Claves hogareñas del bienestar
Salud

Claves hogareñas del bienestar

Treguas saludables para permanecer en casa

La pandemia instaló una nueva normalidad que obliga a pasar más tiempo en casa. Sin embargo, asociar al hogar con el sitio de resguardo ideal es discutible. Los riesgos inherentes a la cuarentena domiciliaria rebasan la categoría de los accidentes caseros.

Permanecer en un encierro sólo interrumpido para cumplir tareas esenciales como trabajar, hacer la despensa o realizar el pago de servicios, bien puede abrir las puertas del organismo a molestias o malestares.

Factores como el sedentarismo, una dieta deficiente, quedarse mucho tiempo frente a la luz de las pantallas, el consumo de drogas o una combinación de las anteriores, allanan el camino de la enfermedad.

Resulta vital componer una cotidianidad donde tengan cabida cuatro aspectos del bienestar: el ejercicio físico, la actividad mental, alimentarse bien y bajarle, cuando no eliminar, los vicios que acarreamos, en especial el del fumar.

FÍSICO

Con el “Quédate en casa”, quienes no tenían la costumbre de ejercitarse agregaron otra razón para extender la inactividad; aquellos que dedicaban parte de su jornada al gimnasio, el grupo aeróbico o las dinámicas al aire libre vieron truncada la rutina.

Si aspiramos a proteger nuestra salud, toca ponerse de pie. Lo anterior no debe traducirse como correr un maratón o nadar varios kilómetros, se trata de introducir pequeñas acciones que marcan diferencia; por ejemplo, después de estar sentado una hora, levantarse y dedicar unos cinco o diez minutos a efectuar movimientos ligeros, caminar, estirarse, rotar las articulaciones. Con eso basta para relajar los músculos y mejorar la circulación sanguínea.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Moverse con frecuencia aporta beneficios variados y de un valor incalculable: reduce la hipertensión, disminuye las opciones de que aparezcan males cardíacos, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo dos, además de prevenir algunas formas de cáncer.

Activarnos fortalece huesos y músculos, ganamos equilibrio y flexibilidad, controlamos nuestro peso.

El estado anímico se ve favorecido y tanto la depresión como el deterioro cognitivo pierden margen de acción.

Para niños y adolescentes, la recomendación elemental es acometer un esfuerzo físico moderado una hora al día, al menos tres veces por semana.

En el caso de los adultos, una hora y cuarto de movimientos corporales de alta intensidad a la semana puede ser suficiente.

MENTE

Adaptarse a cambios radicales como trabajar o estudiar desde casa, evitar el contacto con otras personas y restringir la movilidad al mínimo, toma tiempo.

El escenario pandémico resulta especialmente complicado de asimilar para aquellos que suman al riesgo de contagio el desempleo, la falta de ingresos o algún problema de salud.

Cuidar la parte mental por estos días es un asunto cuya complejidad está garantizada. ¿Qué podemos hacer con ese fin? Acatar los mandatos y atender los consejos de las autoridades. Mantenernos informados a través de medios fiables al tiempo que limitamos la exposición a noticias que estresan o causan preocupación.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Si la rutina de años quedó anulada por la contingencia, el reto es generar una nueva, aunque sin variar, en la medida de lo posible, las horas de levantarse y de irse a la cama, así como las citas con los alimentos.

La nueva normalidad exige definir otro horario, uno que contemple las horas de trabajo, las cuotas de descanso, las pausas para esparcimiento y diversión. En este punto de la distribución de la jornada conviene poner límites al tiempo que se pasa frente a una pantalla (el televisor, el celular, la computadora).

Contra la sensación de aislamiento, utilizar los auxilios tecnológicos, desde el tradicional teléfono hasta el cada vez más frecuente Internet, nos permite el necesario intercambio con los seres queridos.

Si se presentan la tristeza o la ansiedad, la solución radica en hallar formas sanas y creativas de expresar y desahogar tales sensaciones.

Quienes ya padecen algún trastorno de la salud mental deben seguir el tratamiento conforme a las instrucciones médicas y asegurarse el reabastecimiento de medicamentos. También hay que procurar mantener el contacto con el especialista que les atiende.

LA MESA

Ningún alimento o suplemento impide el contagio o cura la COVID-19. Sin embargo, la correcta nutrición es fundamental. Comida y bebida inciden en la capacidad del organismo para hacer frente a las infecciones. En los alimentos de cada día se funda la buena marcha del sistema inmune.

Foto: Unsplash / Bannon Morrissy

Un menú salutífero reduce las opciones de sufrir problemas como obesidad, enfermedades del corazón o diabetes.

La guía básica aconseja degustar cereales integrales (trigo, arroz), legumbres (lentejas o frijoles), verduras y frutas, carne, pescado, huevos, leche. A manera de tentempié, los refrigerios leves, fruta fresca u hortalizas crudas, son una alternativa saludable.

Disminuir la presencia de sal, de grasas y aceites en los platillos es algo que el cuerpo agradece. Consumir aves y pescado en lugar de productos de ternera, cordero o cerdo es otra decisión que favorece al organismo. Limitar las carnes procesadas (salchichas o jamón, por ejemplo) puede ahorrarnos sustos tan grandes como un diagnóstico de cáncer colorrectal.

Evitar los alimentos procesados, horneados y fritos que contienen grasas trans (ácidos grasos insaturados de producción industrial) representa un alivio para el corazón y los vasos sanguíneos. Una buena hidratación es fundamental para mantener el correcto balance de los asuntos biológicos. Tomar agua en lugar de ingerir bebidas azucaradas conlleva un plus nada desdeñable: reducir la ingesta de azúcar, con la baja en la producción de calorías que ello implica.

PULMONES

Por último, la pandemia ofrece incentivos para despojarnos de un hábito nocivo: el tabaquismo. Aquí cabe destacar dos puntos: los fumadores tienen mayor riesgo de contraer el coronavirus porque se llevan constantemente la mano a los labios y, en caso de resultar infectados, corren mayor riesgo de desarrollar un cuadro grave dado que su función pulmonar está deteriorada.

Profundizar en las ideas para estar sanos en casa y ejecutar las recomendaciones es sinónimo de construir un bienestar acorde a la nueva normalidad.

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