Médico digital
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Los profesionales de la salud en el terreno digital

Buena parte de la ciencia ficción con la que crecimos se ha convertido en ciencia a secas, aunque emboscada tras el título de “tecnología”.

La telesalud, por ejemplo, no es una referencia a la presencia de temas de corte médico en la televisión, tan en boga en estos días de pandemia, sino a una de tantas formas en que el progreso tecnológico ha transformado la vida cotidiana: el uso de herramientas informáticas y de comunicación (como una computadora o un celular inteligente) para acceder a servicios sanitarios.

¿Cómo traducimos esto? Veamos un caso concreto: el paciente de diabetes (enfermedad crónica bastante esparcida entre la población) puede acceder en todo momento a su historial médico, llevar registro de las comidas y los medicamentos ingeridos, y hasta calcular la dosis de insulina que necesita, con base en la dieta y la cantidad de ejercicio que realiza, desde su teléfono.

También existen dispositivos que monitorean la presión arterial, la función pulmonar o la frecuencia cardíaca y transmiten la información a otro equipo sin necesidad de conectar cables.

ACCESO

La salud electrónica permite al conocimiento salutífero llegar a personas en comunidades rurales o en localidades aisladas.

Pacientes cuya movilidad está limitada o que carecen de opciones de transporte en sus poblaciones son otros grupos hacia los que apunta la irrupción de la telesalud.

En el mapa digital existen varias opciones para contratar asistencia en materia médica.

SaludOnNet es un servicio de consultas médicas en línea para hispanohablantes. Foto: Twitter/saludonnet

Una videoconferencia es una forma sencilla de ilustrar lo anterior. Cuando la consulta presencial es imposible (razones para ello abundan), paciente y doctor interactúan enlazados mediante vínculo digital.

Para el profesional de la medicina, incursionar en el terreno digital representa la oportunidad de aumentar su rango de acción.

Hay inconvenientes, desde luego. Al carecer de una evaluación presencial, se dificulta establecer el diagnóstico preciso.

Del lado positivo, aplicar tecnologías al terreno medicinal ayudaría a desahogar hospitales, clínicas, centros de salud y, por tanto, a reducir tiempos de espera, acelerar la respuesta de un especialista, y disminuir traslados en busca de asesoría sanitaria.

La tecnología posee potencial de sobra con miras a elevar sustancialmente el bienestar de una sociedad por la vía de llevar el auxilio contra la enfermedad a cualquier parte.

Situarse en un escenario así reclama resolver cuestiones como lograr cobertura de Internet en todo el territorio nacional y que la gente tenga acceso a instrumentos digitales y a la red de redes.

MÉDICO DIGITAL

El ciberespacio contiene una fuente inagotable de recursos dirigidos a nutrir el corpus teórico y mejorar la praxis del profesional sanitario.

Aplicaciones móviles, blogs, páginas webs especializadas, canales digitales enfocados a las novedades en temas de salud, sistemas de información sanitaria, revistas científicas, congresos médicos a través de plataformas como Zoom, colegas dispersos por el globo que están en contacto a través de redes sociales, todo eso y más está al alcance del médico a partir de una conexión con el mundo virtual.

Tombot, un perro robótico empleado en terapia para pacientes con demencia. Foto: CNET/Angela Lang

Hoy día, a cada momento y de un punto a otro del globo, se envían novedades en torno a la inteligencia artificial (IA) aplicada al campo de la medicina. La introducción en la cotidianidad de esos programas supone el arribo de un nuevo paradigma en la relación entre doctores, pacientes y sistemas de información.

Podemos aventurar que la IA ayudará a potenciar el trabajo del personal sanitario, a incrementar la rapidez de su labor y la calidad del servicio prestado.

En su trinchera particular, las tecnologías de comunicación facilitan el trabajo en equipo de los embajadores de la salud. Gracias a ellas es posible aprovechar la inteligencia colectiva de muchos profesionales de bata blanca a la hora de diagnosticar y definir el tratamiento que requiere un individuo.

En un plano menos ambicioso, pero igual de importante, permiten que médicos familiares y generales reciban el apoyo de expertos cuando tienen dudas acerca de un padecimiento y el modo de conjurarlo. Esto se desarrolla de un modo simple. El doctor de primer contacto envía su evaluación, los resultados de un examen de laboratorio, antecedentes, radiografías, lo que sea necesario, a quien domina un área específica de la salud.

Una vez examinados los materiales, el especialista brinda su respuesta en un correo electrónico o mediante una videollamada, o envía un mensaje instantáneo en el que plantea la necesidad de una entrevista presencial con el enfermo.

FORMACIÓN

La práctica médica es otro ámbito donde el desarrollo tecnológico tiene injerencia.

Bases de datos, armonizadas con sistemas de consulta inteligentes, son de gran ayuda para profesionales sanitarios y estudiantes de medicina, por ejemplo, como asistentes que ayudan a repasar la infinita cantidad de conceptos relacionados con la salud humana.

HoloLens es una aplicación de realidad aumentada que permite un entrenamiento amplio del personal de la salud. Foto: Microsoft

Esa realidad, fresca e informática, está en el corazón de un aprendizaje de las ciencias de la salud versátil, continuo y móvil.

Congresos en línea, asistencia digital, una capacitación constante, un flujo ininterrumpido de novedades y noticias de interés común, la posibilidad de intercambiar tanto conocimientos como trabajos científicos de forma instantánea, eso y más ya forma parte del panorama que debe contemplar el doctor comprometido con su labor.

EN LÍNEA

Muchísimas personas realizan cada día búsquedas de contenido web con la esperanza de hallar una respuesta a un tema de salud.

Buena parte de esos cibernautas desconoce que el contenido informativo y de divulgación de corte médico disponible en la red de redes todavía tiene un amplio margen de mejora.

La comunidad médica avanza en esa dirección. Hoy día, existen varios, que no abundantes, paraderos en la web nutridos con datos científicos seguros y opiniones de eminentes profesionales sanitarios.

Que la ciencia médica difunda, a través de medios digitales, sus descubrimientos y guías para cuidar, conservar y fomentar el bienestar de la población es de suma importancia, más en días de confinamiento forzado, de jornadas que arrojan muchas bajas entre las filas de los defensores de la salud humana.

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