Obesidad en el acto de amor
Sexualidad

Obesidad en el acto de amor

Consecuencias en la salud sexual

El sobrepeso puede afectar la sexualidad. En el caso de los hombres puede presentarse disfunción eréctil, y en las mujeres problemas de lubricación, además de desequilibrios hormonales en ambos sexos. A esto se añade la vergüenza que suelen tener las personas con obesidad por su cuerpo. Sin embargo, trabajar en el autoestima y comunicarse con la pareja pueden mejorar la experiencia sexual.

Más del setenta por ciento de la población en México tiene sobrepeso o padece obesidad, es el resultado más reciente de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) en la que se resaltan las enfermedades consiguientes por el abuso en la ingesta de alimentos procesados y el sedentarismo, como la hipertensión, alto colesterol y la diabetes. Todas ellas afectan el desempeño sexual en hombres y mujeres, ya sea por la disminución de la libido o por problemas emocionales.

La encuesta fue elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) junto con el Instituto Nacional de Salud Pública y la secretaría del ramo. Los resultados se publicaron hace un par de años, periodo corto como para pensar en un cambio en las tendencias en el 2020, confirmó la doctora Martha Alicia Romero Reyna, subdirectora de Promoción a la Salud del área de Servicios de Salud de Coahuila, quien reveló que las cifras en esta entidad rebasan la proporción media. Si en el contexto nacional el porcentaje de mujeres que padecieron diabetes en 2018 fue del 11.4 por ciento, en Coahuila la proporción fue del 12.3 por ciento. En el caso de los hombres, la ENSANUT confirmó que al 9.1 por ciento de la población masculina con más de veinte años de edad se le diagnosticó aquel padecimiento, en tanto que en el estado citado el porcentaje fue del 10 por ciento.

En general en el norte de la república se abusa de alimentos procesados”, comentó la doctora, quien enfatizó las consecuencias en la salud sexual: “En los hombres disminuye la libido y la erección es infrecuente. No hay cifras específicas al respecto, pero en las consultas se conoce que en los hombres se denota cansancio, no tienen ganas y pierden el interés sexual”. En el caso de las mujeres, la presencia de diabetes puede resultar mucho más grave si está embarazada. La enfermedad se refleja en la presencia abrumadora de quistes en los ovarios, también disminuye la fertilidad, “y si se está embarazada con diabetes es un factor de riesgo mortal”, aseguró la funcionaria del sector salud coahuilense.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Las cinco entidades con porcentajes más altos de diagnóstico médico previo de diabetes son Campeche, Tamaulipas, Hidalgo, Ciudad de México y Nuevo León. Un paso más atrás, pero cerca de éstas, se encuentra Coahuila, donde alrededor del 14 por ciento de la población en general está diagnosticada con aquella enfermedad.

Conforme se incrementa la edad de las personas, crece el porcentaje con diagnóstico de hipertensión, “principalmente a partir de los 50 años, llegando al 26.7 por ciento en el grupo de 70 a 79 años en 2018”, reveló la ENSANUT; como ocurrió con la diabetes, son más las mujeres que padecen hipertensión. De los 15 millones 200 mil ciudadanos de veinte años y más de edad, el 21 por ciento con esta enfermedad son mujeres y el 15.3 hombres. Actualmente se calcula que la media nacional de personas hipertensas es del 12 por ciento, para Coahuila casi se duplica aquel porcentaje: 22.4 por ciento.

Nuevamente es el norte donde florece el padecimiento, sumándose los estados de Sonora y Chihuahua, los cuales encabezan la lista junto con Coahuila . Le siguen Durango, Zacatecas, Nuevo León, Tamaulipas, Guanajuato y Michoacán, donde entre el 18 y 22 por ciento de la población mayor a los veinte años de edad, padece fuerte presión en las arterias.

Respecto al colesterol y triglicéridos, el 20 por ciento de los mexicanos mayores de edad lo padece. Son las consecuencias de comer en grandes cantidades alimentos altamente procesados, sumado a la ingesta de alcohol, el tabaquismo y la omisión en el desempeño de algún ejercicio físico, subraya Romero Reyna.

El desequilibrio entre la ingestión de alimentos ricos en azúcares, sales y grasas saturadas, y la carencia de actividades que posibiliten el gasto de energía, propicia la obesidad, trayendo como consecuencia implicaciones psicológicas que influyen en el funcionamiento sexual, reveló por otra parte Raúl Morín Zaragoza, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

OBESIDAD Y SEXO

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la salud sexual es “la integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser humano, en formas que sean enriquecedoras y realcen la personalidad, la comunicación y el amor”. Asimismo destaca los elementos básicos para lograr la salud sexual: disfrutarla, ejercerla sin temores o mitos y que esté libre de enfermedades.

Foto: Behance / Frances Cannon

Algunos de los preceptos anteriores no se cumplen porque en la sociedad actual, “la persona obesa es juzgada como físicamente menos atractiva, carente de voluntad y conducta. Esto lleva a que muchas personas obesas desarrollen una imagen corporal negativa, caracterizada por preocupación estresante y dolorosa por su apariencia, además timidez y vergüenza en situaciones sociales”, citó Morín.

Y es que sí hay una relación entre obesidad y salud sexual. El propio investigador de la UNAM refiere que el sobrepeso duplica el riesgo de padecer disfunciones sexuales. Las personas con esta condición “son 25 veces más propensas a reportar problemas sexuales que aquellas que tienen un peso normal”. Se tienen mayores niveles de estrés que inhiben el deseo, y se duplica el riesgo de presentar disfunción eréctil.

La sexualidad, escribió Morín, “es un poderoso factor integral de la individualidad de todas las personas y ha tenido una notable repercusión en nuestra sociedad”. Es un acto natural de las personas, por esta razón el médico levanta la voz al decir que la obesidad no debería interferir en la práctica y satisfacción del acto sexual. La sexualidad es como respirar porque “interviene en el bienestar tanto físico como mental del individuos”, asentó en su artículo Obesidad y sexualidad, publicado por la revista Trabajo social de la UNAM. Por ello recomienda, como lo hace la comunidad médica en general, abordar el problema y comenzar tratamientos para reducir el sobrepeso.

La obesidad no debe ser una condición que impida realizar una conducta sexual satisfactoria; lejos estamos del siglo XIX, cuando no se aceptaba que la mujer pudiera y debiera obtener satisfacción en el acto sexual. Hoy en día, el tratamiento de la obesidad debe ser integral, con la participación del nutriólogo, el psicólogo y el médico, pues es preciso atender por igual los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y la conducta sexual del paciente obeso”, escribió.

Así quedó establecido como una política pública de salud”, reveló por su parte la doctora Martha Alicia Romero, al referir que en las unidades de salud se da atención integral a los pacientes, sin embargo el “apego al tratamiento” (como se nombra a la disciplina del paciente) no es tan alto como se quisiera.

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