Marrakech ante la pandemia
Destino

Marrakech ante la pandemia

Crisis en el corazón de Marruecos

La ciudad de Marrakech, la perla del turismo en Marruecos, languidece desde hace meses, después de que el 13 de marzo el gobierno de Rabat decretara el cierre de fronteras y de los cielos del país para frenar la pandemia del coronavirus.

Guías turísticos, empleados de hoteles, cocineros, artesanos, vendedores de souvenirs, taxistas, transportistas, conductores de carrozas de caballos: miles y miles de los 1.5 millones de habitantes de Marrakech viven directamente del turismo, que en 2019 atrajo a tres millones de viajeros de todo el mundo.

En la famosa plaza de Yamaa al Fna, llena a cualquier hora de cuentacuentos, encantadores de serpientes, pedigüeños o malabaristas, sólo se ven ahora comercios con las cortinas abajo y algunos vendedores de zumo de naranja sin un solo cliente.

El mítico Hotel La Mamounia, símbolo del lujo y el glamour, tiene sus puertas cerradas a cal y canto. La gerencia ha decidido aprovechar la pandemia para emprender una renovación y, en lugar de famosos actores o políticos, hoy sólo se ven albañiles entrando y saliendo de allí.

TESTIMONIO DE UN TENDERO

En los zocos de Marrakech ya no queda ni sombra de su animación: muchas de las tiendas tienen las persianas abajo y otras abren sin esperanzas de atraer un solo comprador.

Habitación del Hotel La Mamounia. Foto: Flickr / Sergio Zeiger

"En un día normal, apenas recibo cuatro o cinco clientes. Hay días que no viene ni uno. En realidad abro para no quedarme en casa", dice Abdelatif, propietario de una tienda de caftanes.

La calle Semmarine, el nervio principal de la medina, es una triste sucesión de tiendas vacías. Durante tres horas de paseo por la calle y sus alrededores, no se ve ni un solo turista extranjero.

Los zocos de la medina de Marrakech albergan unos 10 mil comercios y dan de comer a 40 mil bocas.

Esta crisis ha puesto en evidencia un hecho: desde hace años Marrakech ha orientado sus actividades (su artesanía, sus restaurantes y sus cafés) al turismo extranjero, con precios muchas veces inabordables para el habitante local y, ahora, con la repentina ausencia de este turista, no hay un plan B.

Incluso lejos de la medina, en un café cercano a los Jardines Majorelle, creados por el difunto Yves Saint-Laurent (un enamorado de Marrakech), una camarera llamada Guizlane lo resume así: "Antes de la pandemia, podíamos tener hasta siete mil clientes, todos los que salían de los jardines. Ahora que han cerrado, apenas llegamos a los mil", dice.

Vista general de la plaza de Yemaa el Fna. Foto: EFE / Marrakech

AYUDA HASTA DICIEMBRE

Ante este estado de cosas, el Gobierno ha incluido al sector turístico dentro de los merecedores de una ayuda lineal de dos mil dirhams mensuales (unos 200 euros) para aquellos trabajadores que estén declarados en la Caja Nacional de la Seguridad Social (CNSS).

Por vez primera, van a entrar en esta categoría transportistas, guías turísticos o agencias de viajes, siempre que esas personas hayan sido dadas de alta por sus patronos y estos se comprometan a garantizar su empleo.

La medida va a beneficiar por lo pronto a mil 200 guías profesionales, como reconoce Abdessadaq Qadimi, presidente de la Asociación Regional de Guías turísticos de Marrakech, que se pregunta qué pasará con los mil guías falsos que ejercen sin título.

Qadimi cree que la ayuda mensual (que estará disponible hasta diciembre) es positiva, y lamenta que su sector no esté bien organizado para poder defender mejor sus intereses en esta crisis que no parece tener fin.

Además, él tiene muy claro que los golpeados por la crisis no son únicamente los que viven del contacto directo con el turista: "En Marrakech el setenta por ciento de la población vive de esto. No pienses sólo en los guías o los transportistas: aquí hasta el carnicero y el carpintero dependen de los turistas", concluye.

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