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Astrofotografía al alcance
Ciencia

Astrofotografía al alcance

El arte de capturar sucesos del firmamento

Desde la Luna y los planetas, hasta nebulosas y galaxias distantes, una variedad de temas astronómicos en el cielo nocturno son suyos para ser capturados”, se lee en la promoción de la marca de cámaras Nikon a disposición de los aficionados a la astrofotografía. La evolución tecnológica de las cámaras réflex digitales, con la inclusión de sensores cada vez más potentes, así como el desarrollo de programas computacionales para la edición de imágenes, permiten a los públicos aficionados capturar fotografías de los astros, lo que en otras épocas sólo estaba reservado a los expertos astrónomos poseedores de sofisticados equipos financiados con fondos públicos.

Hoy en día la complicación radica en la elección del modelo de cámara equipada con lentes digitales réflex a adquirir.

Los lentes, conocidos por su nombre en inglés digital single-lents reflex, o mejor por sus siglas DSLR, son “la opción relevante para la astrofotografía de cielo profundo a larga exposición”, anuncia por su parte la marca Canon.

Los cambios tecnológicos han sido veloces como un meteoro surcando el cielo. De las cámaras análogas que utilizaban película de celuloide a las digitales, han pasado menos de tres décadas; con esta evolución ahora es posible fotografiar desde casa una nebulosa con una cámara digital y un teleobjetivo.

En 2004 aparecieron en el mercado los equipos Canon Digital Rebel y Nikon D70, capaces de lograr capturas astronómicas. Dos años después los costos de los equipos bajaron, abriendo la posibilidad al público para adquirirlos, entonces quedaron atrás las cámaras tradicionales de película cuyas limitaciones comenzaban con el número de exposiciones: 24 o 36 fotografías por rollo, con un alto grado de incertidumbre sobre el éxito de la toma. En cambio, las digitales incrementaron enormemente las posibilidades de capturar una y otra vez el mismo objeto hasta conseguir una imagen agradable. Si la destreza o el conocimiento fotográfico no son suficientes para lograrlo, entra en juego la probabilidad y la estadística: a mayor número de tomas, es posible obtener una imagen decente... claro, con el conocimiento básico de la fotografía nocturna.

Foto: rpp.pe

Las cámaras réflex digitales y el uso de programas computacionales para corregir detalles, permiten la captura de los misterios del cosmos.

SIN DESVIACIÓN ANGULAR

La tecnología réflex tiene que ver con la estructura de la cámara. Significa que el fotógrafo ve el objeto a fotografiar sin una desviación angular de la luz. Puede intercambiar los lentes a través de los cuales entra la luz a la cámara; ésta se refleja en un espejo hacia el visor donde se coloca el ojo del curioso. Por su parte, la réflex digital posee una estructura similar a la cámara análoga y también permite el intercambio de lentes, con una inclusión favorable: el sensor electrónico.

La posibilidad de cambiar los lentes u objetivos, como suele identificárseles en el lenguaje técnico, permite adaptar el cuerpo de la cámara a microscopios o telescopios, y con ellos sumergirse en el mundo micro y macro.

Además de la característica réflex y de la posibilidad de intercambiar los objetivos, los equipos adecuados para practicar la astrofotografía deben permitir el manejo del obturador y del diafragma. El primero es como una compuerta que controla la duración del paso de la luz a través del objetivo; cuando se pretende tomar una imagen nocturna, el tiempo del paso de la luz deberá ser mayor al que se requiere en tomas diurnas. El otro componente, el diafragma, regula la cantidad de luz; es un disco que posee variaciones de apertura.

La combinación de cantidad de luz y tiempo de penetración de ésta, así como el tipo de lente, son los elementos que entran en juego para obtener una fotografía nocturna, además de un trípode: es posible fotografiar la galaxia M31 (Andrómeda) con una Canon Digital Rebel modelo 300D, con una exposición del obturador de seis minutos, un objetivo de 300 milímetros (un lente telefoto), y una apertura de diafragma de fl5.6, como lo logró Michael A. Covington para su libro Astrofotografía con cámaras digitales.

Foto: rpp.pe

DEL CUARTO OSCURO AL SOFTWARE

Para revelar la película de celuloide, sin el uso de equipo profesional, se requería “tener ojos en las yemas de los dedos”, para sentir el momento en que la imagen se revelaba primero en el negativo, en la oscuridad total, y después en el papel. Resultaba un paso sumamente riesgoso ante la probabilidad de sobreexponer la película a los químicos o “quemarla” ante la presencia de un mínimo haz de luz. Con el fracaso en el proceso de revelado se perdía irremediablemente el momento destinado a la fotografía. En cambio, con la digitalización, a menos que se pierda o estropee el equipo, o que por descuido el fotógrafo borre la memoria (lo cual sería demasiado imprudente) se tiene mucho mayor seguridad de preservar las imágenes.

Con la digitalización, el llamado “cuarto oscuro” desapareció, y en su lugar se diseñan programas computacionales, software, con los que se editan las capturas. MaxDSLR, Stellarium, Aladin, Sky Map, Astrometry, Heavens Above, Autostakkert, y una lista extensa de programas gratuitos están disponibles en Internet para editar las fotografías astrales. Con ellos pueden localizarse objetos en el cielo que a simple vista no se aprecian en la imagen, o encontrar guías para identificar constelaciones o satélites artificiales.

PARA LA POSTERIDAD

El pasado domingo 12 de julio de 2020, un poco antes del amanecer, integrantes del Grupo Astronómico Gómez Palacio madrugamos y nos dimos a la tarea de fotografiar, desde varios puntos de la Comarca Lagunera, al cometa que está coincidiendo en el recorrido de su órbita alrededor del Sol con la del planeta Tierra. Afortunadamente sí lo pudimos captar en una postal para la historia: aparece arriba a la izquierda Venus, acompañado por la estrella Alfa de la constelación de Tauro abajo. En el centro está el resplandor de las luces del ejido El Consuelo, al fondo los cerros y a la izquierda el invitado de honor: el cometa C/2020 F3 Neowise a su paso por nuestro cielo lagunero, minutos antes de perderse por los rayos del Sol. Cabe señalar que este cometa volverá a coincidir nuevamente con nosotros cuando pasen más de seis mil 500 años”. Es el correo que envió a quien escribe, el coordinador de eventos y logística del Grupo Astronómico de Gómez Palacio, David César Fabián Esparza; el texto lo acompañó con la fotografía descrita, una de las miles que han tomado los integrantes de la agrupación local.

Foto: César Fabián Esparza

Al igual que el grupo astronómico de Gómez Palacio, en el Planetarium Torreón, ubicado al oriente de la ciudad coahuilense, los amantes del cosmos logran fotografías asombrosas de los astros distantes, imágenes que permanecerán acaso lo mismo que la vida estelar debido al avance tecnológico.

Efrén Mireles, habitante de Torreón, comparte periódicamente sus capturas del cielo: “Buenas noches. Ya es un poco tarde, pero no quiero dejar pasar más tiempo sin enviar la fotografía de la luna llena de marzo (…) si bien, ya sabíamos que la luna llena de este mes sería el día 20, surgió la noticia de una institución astronómica, que sería el 21. Al no ser expertos, nos fuimos al método práctico, tomamos fotos de los dos días y además, la del 19, para ver gráficamente la luz de la luna y estar seguros del día en que realmente sucedió la luna llena”, compartió a través del correo electrónico.

Con la reciente confirmación de la presencia de agua en la Luna, apoyada con imágenes infrarrojas tomadas desde el observatorio aéreo SOFIA, es posible que despeguen nuevas versiones de cámaras digitales que posibiliten la búsqueda desde Tierra, de los rastros acuosos contenidos en el satélite y con ello se amplíe el número de amantes de la astrofotografía, la “nave” que nos permite volar por el inmensurable espacio.

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