Combo COVID
Salud

Combo COVID

El agente pandémico y su pacto con otras enfermedades

A estas alturas ya interiorizamos que la COVID-19 afecta principalmente a adultos mayores y pacientes de males crónicos. Sin embargo, pocos de nosotros hemos profundizado y extraído las lecciones que se deducen de esa información.

Quizá las dos más importantes son: un individuo cuyo sistema inmunológico no marcha del mejor modo es candidato a convertirse en víctima de un cuadro grave del virus; y el agente pandémico puede trabajar en equipo con otros males para empeorar la condición de las personas.

Esas características remiten a un concepto llamado comorbilidad: la coexistencia de dos o más enfermedades, generalmente relacionadas, en un mismo individuo.

Según datos disponibles en la plataforma covid19.ciga.unam.mx, actualizados al 7 de octubre, varios de los 80 mil 083 individuos fallecidos en México por la COVID-19 padecían, además del virus, una o más causas de malestar que requerían supervisión médica y/o tratamiento. En 36 mil casos, el paciente era hipertenso; en 30 mil 723 defunciones, la diabetes estuvo presente; 19 mil 585 de los infectados murieron con obesidad.

Apenas 20 mil 936 víctimas mortales de la pandemia, poco más de la cuarta parte, no sufrían comorbilidades.

RAZONES

Aún se ignora cómo hace la COVID-19 para combinar con otras patologías y ocasionar complicaciones de gravedad, o la muerte. Sin embargo, sus socios conocidos arrojan luz sobre el tema. Es el caso, por ejemplo, del azúcar.

Ese mal debilita el sistema inmune, en especial si el aquejado no lo controla bien y su sangre contiene, de manera crónica, altos niveles de glucosa.

En comparación con un individuo sano, el afectado por diabetes tipo 2 tiene hasta tres veces más probabilidades de ser hospitalizado a causa de una simple gripe. Sus opciones de registrar síntomas severos cuando una infección viral ingresa en su organismo también son mayores. Esta condición crónica altera los mecanismos defensores y ocasiona que la COVID-19 se desarrolle de un modo más agresivo.

La obesidad colabora con el coronavirus al dificultar el acto respiratorio y entorpecer los movimientos de los músculos torácicos. Como impide realizar inhalaciones profundas, se facilita el arribo de una neumonía, principal complicación del mal pandémico.

La obesidad colabora con el coronavirus al dificultar la respiración. Ilustración: Hessie Ortega

En el apartado inmunológico, los individuos obesos poseen menos defensas que los individuos en su peso ideal.

RESPIRA

Quien carga consigo una afección pulmonar crónica y se contagia de coronavirus es más propenso a presentar manifestaciones más allá de las habituales secreciones nasales, estornudos y tos. Hablamos de insuficiencia cardíaca o neumonía.

Si una persona padece del pulmón y el virus se instala en su interior, debe acudir de inmediato a los hospitales COVID en busca de auxilio sanitario.

Quienes batallan con asma, alergias o algún trastorno que obstruya las vías aéreas deben mantener la guardia arriba y no olvidar las medidas de seguridad e higiene.

Seguir al pie de la letra el tratamiento indicado por el asesor de salud, por lo general el uso de medicamentos broncodilatadores que permiten el flujo de aire hacia los pulmones, adquiere un carácter primordial mientras la amenaza viral ande suelta.

Una alimentación sana y alejarse de factores que desencadenen crisis asmáticas son tareas primordiales. La reacción adversa que ocasionan sustancias irritantes como el humo de tabaco, la contaminación ambiental, el polvo casero, los hongos o el polen, puede agravarse si el coronavirus entra en la ecuación.

COMORBILIDAD

Una de las principales debilidades de México en la lucha contra el virus, señaló en abril pasado PiSa Farmaceutica, se ubica en sus altas tasas de enfermedades crónicas no transmisibles.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2018), 96 millones de mexicanos padecen sobrepeso u obesidad, 8.6 millones sufren diabetes y 15.2 millones presentan hipertensión.

Personas con hipertensión u obesidad presentaron condiciones menos favorables al contraer COVID-19. Foto: El Universal

Por esos datos, antes de que se registrara el primer caso de COVID-19 en suelo nacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a las autoridades de gobierno que la población mexicana podría ser especialmente vulnerable a la enfermedad.

Se considera que el agente infeccioso es, de inicio, menos agresivo que otros miembros de la familia de los coronavirus. El paciente, han observado muchos trabajadores sanitarios, no muere de COVID, sino con COVID.

Más afecciones que pactan alianzas con el virus, según la OMS, son: males cardiovasculares, enfermedades renal crónica, respiratoria crónica y hepática crónica, cánceres con inmunosupresión directa, VIH/SIDA, tuberculosis activa, trastornos neurológicos crónicos y tabaquismo.

COMBO

El tema de los combos nocivos que incluyen a la COVID-19 preocupa a la comunidad médica. Males como el dengue y la influenza pueden pegar al mismo tiempo que el coronavirus, es decir, depositar sobre una persona una doble carga a tratar.

Un escenario así dificulta la toma de decisiones médicas. En sus primeros días, todas las enfermedades virales producen los mismos síntomas: fiebre, dolor corporal, cansancio. Dilucidar a las claras si se trata de chikungunya, dengue o coronavirus, extraer un diagnóstico preciso a partir de las manifestaciones iniciales, resulta imposible.

Además, si un individuo sufre al mismo tiempo dos de esas enfermedades, cada afección puede evolucionar por su lado y complicar el panorama general.

Aunque no tiene una alta mortalidad, el dengue, en coalición con el virus, llega a detonar reacciones graves y hasta la muerte del portador.

Queda mucho por saber acerca de la COVID-19 y los combos letales de los que participa. Acatar las recomendaciones sanitarias, tanto las específicas de cada mal (la descacharrización del dengue y el uso del cubrebocas para el coronavirus, por ejemplo) como las generales (el lavado de manos), y cuidar nuestro organismo con una alimentación rica en nutrientes y baja en grasas (que considere el uso de complementos alimenticios), son métodos efectivos para evitar que las enfermedades nos echen montón.

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