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Método Karezza
Sexualidad

Método Karezza

El orgasmo en segundo plano

Cuando se habla sobre placer sexual, en la mayoría de los casos, el orgasmo es lo primero en lo que se piensa. Este clímax se suele considerar como el objetivo del acto sexual, el momento más importante e incluso el único. Sin embargo, existen otras formas de brindar placer que pueden afianzar más los vínculos afectivos y emocionales de la pareja.

Se le conoce como Método Karezza a la técnica erótica en la que prevalecen la sensualidad y los sentimientos. El término proviene de la palabra italiana carezza, que significa caricia, el cual data del año 1986 y fue acuñado por la doctora Alice Bunker Stockham, quien fue una obstetra y ginecóloga de Chicago. Ella promovió la reforma de los trajes y vestidos femeninos, el control de la natalidad y el derecho de la mujer a disfrutar del sexo tanto como los hombres, así como la satisfacción sexual en ambos géneros para lograr un matrimonio exitoso.

No se trata tanto de una nueva manera de mantener relaciones sexuales, sino de adjudicarle un nombre a una serie de actos recomendados desde hace mucho tiempo por expertos en sexualidad. Se pretende que la pareja goce del encuentro sin prisas o preocupaciones, prolongando así el placer y dejando a un lado la presión por llegar al orgasmo. Consiste en intercambiar besos, caricias, abrazos, masajes, sonrisas, miradas y hasta sexo oral, todo con la finalidad de estrechar los vínculos afectivos y emocionales. No siempre es necesario hablar, ya que la comunicación no verbal facilita la concentración en las sensaciones, dejando así la mente en blanco.

TÉCNICA

Para llevar a cabo este método de manera satisfactoria es conveniente considerar que se requiere tiempo y dedicación. La pareja debe estar relajada y lo más cómoda posible, como si fuera a meditar. Una manera de iniciarlo es aplicando técnicas de respiración lenta para ayudar a liberar tensiones. Las caricias, los besos y los movimientos lentos deben ser suaves y tiernos, proporcionando placer e incrementando poco a poco el nivel de excitación.

Esta práctica ayuda a descubrir nuevas maneras eróticas de placer sensorial. Foto: Unsplash/ Dainis Graveris

Es conveniente utilizar la imaginación para probar cosas nuevas o explorar zonas erógenas de cada miembro de la pareja, así como permanecer abrazados y apoyar el oído sobre el pecho de la otra persona para escuchar el ritmo de su respiración y palpitación. Algunos ejemplos de zonas erógenas no genitales (o secundarias) son el cuero cabelludo, el cuello, los lóbulos de las orejas, los labios, los pechos, los pezones, los hombros, la cara interna de los brazos, las muñecas, la espalda, el ano, el vientre, la parte interna de los muslos, la corva de las rodillas y los pies.

Para sacarle provecho a esas áreas del cuerpo es conveniente experimentar con caricias, besos, masajes e incluso apretones, ya que de esta manera se logrará reconocer cuáles zonas son las que proporcionan mayor placer, así como el tipo de caricias a las que se puede recurrir para lograr la excitación.

Me parece una idea excelente. La mayor parte de la gente te diría que el orgasmo es algo que desean y disfrutan, y así es. Pero es cierto que basar nuestras relaciones en llegar a él genera mucha presión, y establecer un fin último, con lo ricos y complejos que son los encuentros entre diferentes individuos, se queda un poco corto”, responde Elena Requena, sexóloga y asesora de parejas, al cuestionarle si se trata de una práctica realmente útil. “Queremos que todo pueda ser medido, más orgasmos, más relaciones… Y muchas veces perdemos el verdadero sentido del sexo, que es el conocimiento y la intimidad, la puesta en común de deseos y muchas más cosas maravillosas”, agrega.

Elena hace hincapié en las expectativas generadas casi siempre en las primeras relaciones, ya sea con la pareja o con alguien que se acaba de conocer, en las que se siente una especie de obligación por alcanzar un logro como lo es el clímax. Además, menciona que para llegar al orgasmo se deben dar ciertas circunstancias que a veces pueden ser complicadas, dependiendo de cómo sea cada persona.

El método Karezza también es una forma de vencer la ansiedad sexual y la rutina en la intimidad. Foto: Gettyimages

En parejas que están empezando a conocerse, la presión que existe para llegar a él puede generar ansiedad, frustración y desesperanza si no lo alcanzamos con facilidad. Si no damos tanta importancia a su consecución, la presión disminuye y todo fluye mucho mejor”, añadió Elena.

BENEFICIOS

El sexo adquiere otro significado, especialmente para las parejas que han caído en la rutina o recurren a las posturas tradicionales. La seguridad en el amor que siente uno por el otro crece y ese tiempo de privacidad se vuelve único, de modo que se disfruta la unión sexoafectiva que probablemente se había perdido.

Además, promueve una mejora en algunas disfunciones sexuales. Las mujeres con vaginismo y los hombres con disfunción eréctil se benefician gracias a este método porque se genera un contacto emocional tan fuerte que las barreras psicológicas que bloquean el placer (malos pensamientos, desconfianza y baja autoestima) se pueden vencer. La confianza es un pilar importante en el vínculo afectivo que se logra con la comunicación y sinceridad. Las presiones internas sobre cumplir expectativas pasionales relacionadas con el orgasmo desaparecen; si este se logra, excelente, pero si no sucede, el placer experimentado basta para pasar un momento de felicidad.

Otro beneficio es que las mujeres se pueden ver favorecidas a la hora de presentar molestias o dolor durante el coito, debido a alguna imposibilidad de relajarse completamente. La tensión se libera de modo que se consigue disfrutar plenamente del acto sexual.

Foto: 123RF

¿CÓMO LOGRAR UN ENCUENTRO SATISFACTORIO?

Algunos tips para sacarle el mayor provecho a este método son:

  • Sentarse frente a frente, tomarse de las manos y transmitir todos sus deseos y sentimientos sin palabras.

  • Gozar la desnudez de los cuerpos, tal y como sucedió durante el primer encuentro sexual al inicio de la relación y sin importar la figura actual.

  • Aprovechar el tiempo que han decidido dedicarse para hacerse masajes el uno al otro. Esto ayudará a conocer mejor las zonas erógenas de cada uno.

  • Dedicarle tiempo a las emociones de modo que cada movimiento y acción tenga su tiempo y atención correspondiente; dejar que la tranquilidad predomine y olvidarse de terminar en coito.

  • Escuchar la respiración propia y la de la pareja, así como buscar el equilibrio y armonizar los movimientos entre cada uno.

Si bien este método promueve lo sentimental sobre el orgasmo, también sirve de mucho para llegar a él porque la pareja entra en un estado de completa tranquilidad y confianza, facilitando así la llegada al clímax.

El método Karezza, más que una moda actual, es una llamada a reprender todo lo que se entiende sobre el sexo, así como a priorizar la conexión íntima y la comunicación por encima de las prácticas que se han enseñado socialmente y considerado imprescindibles.

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