Raúl Ramos Zavala
Nuestro mundo

Raúl Ramos Zavala

Nuestro Mundo

El río de la Historia conduce corrientes ocultas pero paralelas a su discurrir que muchas veces son más fuertes y más limpias que la fluyente de la superficie. Uno de esos caudales guardados de la vista, ignorados o apenas vislumbrados rueda para fecundar al pueblo vulnerable y vulnerado. Corrientes contrarias también ocultas se desplazan para irrigar y sustentar la injusticia.

Los flujos ignotos que ruedan alentados por su repudio a la injusticia, con su densidad de hechos, mujeres, hombres, escenarios, teorías, documentos, etcétera llaman la atención a quienes de una forma u otra (marginales, “de bajo perfil”, solidarios diversos), observamos y contribuimos a tareas variadas, por ejemplo, a los registros del caudal histórico al que nos afiliamos.

Al observar esos hilos ignotos (o no tanto) de la Historia, he encontrado estímulos empáticos de significación no sólo para mí. Por ejemplo, el de que un grande y admirado militante de la izquierda radical fue nacido en Torreón; que un amigo y compañero de trabajo a finales de los sesenta o principios de los setenta ha escrito sobre aquel grande y admirable torreonés; que amigos de Facebook a quienes no conozco en persona también fueron cercanos del extraordinario militante de izquierda nacido en Torreón.

Para recordarlo en 2002, Proceso puso la siguiente cabeza a un texto: “Raúl Ramos Zavala ideólogo de la guerrilla urbana, 30 años después”. Por otra parte, en el diario La Jornada, en 2004 mi amigo Eduardo Suárez publicó unas cuartillas de homenaje bajo el título “Jóvenes abuelos y nuevos héroes. ¿De nuevo la guerra oculta?” Allí recuerda que muy joven Raúl Ramos Zavala leyó al Che y que desde los 15 años de edad “era consciente de que hay causas por las cuales vale la pena arriesgarse a morir”.

Raúl Ramos Zavala escogió la causa del comunismo. Llegó a ser el máximo dirigente de la Juventud Comunista del Partido Comunista Mexicano. Y hay muchas, muchas referencias a su “liderazgo” en el área de la teoría, en las luchas universitarias y en las populares. Se encuentran en ese torrente oculto de la Historia que es la vida de la izquierda.

Una que ahora destaco es la ocasión en que durante un movimiento de estudiantes de la Universidad de Nuevo León, los inconformes acudieron al gobernador para exponerle sus demandas. Con la intención de hacerlo quedar mal, el funcionario le dice a Raúl Ramos Zavala que seguramente sus calificaciones son malas. El líder estudiantil al momento se las pone enfrente. Eran de “alto promedio”.

El funcionario entonces quiso sumarlo a su séquito. Raúl no aceptó. En su libro Amargo lugar sin nombre, Hugo Esteve Díaz escribe que en el movimiento de reforma universitaria en aquella casa de estudios, Raúl Ramos Zavala fue "el ideólogo y el estratega”.

Su gran papel en la teoría y la práctica revolucionarias lo señaló Eduardo Suárez en La Jornada al decir que en una y otra fue consecuente “hasta el último segundo de su vida”. Nuestro coterráneo cayó defendiendo la causa proletaria a los 25 años. Raúl Ramos Zavala murió joven a bordo de una juventud ejemplar.

Quise escribir acerca de este torreonense, que es más que una gota en el fluir de las corrientes ocultas de la Historia, porque su pensamiento y sus acciones generaron uno de los movimientos armados más importantes del México del siglo XX. A los documentos teóricos que redactó se atribuye la formación de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

La inminencia de un nuevo 23 de septiembre propicia esta efeméride proletaria. En Grupo de Estudio Liga Comunista 23 de Septiembre, del Facebook, Jaime Laguna Berber escribió de la Liga: “La organización nace de la iniciativa de Raúl Ramos Zavala por crear una coordinación entre las diversas células de guerrilla urbana que comenzarían a surgir en México a partir de 1969.”

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