Alerta coaching
Reportaje

Alerta coaching

El negocio de los falsos profetas

Tony Robbins: un hombre de 60 años, de alta estatura y voz gruesa, es un escritor de autoayuda que se proclama a sí mismo como el mejor coach del mundo. Abusado por su madre y con una infancia difícil, a la corta edad de 17 años decidió dar pláticas motivacionales, declarando entonces que la mente no tenía límites.

Para probar lo anterior, Robbins se sometía a extremas pruebas físicas como caminar sobre carbón encendido ante los asistentes de sus conferencias. Con el paso del tiempo, Tony creó una red de seminarios de coaching para resolver distintos problemas de la vida cotidiana.

Cabe destacar que en 2014, colaboró con Netflix, plataforma con la que grabó uno de sus seminarios con mayor audiencia. El documental I am not your gurú muestra esta experiencia de seis días, la cual Robbins asegura cambiará la vida de cada uno de los participantes de la manera en que ellos siempre habían querido.

Para ingresar a uno de estos seminarios, los interesados deben pagar cinco mil dólares y firmar un acuerdo de confidencialidad donde se comprometen a no hablar de lo que pasa dentro. Además, tienen que llenar varios formularios especificando el motivo de su inscripción y qué es lo que esperan del proceso.

Tras el largo registro, los individuos acceden a un salón con asientos amontonados. Inmediatamente aparecen animadores en el escenario para hacer gritar, saltar y bailar a todos los presentes. Cuando los ánimos llegan a un punto alto, Tony entra a explicar que él está ahí para cambiar la vida de todos, mencionando que hay personas de más de 71 países con traductores y que ha podido tener contacto con más de 200 mil asistentes por evento.

Reitera que el cambio es inmediato, y tacha de mentirosos a quienes dicen que les ha tomado años transformar su vida. Para él, un instante es lo que basta para encaminarse hacia el éxito.

Cabe mencionar que Tony, por su altura y su voz, destaca en cualquier parte. Se caracteriza por hablar con groserías, utilizar ciertas connotaciones sexuales e irrumpir en el espacio de los participantes, a quienes reta a hacer conductas irreverentes que rompen, en sus palabras, con la idea que tiene la persona de sí misma para lograr una transformación.

En momentos del documental, los asistentes se ven sudando y en otros temblando, en medio de un ambiente que parece insano: hay música que sube y baja de volumen dependiendo de las emociones del público, luces que acompañan ciertas actividades y sonidos ambientales que dan énfasis a algunas intervenciones, todo esto en jornadas de trabajo de 11 a 12 horas diarias.

Oprah Winfrey haciendo la llamada “caminata de fuego” en un seminario de Tony Robbins. Foto: sociolatte.com

Sus métodos poco ortodoxos no han hecho mella en su reputación: su empresa recauda mil millones de dólares al año, haciendo seminarios en más de 12 países. Además es una especie de celebridad que ha aparecido en programas como Ellen DeGeneres, NBC News, Fox News, etcétera.

Lo grave de las circunstancias antes descritas es que está comprobado que el coaching en esta modalidad puede llegar a ser peligroso. Por el contrario, parece ser que la urgencia actual de los seres humanos por alcanzar la cima de éxito, le inyecta popularidad al acto, a pesar de sus desfavorables y conocidas consecuencias.

Por ello resulta interesante hurgar en su origen que, según estudios serios y opinión de expertos en psicología y psiquiatría, no se trata más que de charlatanería que se enfoca en enriquecer los bolsillos de quienes la practican, dejando completamente de lado la salud mental de los individuos.

EL MÉTODO DE LAS SECTAS

El concepto general de secta se entiende como un grupo de personas que comparten una ideología (religiosa o no) y que se organiza en una estructura jerárquica piramidal donde se observa la presencia de un líder autoproclamado, quien exige una obediencia ciega por parte de sus seguidores y que no puede ser cuestionado o criticado bajo ninguna circunstancia. Los líderes de estas organizaciones utilizan recursos psicológicos dañinos para ejercer un control sistemático sobre los demás y, en la mayoría de los casos, estas técnicas de manipulación terminan por generarles perjuicios serios en su salud mental.

Una gran cantidad de grupos sectarios funciona en diferentes ciudades de México bajo la apariencia de empresas de ayuda y desarrollo humano, terapias alternativas que prometen fórmulas altamente efectivas, programas de coaching personal, prácticas religiosas, grupos de desarrollo espiritual, talleres de liderazgo, etcétera.

Estas instituciones funcionan con total impunidad debido a que en el país existe un vacío legal en su regulación. En naciones como Francia y Argentina, organizaciones de este tipo fueron prohibidas después de que se registrara un gran número de casos en los que se demostró que habían provocado afectaciones serias en la salud mental de sus propios integrantes.

En los últimos años, en México han proliferado organizaciones de coaching personal, ontológico o transformacional que prestan servicios de desarrollo humano tanto a personas particulares como a empresas. Generalmente estos cursos están diseñados en niveles progresivos: tras pasar una primera fase de iniciación y una segunda de confirmación, en la tercera etapa los miembros se encargan de “reclutar” a más personas.

Foto: timeline.com

En apariencia, los seminarios parecen inofensivos y hasta podría sonar como una opción viable para solucionar crisis personales, por el contrario, el mecanismo real con el que operan es peligroso y conocido entre los profesionales de la salud mental con el nombre de coaching coercitivo.

Este tipo de entrenamiento motivacional surgió en los años sesenta en Estados Unidos y ha tenido cierto desarrollo en Latinoamérica. Se basa en tres preceptos principales para “motivar” al participante y fomentar su sentido de pertenencia a la organización: el individuo es el culpable de todo lo que le sucede, lo que importa son los sentimientos y no la razón, y lo que ocurre en el grupo se queda en el grupo.

Para empezar, a los asistentes se les prohíbe hablar con otras personas sobre las actividades específicas que se realizan durante los cursos y deben comprometerse con el grupo, es decir, se les exige obediencia. Además son convencidos de que pertenecen a una sociedad superior e incluso llegan a tener códigos de comunicación, como números en clave o señas secretas, que sólo pueden utilizar entre ellos y que nadie más puede conocer.

Las actividades que se realizan en estos supuestos cursos de desarrollo personal, consisten en exhibir públicamente los defectos y errores de los participantes, quienes son humillados a través de mecanismos sumamente violentos a nivel emocional y en los que muchas veces se permite y se incita al uso de la violencia física. Además son sometidos a cambios bruscos de temperatura, sonidos irritantes y sesiones largas sin descansos.

El objetivo es llevar al individuo a una situación emocional límite y así conseguir que éste olvide sus patrones antiguos y se centre en los que le indica el coach, supuestamente aquellos que le harán mejorar su vida, pero que en realidad están más enfocados en que la persona permanezca en el grupo, pagando más cursos, y se aísle del resto de su entorno.

Este tipo de entrenamiento no es capaz de analizar y tratar los problemas o anhelos de cada persona por separado. El coach se dirige al grupo en conjunto, como si las necesidades de todos sus miembros fueran exactamente las mismas. Por ello se le apunta como una estrategia dañina para el individuo, encargada de minar su identidad y fomentar un sentimiento de dependencia al supuesto grupo de apoyo.

NXIVM

En octubre de 2017, el New York Times expuso en dos artículos a la empresa de ayuda personal NXIVM (que se pronuncia nexium), cuyo líder y fundador Keith Raniere era acusado de dirigir una secta de explotación sexual con víctimas en México y Estados Unidos.

Keith Raniere, fundador y líder de NXIVM. Foto: nytimes.com

El escándalo fue perturbador: se habló de esclavitud, pornografía infantil y la desaparición de al menos cuatro mujeres. Las víctimas alegaron haber sido despojadas de su humanidad en NXIVM.

En su página de Internet, la empresa se describía como una "comunidad guiada por principios humanitarios que busca empoderar a la gente y responder preguntas fundamentales sobre qué significa ser humano".

Fundada bajo el nombre de Programas de Éxito Ejecutivo en 1998, su sede central se encuentra en Albany, Nueva York. Se estima que cuenta con más de 16 mil integrantes, entre los que se incluyen ricas herederas y actrices famosas.

La compañía, como muchas otras de autoayuda y superación personal, funcionaba de una manera casi idéntica a la manejada por el ya mencionado Tony Robbins.

Pero tras la publicación en 2017 de una serie de testimonios de mujeres que habían abandonado el grupo, las autoridades federales de Estados Unidos iniciaron una investigación en la que entrevistaron a testigos y víctimas asociados con la empresa de autoayuda. Una acta notarial del FBI asegura que NXIVM operaba como un grupo piramidal, en el que los miembros debían pagar miles de dólares por los cursos de autoayuda.

Los investigadores descubrieron que Raniere fundó una hermandad secreta dentro del grupo, conocida como Dominus Obsequious Sororium (DOS), que funcionaba con mujeres esclavas sometidas a amos.

Una vez reclutadas, dice el testimonio obtenido por el FBI, las mujeres debían realizar tareas menores y sostener relaciones sexuales con Vanguardia, que es como se le conocía a Raniere en DOS.

El gurú mantenía un grupo de entre 15 y 20 parejas sexuales que no podían discutir su relación con él, ni mantener otra relación con ninguna otra persona. Las mujeres estaban sometidas a una dieta extremadamente baja en calorías.

Según los testimonios, miembros del grupo eran cauterizados con las iniciales de Raniere, por lo general en la zona pélvica, en ceremonias filmadas por otros integrantes de la secta.

Para ser aceptados, los solicitantes debían entregar información que los comprometiese a ellos mismos, a sus amigos o familiares (documentos con datos confidenciales o fotos desnudos), como garantía de que no revelarían las actividades de la organización.

Según los testimonios, miembros del grupo eran cauterizados con las iniciales de Raniere. Foto: timesunion.com

BRAZO MEXICANO

Cuando The New York Times publicó sus artículos en 2017, Emilano Salinas Ocelli, empresario e hijo del expresidente Carlos Salinas de Gortari, afirmó en un comunicado que el reportaje carecía de fundamento y buscó distanciarse del escándalo.

En el 2006, Emiliano Salinas Occelli y Alejandro Betancourt tenían ya tiempo de haber tomado esos cursos de desarrollo humano y estaban convencidos del valor que podían ofrecer a las personas, así que no dudaron en abrir un centro en Ciudad de México llamado ESP (Executive Succes Programs), cuyas oficinas se encontraban en Lomas de Chapultepec, una de las zonas más exclusivas de la urbe. La empresa se promocionaba como la filial mexicana de NXIVM.

Después de que Raniere fuera detenido por autoridades mexicanas en una lujosa villa a las afueras de Puerto Vallarta, ESP México aseguró que la empresa tenía todos los elementos para refutar las acusaciones de tráfico sexual y conspiración para trabajos forzados presentadas por la fiscalía de Nueva York.

"Manifestamos nuestra confianza en que las autoridades estadounidenses ratificarán en el corto plazo la inocencia de Keith Raniere", señala el comunicado.

Por otra parte, el texto destaca que las operaciones de NXIVM y sus empresas subsidiarias, "son independientes del grupo de personas sobre las que se centran las denuncias en cuestión", por lo que las actividades y cursos que el grupo impartía en México continuarían de forma normal.

Cabe mencionar que existen múltiples videos y publicaciones en los cuales el mismo Emiliano Salinas y otros empresarios se refieren a Raniere como una “persona de carácter probado y un líder ético frente a la adversidad”. Incluso existe un video donde Emiliano aparece bailando con otros miembros de ESP para celebrar el cumpleaños del líder de NXIVM.

Keith Raniere y otros miembros de NXIVM fueron hallados culpables de siete cargos relacionados con crimen organizado, abuso sexual y pornografía infantil. La mayor parte de los miembros mexicanos de la empresa que apoyaron y se beneficiaron del crecimiento de la misma, se hallan agazapados en el anonimato y virtualmente desaparecidos. Hasta el momento, ninguno se ha atrevido a ofrecer detalles de lo que fue su relación con Raniere, preso en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

Captura de video donde Emiliano Salinas aparece bailando con otros miembros de ESP. Foto: YouTube

¿CÓMO ATRAEN A SUS MIEMBROS?

Las personas más propensas a caer en este tipo de organizaciones son aquellas con tendencias depresivas, con crisis de personalidad, de identidad, laborales, profesionales o personales.

El perfil de quienes van son personas que no encuentran trabajo, amas de casa que necesitan valoración, personas que tienen ilusión de cambiar su situación, por estrés, por tensión o por conflictos familiares. Les abren ilusiones y les dan esperanza”, explicó Guillermo Dellamary, investigador argentino que estudió estos seminarios. De igual manera, considera que la popularidad de este tipo de organizaciones está estrechamente ligada a la situación social, política y económica que se vive en determinado país.

Tal vez sea esa la razón por la cual en Monterrey, Nuevo León, son tan populares. Los crecientes índices de violencia y la inestabilidad económica pueden llegar a abrumar a sus habitantes, haciendo que a los talleres de Alianza Desafío y Transformación Vital acudan cada vez más personas que añoran estar tranquilas, generando grandes ganancias económicas para la empresa fundada por Alejandro Zelicowicz.

Los líderes y el personal de estos colectivos raramente tienen preparación profesional que los habilite para dar atención a las situaciones emocionales que ahí se desencadenan, lo cual representa un riesgo grave para los asistentes, quienes pueden tener quiebres psicológicos y llegar al extremo de presentar síntomas de episodios psicóticos. Algo sumamente trágico es el hecho de que muchos psicólogos con formación se han involucrado en estas organizaciones, a pesar de que el Código Ético de la profesión prohíbe categóricamente el desarrollo de actividades que puedan representar una amenaza al bienestar emocional de las personas.

El éxito de los centros de desarrollo personal puede explicarse al considerar que sacan ventaja y lucran con la vulnerabilidad de los asistentes. A través de la humillación inicial se les debilita y, en ese estado de conmoción, se les impone la doctrina que deberán obedecer de forma incondicional a partir de ese momento. El grupo y su líder se convierten en el único apoyo válido con el que pueden contar, por lo que desarrollan una dependencia irracional hacia ellos.

A pesar de que se trata de una práctica muy polémica que ha sido prohibida en numerosos países, en muchos otros lugares todavía existen lagunas legales que permiten su aparición.

Foto: medium.com

CONSECUENCIAS

En 2014 en Argentina, varias empresas de coaching fueron exhibidas por los medios de comunicación de ese país, entre ellos La Razón, hasta que los dueños tuvieron que abandonar sus negocios, e incluso sus países, por los problemas psicológicos que sus seminarios de superación personal habían ocasionado en los asistentes.

Decenas de exintegrantes accedieron, de manera anónima, a dar testimonio de sus experiencias en esos cursos. Al inicio, aseguran, sentían como si les hubieran abierto los ojos para ser mejores personas, y los hicieron creer que podían llegar a ser poderosos.

Sin embargo, con el tiempo terminaron desilusionados, dándose cuenta de que en realidad el curso no los beneficiaba en sus vidas personales y que, por el contrario, ahora muchos tenían problemas económicos por la cantidad de dinero invertida en los talleres.

Uno de los testimonios que más se repitió, fue el de haberse alejado de sus familias y amigos porque en los cursos les hacían creer que esas personas los apartaban de sus verdaderas metas. Con el paso del tiempo, los asistentes de los seminarios sólo lograban sentirse aislados y solos.

Las patologías que más hemos encontrado los que investigamos estos temas fueron: brotes psicóticos, euforias y depresiones severas, ruptura de la realidad, servilismo, trastornos de ansiedad y del sueño, etcétera”, explicó Federico Resnick, investigador y periodista argentino.

Depresión, intentos de suicidio, divorcios, separaciones de familias enteras y círculos de amistades, son sólo algunas de las consecuencias expresadas por quienes dieron su testimonio para la investigación.

Pero, a pesar de los daños comprobados, algunos empresarios no detuvieron su modelo de negocio. Gabriel Nosovitch, dueño de ArgentinaWorks, una de las principales empresas en ese ramo, llegó a México e instaló MexWorks. Uno de sus colaboradores, Alejandro Zelicowicz, abandonó posteriormente el proyecto para fundar la ya mencionada compañía de superación personal, Alianza Desafío, la de mayor operación en Monterrey.

También en Guadalajara se vio un brote similar hace algunos años, por lo cual MexWorks dejó de funcionar por un tiempo, aunque posteriormente volvió a abrir sus puertas.

Gabriel Nosovitch, dueño de ArgentinaWorks. Foto: Twitter

El psicólogo Guillermo Dellamary realizó una investigación sobre MexWorks. Sus conclusiones las compartió con el periódico La Razón, donde explicó las herramientas psicológicas empleadas por los líderes de los seminarios, basadas en una actitud excesivamente optimista pero que fácilmente despertaba la esperanza en los asistentes.

Les inventan un mundo artificial para poder sacar ventaja de su bolsillo y poder tenerlos atrapados. Cuando se termina la fantasía y los efectos de las dinámicas, las personas entran en crisis”, señaló el experto. “Y como están tan involucrados, tan hipnotizados por el encanto seductor del sistema que utilizan, los obedecen y están dispuestos a dar cualquier cantidad de dinero por el curso y a invitar a todo el mundo”. Así se convierten en los mejores vendedores, porque además para “graduarse” del curso es requisito que inviten a más personas a inscribirse. De esta manera, las empresas obtienen nuevos clientes sin invertir en sueldos para vendedores.

COACHING NO COERCITIVO

La cultura del coachig se ha extendido rápidamente desde la década de los ochenta en las organizaciones laborales. Esto se debe, en parte, a que el término coaching se percibe menos problemático y amenazante, a diferencia de la psicología, que se asocia directamente con una salud mental dañada. El coach, en cambio, se relaciona más con el deporte, el entrenamiento o el asesoramiento, es decir, con una imagen más positiva.

Una organización que consulta a un psicólogo se percibe como poco sana, con problemas y carente de recursos. Cuando consulta a un coach se percibe como una institución sana que busca potenciar sus recursos.

La Escuela Europea del Coaching define esta disciplina como el arte de hacer preguntas para ayudar a otras personas, a través del aprendizaje, en la exploración y el descubrimiento de nuevas creencias que tienen como resultado el logro de sus objetivos”.

Entonces el coach (dejando de lado aquellos que manejan la modalidad de secta) es un profesional que acompaña al cliente en su desarrollo personal. Es como un taxista: el cliente le dice a dónde quiere ir y él lo lleva hasta ese sitio. El coach escucha y observa al cliente y le plantea preguntas para que éste se vea a sí mismo desde otro ángulo, amplíe su mirada y descubra nuevas posibilidades de acción.

Su última misión es llevarlo a la acción para generar resultados distintos. El coach no hace terapia, no da consejos, ni le dice al cliente lo que tiene que hacer.

Los líderes y el personal de estos colectivos raramente tienen preparación profesional para atender la salud mental de sus clientes. Foto: Archivo Siglo Nuevo

En palabras de la psicóloga Celeste Amaya, titular de la Plataforma de Atención Psicológica Pública e Integrada de Madrid en España: “El problema radica en el coach que no es psicólogo, ya que no dispone del cuerpo de conocimientos necesarios para hacer una derivación adecuada. Por lo tanto podría estar en presencia de un problema de salud más relevante y no darse cuenta”.

Por su parte, el psicólogo español David Pulido escribió para el diario El confidencial un artículo en el que explica que el coaching nace del fracaso de la psicología al explicar en qué consisten los distintos tipos de terapia.

Con cada aparición televisiva con un polígrafo, con cada libro de autoayuda por autores que no han visto un sólo paciente, con cada fracaso a la hora de aunar criterios metodológicos, hemos aupado a que cualquiera se vea con la capacidad de tratar problemas psicológicos. Tras tantos mitos que (los psicólogos) hemos tenido que desmontar para acercar a la gente a las consultas, ahora tenemos que coexistir con una nueva corriente terapéutica no científica”, expone.

A esto se añade que el grueso de la población cree que la psicología es algo a lo que se debe recurrir solamente cuando hay trastornos mentales, por lo que si requieren motivación para cambiar ciertos aspectos de su vida cotidiana, dan por hecho que no necesitan la ayuda de un profesional de la salud mental. El coaching, entonces, se vuelve más atractivo a pesar de que puede resultar contraproducente.

¿Es que una relación de pareja cotidiana o las habituales broncas con nuestro hijo adolescente no merecen ser tratadas con toda la seriedad posible? Tan erróneo es pensar que un psicólogo no puede tratar con cuadros clínicos complejos, como inventarse una nueva categoría profesional si el problema es considerado ‘más mundano’”, explica Pulido.

El coaching, asimismo, se ha encargado de venderse como un método que utiliza las mejores herramientas de varias corrientes de desarrollo humano, modelándolas dependiendo de las necesidades del cliente. Pero, si se traslada esa perspectiva al ámbito de la medicina, podría compararse con un traumatólogo que, dependiendo de la parte del cuerpo que se ha lesionado su paciente, podría recetar un antiinflamatorio, un medicamento homeópata o un ritual de sanación. ¿Se podría confiar en un especialista así? Si hay de por medio un pago por un servicio ¿por qué no pedir la profesionalidad necesaria?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), seis de cada diez personas tienen un problema de salud mental. Foto: Archivo Siglo Nuevo

EL MERCADO DEL ÉXITO

Un hecho fundamental para la evolución positiva del coaching, afirma Celeste Amaya, es que se regule la formación de quien lo practica de manera profesional. Al tratarse de una disciplina que bebe de distintas fuentes, pueden ser ámbitos relacionados con la psicología o las finanzas, o la salud y la alimentación.

Cuando el coaching se realiza con suficiente profesionalismo, puede lograr la función de potenciar el desarrollo personal del cliente sin recurrir a elementos de terapia.

Un criterio para diferenciar terapia y coaching es que, mientras que la primera tiene que ver principalmente con el tratamiento de conductas patológicas, el segundo se dedica a la mejora de las competencias y las experiencias vitales del individuo. Es decir, no intenta cambiar estructuras psicológicas. El coach deberá identificar los recursos del cliente para facilitar comportamientos que lo lleven al éxito en sus metas.

Entonces, para que el coaching tenga resultados positivos, los expertos coinciden en dos aspectos fundamentales: debe existir un mecanismo regulador de la práctica, y lo recomendable es que esta herramienta sea utilizada por expertos en salud mental, quienes tienen los conocimientos necesarios para entender al ser humano.

Sin embargo, como se ha mencionado, la mayoría de las empresas de este ramo no cumplen con esas características. Su éxito prevalece porque prometen soluciones fáciles en una era individualista en la que cada quien desea personalizar todos los aspectos de su vida.

A pesar de su prohibición en países como Argentina o España, en México se mantienen por los huecos legales y sobre todo, quizá, porque se trata de un país donde no se pone la atención debida a la salud en general, y particularmente a la mental.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), seis de cada diez personas tienen un problema de salud mental. Esto no quiere decir que sean individuos disfuncionales. Entonces ¿qué se puede hacer? Menos coaching y más ciencia.

Es decir: si se quita el tabú de la terapia psicológica que asegura que sólo es para “locos” o “trastornados”, la población descubriría que hay especializaciones en psicología para tratar a cada persona de la manera más adecuada, dependiendo de su situación.

La idea de los expertos e instituciones de psicología es dejar de creer en gurús e influencers que venden felicidad inmediata y abrir la cultura para alcanzar una verdadera salud integral.

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