Primero los pobres
Opinión

Primero los pobres

Miscelánea

Pobre del pobre que al cielo no va

Lo joden aquí y lo joden allá

Primero los pobres se quedaron sin seguro popular, sin estancias infantiles que ofrecían a los niños un espacio seguro mientras sus madres trabajan fuera de casa. Primero los pobres niños que sin la Reforma Educativa, regresan a la más que mediocre educación que ofrecen las escuelas públicas. Primero los pobres en sufrir y morir sin medicamentos, primeros en quedarse sin trabajo, primeros en resentir en carne propia los efectos de la crisis económica que golpea al país.

Primero los pobres”, chilla el mesías macuspano de pueblo en pueblo y para su pueblo. Y pues sí, fueron los pobres, los primeros, en perder lo poco que tenían y quedar dependientes del programa de Bienestar Social, que le viene al macuspano como anillo al dedo para comprar voluntades y votos con dinero público.

La más antigua de las preocupaciones del hombre, usada como arma opresora por autoridades políticas y religiosas, se llama caridad. Desde que tengo memoria, siempre hubo alguien con la mano extendida. Es permanente e inevitable la necesidad de socorrer y ser socorrido, es por eso que la caridad ha sido la insignia de la Iglesia: leprosarios, orfanatos, dispensarios, comedores, hospitales de Dios; “Y que no sepa tu mano izquierda lo que das con la derecha”.

Con el paso del tiempo y una cierta madurez cívica, se crearon instituciones cuyo propósito ha sido nivelar en algo la cruel distancia entre ricos y pobres. Cada gobierno llega con sus buenos propósitos o con los mismos pero con diferente nombre: Solidaridad, Piso parejo, Sedesol… Desgraciadamente cuando la ayuda está impregnada de ideología, se convierte en un arma de dominación.

En todos los tiempos, a la gente se le ha humillado, sobornado e intimidado a base de caridad que, las más de las veces, no es amor ni preocupación por ellos sino que tiene la marca de hierro de la manipulación política. Ayudar en lo que se pueda es un impulso natural, aunque debo confesar que no quiero pobres porque le apuesto a un país donde una gran clase media tenga acceso a educación, salud y trabajo. Un país donde todos los niños tengan pan y libros y juegos y golosinas que no los engordan, porque lo que engorda es la inmovilidad. Sin amigos ni juegos, aplastadotes todo el día frente a la pantalla, serán forzosamente niños torpes, obesos, y antisociales. Es difícil predecir un buen futuro para nuestro México, con un presidente que le apuesta a la pobreza Franciscana, aunque no para él, que manda a su hijo a uno de los colegios más caros de México, le compra zapatos de marca y vive en un palacio. Nunca gasta los doscientos pesitos que trae en la cartera porque, ¿quién le cobra al presidente? Juro pacientísimo lector, que ya no quiero aburrirlo con el tema macuspano, pero es que me despiertan a media noche las pesadillas. Oigo en sueños los chillidos mañaneros insultando, acusando, amenazando con convertir a México en un país de mendicantes. Hasta en el sueño me avergüenzo cuando lo oigo presumir como un logro, las “benditas remesas” que mandan a sus familias quienes han tenido que abandonar el país por falta de oportunidades; para recibir del otro lado, trato de violadores, delincuentes, y sufrir además el constante acoso de Trump, gran amigo del mesías, aunque dado que uno no habla inglés y el otro no habla español, entre ambos sólo exista la sonrisa complaciente del macuspano: si señor, faltaba más.

Y antes de irme, déjeme compartirle que encontrar vacuna para un virus tan sofisticado como el que nos tiene acojonados, será difícil y tardado, si no es que, como el sida o la influenza, llegó para quedarse. Creo que en el mejor de los casos, se encontrarán tratamientos para mantenerlo a raya; aunque veo difícil que lleguen a los pobres primero. Ojalá me equivoque.

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