Sueños de cuarentena
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Sueños de cuarentena

Mundos vívidos y extraños

llustración por: Foto: Behance / Kinga Offert

Los cambios que se registran durante la contingencia actual no son pocos, y muchos de ellos son mentales. Algunos, durante el encierro, han pasado por afectaciones en la piel como psoriasis, alteraciones del estado de ánimo y otros síntomas asociados con el estrés.

Se trata de fenómenos que no se habían estudiado en relación con el encierro, porque la situación actual era impensable. Pero a la lista de síntomas del aislamiento social se suman cambios inéditos: los sueños extraños y vívidos se están presentando más.

El sueño es uno de los campos que más importancia tienen para la salud y desarrollo del individuo. Es reparador y sirve para recargar energía, incluso para descansar la mente.

Entre las consecuencias de la falta de sueño están el estrés, la ansiedad, dolores musculares o esqueléticos, falta de energía, pero además es más fácil caer en un cansancio extremo o una psicosis temporal. Por esta y otras razones, el sueño es uno de los factores más cruciales para la vida cotidiana.

En este caso, el fenómeno más reciente no se trata de uno que tenga consecuencias intensas en la salud, pero es poco más que interesante y peculiar: según una encuesta de YouGov, realizada a dos mil 477 estadounidenses en abril, uno de cada tres adultos está recordando más sueños, los cuales son más inusuales y extraños de lo acostumbrado. Para el experto en medicina del sueño de la Facultad de Medicina de Yale, Meir Kryger, lo que ocurre es un intento por encontrar momentos diferentes al contexto actual.

Aún no se comprende exactamente lo que sucede durante el sueño. Una de las explicaciones más aceptadas apuntan a que la función de la etapa No REM (etapa de movimientos oculares no rápidos) es reparadora, mientras que la fase REM (movimientos oculares rápidos) ayuda a consolidar los recuerdos.

Durante la cuarentena, los sueños de muchas personas se han caracterizado por presentar elementos relacionados con la contingencia, como el uso de cubrebocas y el miedo al contagio. Foto: Behance / Nahuel Bardi

La primera etapa (No REM) comprende la somnolencia, la calma en la actividad cerebral y el sueño profundo. Mientras que la segunda (REM), también llamada etapa de sueño paradójico o desincronizado, se caracteriza por la reducción del tono muscular y la propensión a soñar de forma vívida, así como por ondas cerebrales no sincronizadas y de bajo voltaje, parecidas al estado de vigilia.

El sueño se compone también por información que ha sido recogida a lo largo del día o de determinados momentos vividos, de los que se toman partes para construirlo. Para Kryger estas construcciones se utilizan para gestionar sentimientos intensos y procesarlos mejor. La angustia causada por la pandemia es el punto de partida del que el cerebro intenta encontrar el material para obtener un mejor momento. Claro, a su manera y en medio del caos aparente que es el inconsciente.

El director del Laboratorio del Sueño de la Universidad de Swansea, Mark Blagrove, por su parte, afirma que el sueño se produce como un simulacro de la realidad para actuar en él de manera segura. Es decir, una especie de práctica de la vida cotidiana.

Lo cierto es que todo esto puede formar parte de lo que se conoce de los sueños, pero necesariamente tiene que concluir en un gran y rotundo: no hay nada seguro. Algunos expertos afirman que no tiene una función específica, sino que se trata de la misma inercia que lleva el cerebro, que no deja de funcionar del todo.

SUEÑO PANDÉMICO

Hay una avalancha de insectos que cubre la ciudad. El polo norte se convierte en el único lugar de refugio en un mundo caótico. Aparece un pato caminando sobre la nieve y promete protegerte. El queso crema de un desayuno recién servido cobra vida y se escapa.

Foto: Behance / Kinga Offert

Los sueños aparecen de formas muy diversas. Existen desde los más literales que tienen que ver con el virus en sí, el temor de contagio o de la cercanía con otras personas, hasta aquellos que tienen que ver con el confinamiento, que en el mundo onírico se torna en una cárcel o un mundo postapocalíptico.

Este tipo de casos están reunidos en Sueños pandémicos, libro de la investigadora de sueños y psicóloga de Harvard Deirdre Barret, que además contiene una serie de consejos y ejercicios para controlar el estrés y la ansiedad. El trabajo fue hecho a partir de una encuesta en línea sobre este nuevo fenómeno.

Los ataques de insectos se convierten, para Barret, en un grupo muy común de metáforas para el virus. Hay que tomar en cuenta que este tipo de plagas, o las que tienen que ver con ratas, hacen volver a reminiscencias que han quedado de este tipo de portadores de enfermedades.

Pero no todo es desastre, como se puede recordar con el sueño del pato. Una mujer compartió un sueño para la compilación, en el cual salía del encierro y veía ballenas volando por el cielo. Esto implica, en primer lugar, una visión optimista y la esperanza de que la contingencia terminará en algún momento, además de cierto componente utópico y fantástico que indica que habrá algo mejor.

Mark Blagrove es el experto más reacio a afirmar que el sueño tiene una función. La explicación que encuentra para que existan más sueños extraños y vívidos durante la pandemia es que simplemente la gente está durmiendo más, se ha salido de su rutina normal y por lo tanto integra más material que puede ser recordado.

Lo cierto también es que el mismo Blagrove indica que la angustia recogida a lo largo del día puede ser un componente importante para que el sueño actúe con mayor actividad a fin de gestionar estas sensaciones displacenteras.

Foto: Behance / Tea Jurišić

Lo que afirma Patrick McNamara de la Universidad de Boston, coincide con lo anterior, ya que también habla del sueño como un estado en que actúan las emociones de manera más desbordante. Es por eso que algunos temores aparecen en los sueños de formas extremas, como el miedo al ridículo; en el caso de la pandemia, al contagio o a otras situaciones relacionadas.

Uno de los factores que atañe al psicoanálisis es el recuerdo de los sueños relacionados con la represión. Durante el sueño la mente descansa y el tálamo, parte del cerebro encargada de filtrar la información que se recibe del exterior, reduce su actividad.

El resultado es un flujo de ideas que no parece tener sentido y que, para los científicos del campo de la biología, no es más que un reposo del cerebro en el que éste detiene su constante procesamiento de información.

OTRA INTERPRETACIÓN

Pero la percepción en el psicoanálisis es diferente. Para los profesionales en este campo, la discusión aún sigue abierta. Existen símbolos que aparecen en los sueños y que mantienen un significado, una relación con el mundo real, puesto que son parte del inconsciente, una instancia de la mente a la que no se tiene acceso. En él está lo que se reprime, los recuerdos traumáticos y un sinfín de información que se aloja allí para no causar angustia.

El análisis de los sueños suele ser exhaustivo, sobre todo si existe buena cantidad de elementos que los conforman. La represión, como se había mencionado, actúa para bloquear esta información que podría abrumar.

Una de las maneras en que Berret propone hacer frente a esta información es bastante interesante. Se trata de incubar el sueño, pensar en qué se desea soñar antes de dormir, esforzándose en formar una imagen mental que podrá dirigir a un momento placentero. No es algo que funcione para todos, pero hay que recordar que, ante todo, los hábitos saludables, como tener una rutina y hacer un esfuerzo por dormir a una hora adecuada y las horas necesarias, son clave para no perturbar el sueño.

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