La tendencia del normcore
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La tendencia del normcore

Revolución antimoda

Actualmente hay una tendencia de la moda que se caracteriza por vestir de una manera convencional absoluta, utilizada por una cadena colectiva de personas con la posición de encajar y no destacar. Lo llaman normcore.

Esta inclinación en boga rechaza la libertad de convertirse en alguien. Pero entonces, si no desea ser algo ¿qué es realmente el normcore? y, lo más importante, ¿de dónde viene?

Se recurren a varias referencias para su origen: se podría hacer una mención de la novela Mundo Espejo del autor de ciencia ficción William Gibson. La historia trata sobre Cayce Pollard, una chica gurú del marketing que tiene hipersensibilidad por los logotipos, afectación que aprovecha para trabajar en una agencia publicitaria, ya que le da la habilidad de saber si un diseño tendrá éxito o no. El resultado de su rechazo patológico por las marcas conocidas, se refleja en su forma de vestir; una camiseta negra, un jersey gris en cuello en pico y unos jeans clásicos de color negro.

La obra de Gibson, como todas las buenas historias de ciencia ficción, trazó una imagen mental de algo que pasaría en el futuro. En esta ocasión, no hablamos de un gadget tecnológico o de un avance científico, sino de la estética de una tendencia fashionista.

El término normcore se popularizó en 2014, cuando la agencia de investigación en tendencias neoyorkina K-Hole, habló del fenómeno en uno de sus documentos en línea, presentándolo originalmente como un estilo de vida.

Por otro lado, el autor e ilustrador Ryan Estrada escribió en su blog una disculpa en tono de burla por inventar, accidentalmente, el término en 2008. Esto debido a que una de sus historietas utiliza la palabra normcore para referirse a un personaje que no encajaba en el contexto de unos chicos punks.

Otros referentes son los protagonistas de la serie de televisión de los años 90: Seinfeld, y el mismo empresario en el sector informático Steve Jobs con sus jeans, tenis deportivos y cuello de tortuga.

La serie Seinfield es un referente para esta tendencia. Foto: nbcnews.com

LA FILOSOFÍA

Probablemente su razón de ser nace de la saturación de la moda en el ámbito social, así como del hartazgo de la exageración y de la desesperante necesidad de verse diferente. Resultado de que las marcas de fast-fashion estén apropiándose de elementos de subculturas o tribus urbanas, la globalización ha limitado la individualidad de ponerse una playera de una banda de metal que da igual si se es fan o no del género. Cuando lo alternativo se hizo mainstream, la normalidad fue una manera de diferenciarse.

Se busca la libertad que viene de la no exclusividad, de no ser especial y la capacidad de adaptabilidad y pertenencia. Según la columnista Fiona Duncan, el normcore es una reacción "contra la necesidad de vestirnos de forma única y diferente”.

Para el escritor y ensayista Eloi Fernández, se puede considerar como un instrumento de la industria para reutilizar los productos de fondo, es decir, los básicos.

Entonces, paradójicamente, se trata de una tendencia de moda que parte de la intención de dar un mensaje claro sobre el hecho de que no hace falta la ropa para defender nuestra personalidad. Es un reflejo de cómo la monotonía y forma deliberada de ser simple, hacen ser a cualquiera auténtico sin buscar la diferencia, es decir, la identidad está en la colectividad.

¿CÓMO SER NORMCORE?

La actitud principal es hacer apología a la comodidad y llevarla a un nivel superior. Antes que unos tacones de aguja, unos zapatos deportivos y las ya clásicas sandalias Adidas de goma, son un indispensable de esta antitendencia.

Lo más importante es rechazar lo trendy y rescatar prendas lo más casuales posibles, esto con el riesgo de parecer desaliñado, pero, sobre todo, que pasen desapercibidas.

Entonces, ¿vestir simple te hace normcore? Es aquí cuando comienza a reflejarse la paradoja del movimiento, si es que se puede definir así. Algunos blogs como highsnobiety, mencionan que para ser normcore se debe tener conciencia de la estética y adoptar esa forma de vestir “normal” pero de forma estilizada.

Foto: vogue.co.uk

Tiendas de fast fashion como Zara y grandes marcas como Vetements, Balenciaga, Prada y Céline adoptaron el estilo en las pasarelas y las tiendas. Al final, a pesar de su mensaje antisistema de la moda, terminó ligándose a las páginas de las principales revistas de moda del mundo, siendo utilizada por celebridades y bloggers creadores de tendencias, llamando la atención de los fotógrafos en eventos.

El look puede estar inspirado en prendas básicas que utiliza un padre de familia estadounidense en una tarde de domingo. Podría denominarse como el daddy style: tenis deportivos, cangureras, sudaderas básicas de supermercado y, especialmente, siluetas flojas. Cuanto más básicas sean las prendas, mejor: jeans, camisas, suéteres, tenis, boyfriend jeans (amplios y de talle bajo), camisetas de algodón lisas, crocs, calcetines blancos, sombreros bucket, todo siempre en líneas uniformes y clásicas, en colores neutros como gris, beige, blanco y negro.

Se trata de ser cuidadosamente descuidado, ya que se puede correr el riesgo de simplemente estar muy desaliñado o extremadamente desinteresado por como se ve. Las prendas pueden provenir de un tianguis o de Prada, lo importante es qué tan estudiado esté el conjunto.

EN LA CALLE Y PASARELAS

Como siempre, los íconos femeninos de la moda tienden a ser más estilosas: Inés de Fressang con sus jeans blancos, sus camisas y flip flops; Kristen Stewart, con sus siempre camisetas blancas y vaqueros básicos; Keira Knightley, Chloe Sevigny, Anne Hathaway, Jennifer Aniston, el mismo Steve Jobs, Jerry Seinfeld y Devonte Hynes de Blood Orange.

En marzo de 2014, cuando el normcore estaba naciente, Karl Lagerfeld presentó su colección invierno verano Ready to wear, ambientando el Grand Palais de París con una escenografía de supermercado, donde las modelos paseaban en tenis, vaqueros holgados, camisetas básicas y gorras de béisbol. Una presentación de elementos que no se esperarían ver en un desfile de alta costura.

En un renovado y más estructurado normcore retomado en 2017, la capacidad cíclica de la moda hizo que resurgieran marcas como Fila o Champion, filial del fabricante de ropa norteamericano Hanes y mayor competidor de Fruit of the Loom, cuyas prendas básicas ayudan a crear los mejores looks.

Colección invierno-verano 2014 Ready to wear de Chanel. Foto: tkanissimo.ru

En 2018, la marca Vetements (que simplemente significa ropa en francés), presentó una colección cuyo fundador Demma Gvasalia explicó como “uniformes sociales”, un normcore que va más allá de un estilo en particular de vestir, cambiándolo por uno que tiene que ver con la identidad de cada quien, sin seguir una tendencia en concreto.

El look de secretaria, de punk, de hombre que va al trabajo, una combinación de look ochentero y la ropa del ciudadano promedio, ese el verdadero normcore para Demma.

Con la mayoría de la población pasando gran parte de su tiempo en casa durante este 2020, las personas buscan mayor comodidad en su forma de vestir. Era inevitable el regreso del normcore, si es que realmente alguna vez se fue.

Las últimas colecciones presentadas en las pasarelas de grandes y pequeñas marcas han dejado claro que lo simple y cómodo es la tendencia del otoño de 2020 y al parecer del 2021. Prada mostró una línea de básicos cómodos en su colección de primavera/verano 2021, en tonos grises, negro y blanco, looks de oficina que también se podrían utilizar mientras se toma un café en casa. El normcore es la moda del futuro, sobre todo después de un confinamiento.

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