Id Mjadhi: hija del sol
Ciencia

Id Mjadhi: hija del sol

La comunidad y su alianza con un recurso natural

Id Mjadhi es una aldea experimental al oeste de Marruecos que aprovecha para cubrir sus necesidades energéticas la fuerza solar. Todos los servicios eléctricos que ahí se proveen se abastecen con celdas solares; la iniciativa que comenzó hace un año es del gobierno local enfocado en la sustentabilidad.

El pueblo forma parte de la política del reino de Marruecos encaminada al aprovechamiento de energías renovables como la eólica y la solar. En este país al norte de África, se encuentra la estación de energía solar Noor, la más grande del mundo, en cuya construcción y operación participaron empresas de diversos países. Este megaproyecto “ha significado una captación de capitales que multiplica por varias veces lo que Brasil, Argentina o Paraguay captaron por la construcción de gigantescas presas hidroeléctricas como Itaipú o Yacyreta”, comparó el analista Luis Agüero Wagner del portal Siglo XX. Ahora, con la electrificación del pueblo Id Mjadhi en el 2019, se probará el abastecimiento total de energía a través de celdas solares.

EL PRIMER GRAN PASO

El comienzo de este programa, que busca la sustentabilidad en el beneficio de energías limpias, ocurrió con la instalación del parque solar más grande del mundo en una superficie de tres mil hectáreas, un espacio equivalente a tres mil 500 campos de fútbol, comparó la agencia de noticias norteamericana CNN. Se trata del complejo Noor-Ouarzazate, donde se genera la electricidad suficiente para abastecer a una población de un millón de habitantes.

Con esta granja solar, Marruecos satisface el 35 por ciento de la demanda total de energía. Su tecnología es diferente a la convencional de celdas solares: incluye una torre central de 243 metros de altura donde se contiene sal; a la torre la rodean espejos curvos que concentran la radiación llegando a temperaturas de 500 grados centígrados que derriten la sal y producen 580 megawatts de energía, empleada principalmente durante las noches cuando no hay sol y la demanda de la población es mayor.

Cilindro de sal que permite proporcionar hasta tres horas de energía por las noches. Foto: africa-energy.com

Un cilindro lleno de sal se derrite por el calor de los espejos durante el día y se mantiene lo suficientemente caliente durante la noche para proporcionar hasta tres horas de energía”, constató el Banco Mundial, institución que extendió un préstamo de 400 millones de dólares para la construcción de la granja solar.

HIJA DEL SOL

La provincia de Essaouira se sitúa al sur de Marruecos y es uno de los tantos destinos turísticos del reino por sus playas, historia y arquitectura; colinda con el océano Atlántico y al este con Marrakech. Entre junio y julio, en esta región costera los días se extienden por más de catorce horas; es aquí donde comienza el gran desierto emblemático de África y donde se abasteció completamente con energía solar al pueblo de Id Mjahdi.

El experimento de autosuficiencia energética fue propuesto y ejecutado por la empresa de energía solar marroquí Cleanergy, la que seleccionó Id Mjahdi por su lejanía y condiciones precarias. En aquel lugar la población se iluminaba con velas y para cocinar utilizaban la madera.

Id Mjahdi ni siquiera tenía una fuente de agua cercana, y las niñas, en particular, a menudo faltaban a la escuela porque tenían que acarrear el agua de un pozo a varios kilómetros de distancia”, refirió para CNN Business el fundador de la empresa Cleanergy, Mohamed Lasry.

El experimento comenzó con la instalación de una torre para almacenar agua y posteriormente la construcción de una central eléctrica utilizando 32 paneles solares; aquellas celdas son suficientes para generar 8.32 kilovatios de energía que se distribuyen a veinte casas de la aldea donde habitan poco más de cincuenta personas.

Noor-Ouarzazate satisface el 35 por ciento de la demanda total de energía en Marruecos. Foto: energy-storage.news

A cada hogar, que antes de este experimento se iluminaba con velas, lo dotaron con refrigerador, calentador de agua, televisión, horno y una toma de corriente para alimentar aparatos eléctricos, entre ellos teléfonos celulares y computadoras. Como en los sistemas solares tradicionales, esta red requiere de una batería de almacenamiento que suministra hasta cinco horas de energía por la noche.

Para la realización del proyecto coincidieron diversas organizaciones, como lo reportó CNN, al informar sobre la asistencia de Cluster Solaire, “una organización sin fines de lucro marroquí que apoya a empresas de tecnología verde, que contó con la ayuda financiera de la Agencia Marroquí para la Energía Sostenible y las empresas francesas Intermarché y Petit Olivier”.

El proceso de electrificación continuó con la construcción de baños públicos (hammam), de un taller para que las mujeres estudien y produzcan aceite de argán; asimismo se inauguró una escuela preescolar dotada de paneles.

El proyecto de sustentabilidad va más allá de solo energizar al pueblo, pues con la participación de las organizaciones no gubernamentales se trazaron actividades educativas y económicas para beneficio de la comunidad. Así lo constató la información de la agencia de noticias norteamericana: “Mientras los niños juegan y dibujan, 30 mujeres, muchas de las cuales no fueron a la escuela cuando eran niñas, aprenden a leer y escribir, se capacitan para obtener becas y utilizan técnicas tradicionales para crear aceite de argán, triturando granos de árboles de argán locales. La empresa de cosméticos Petit Olivier compra todo el aceite que se produce, lo que les proporciona ingresos”.

Los habitantes del pueblo son los dueños de la producción de aceite, se organizaron en cooperativa y destinan un porcentaje de sus ingresos para el mantenimiento de la red solar. La empresa Cleanergy no sólo participó en la parte técnica y de construcción, también capacitó a la población en el área administrativa.

Cleanergy capacitó a la población para administrar la energía eléctrica. Foto: cleanergymaroc.com

EJEMPLOS REPLICABLES

La simplicidad de instalación y operación de la red eléctrica solar, junto con la estrategia de capacitación para su mantenimiento, es un ejemplo que puede replicarse en otras aldeas lejanas de cualquier región. Sólo en Marruecos se estiman 800 pueblos sin suministro de energía. De acuerdo al cálculo del Banco Mundial, en el planeta más de 840 millones de personas no tienen acceso a la electricidad; la misma entidad mundial prevé que, dentro de diez años, continuará esta carencia energética en por lo menos 650 millones de personas.

El Sol suministra a la Tierra alrededor de tres kilowatts por hora por metro cuadrado, esto significa 20 veces más del consumo anual de la población del planeta; sin embargo, en la actualidad y a pesar del ejemplo marroquí, sólo el uno por ciento de la energía que se consume proviene de fuentes sustentables.

En esta iniciativa para el uso de energías renovables, tanto Marruecos como Alemania lideran. En ambos países se emplean diversas tecnologías para captar la energía solar, como los cilindros con sal, las parábolas y la torre donde se genera energía con la sal derretida a altas temperaturas.

Actualmente, la provisión eléctrica por la noche pasó de tres horas a más de siete. La empresa especializada Masen asegura que en pocos años, con el desarrollo de la tecnología, se podrá contar con 24 horas continúas de energía solar.

Otra tecnología para la captación son los platos Stirling. Se trata de espejos montados en parábolas que concentran la luz solar en un receptor dentro de la parábola. El receptor se conecta a un motor de alta eficiencia que se activa bajo el efecto del calor, ejemplificó Masen.

En el aprovechamiento de energías renovables existe la tecnología y empresas expertas. Para que se extienda su uso tanto en las poblaciones rurales como en las ciudades, faltaría el ingrediente que Marruecos aportó: la voluntad política.

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