las bacterias, también conocidas como lactobacilos, más concretamente: lactobacillus brevis, lactobacillus crispatus, y lactobacillus gasseri. Estos se localizan en la vagina de cada mujer de manera natural y se encargan de mantener esa zona íntima sana y equilibrada, mediante la producción de un ácido láctico que evita la proliferación de bacterias y hongos dañinos, manteniendo un PH vaginal ácido para protegerla de agentes externos nocivos u organismos patógenos capaces de procrear infecciones.

CAUSAS DEL DESEQUILIBRIO DEL PH

Sin embargo, este equilibrio puede alterarse y romperse por diversos factores, ya sea internos o externos, o en función de cada etapa de vida de la mujer. Por ejemplo, en la niñez, las bacterias que se encuentran en la vagina son muy similares a las que tenemos en la piel o en la zona intestinal. No obstante, el desequilibrio puede ser originado por los cambios hormonales, como los que se producen por la pubertad. Cuando aparece la menstruación se adquieren otro tipo de microorganismos que varían por los estrógenos (hormonas sexuales producidas por los ovarios) y posteriormente por los progestágenos.

De igual manera puede influir el embarazo. Con la ausencia de menstruación se aumenta el PH vaginal por mecanismos bioquímicos que pueden fomentar un desbalance; mientras que en la menopausia se reduce la cantidad de hormonas en la zona íntima, provocando cambios en la flora.

La completa depilación del vello púbico puede deteriorar la flora vaginal. Foto: Charles Deluvio / Intervenida por Hessie Ortega

Otra de las causas son los tratamientos farmacológicos como la ingesta de anticonceptivos orales, o el equivocado y desmedido uso de algunos antibióticos que afectan y deterioran las bacterias benéficas de la flora vaginal. A esto se agregan las relaciones sexuales agresivas y sin protección, así como hábitos de higiene innecesarios, como los lavados o las duchas vaginales. También influye el uso de tampones por tiempo prolongado, la completa depilación del vello púbico, la ropa interior de tejidos sintéticos como el nylon, ropa muy ajustada o trajes de baño que causan humedad e irritación. Además, el estrés, la depresión y el exceso de azúcares pueden favorecer el desequilibrio en la microbiota.

INFECCIONES VAGINALES

Según la médico y séxologa Ana Rosa Jurado, miembro del grupo de probióticos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia y secretaria del grupo de trabajo de Sexología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, cuando la flora vaginal pierde su equilibrio se pueden desarrollar otros microorganismos, como las bacterias Gardnerella vaginalisa, Prevotella bivia o el hongo Cándida albicans, que dan paso a infecciones. La vaginosis bacteriana y la vaginitis candidiásica son un ejemplo claro, debido a que se manifiestan con síntomas muy específicos como la alteración del flujo vaginal o una secreción grisácea, picor intenso, olor fuerte y desagradable, ardor al orinar, molestias e irritaciones con sensación de quemadura en la vagina, que se muestra enrojecida y muy sensible, pudiéndose desarrollar otros microorganismos patógenos.

¿CÓMO PREVENIR?

Para prevenir el desequilibrio es necesario tener una alimentación saludable que incluya yogurt con lactobacilos e hidratos de carbono, y disminuir la ingesta de grasas, azúcares y carbohidrato. Tener una dieta correcta está directamente relacionado con una flora vaginal equilibrada.

Se recomienda conservar el área genital limpia y seca con el uso de jabones neutros. Foto: Unsplash / Charles Deluvio / Intervenida por Hessie Ortega

También es importante mantener hidratado el organismo y conservar el área genital limpia y seca sin hacer uso de las duchas vaginales, simplemente con jabones neutros o específicos para esa zona, así como tener una correcta higiene antes y después de tener relaciones sexuales, evitando totalmente los productos perfumados.

Es de fundamental importancia no utilizar ropa muy ajustada prolongadamente porque puede causar irritación. Lo recomendable es utilizar panties y medias de algodón, además de disminuir o evitar el consumo del tabaco con el fin de prevenir la aparición de infecciones.

RECUPERACIÓN CON PROBIÓTICOS

La ginecóloga y sexóloga Stefanie Redón, miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, menciona que desde hace apenas algunas décadas se ha utilizado la aplicación de probióticos como método para recuperar y mantener el balance del ecosistema vaginal.

Estos lactobacilos juegan un papel muy importante para el alivio de las vaginiososis bacterianas y las vulvovaginitis candidiásicas; pueden ser administrados vía oral, ingiriendo una cápsula diaria distanciada de las comidas para mejor absorción, o por vía vaginal aplicando cremas o mediante óvulos que se introducen en la zona íntima.

Además de contener el aumento y reproducción de patógenos, los probióticos mantienen ácido el PH de la vagina, que suele estar entre 3.8 y 4.5, por lo que es más ácido que el de la piel. También generan ácido láctico, tienen efectos antialérgicos y aumentan la inmunoglobulina, es decir, poseen un efecto antinflamatorio y del mismo modo aumentan las defensas. Aunque también se pueden emplear jabones especiales con antisépticos para regular el PH, así como el yogurt natural, ingiriéndolo y aplicándolo en la vagina.

Es importante dejar claro que es necesario acudir al ginecólogo regularmente, por lo menos una vez al año para una revisión y de este modo tener control de la salud vaginal.

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