El inicio de la Nueva Maternidad
Familia

El inicio de la Nueva Maternidad

Reconstruir cuidados y redes de apoyo

Convertirse en madre puede ser una experiencia maravillosa, pero también es una de las más agotadoras y temibles. Empieza una nueva etapa donde llega la responsabilidad de ver por alguien más durante, al menos, los próximos 18 años de su vida.

Es un acontecimiento único que transforma la vida de una mujer, quien indudablemente sufrirá cambios en todos los ámbitos de su vida: a nivel físico, psicológico y social.

Algunas de las alteraciones físicas son el aumento en el tamaño de mamas y útero, el incremento de peso, la hinchazón de algunas extremidades o síntomas como mareos y náuseas. A todo esto hay que agregar el carácter hormonal del proceso.

Cualquiera de estos cambios tiene un impacto en el estado anímico de la madre, por lo que es necesario buscar la regulación de aquellos elementos para compensar los déficits o excesos en el cuerpo materno.

A nivel emocional, la mujer puede sentir un hilo de pensamientos contradictorios porque, por un lado, se siente maravillada con su nuevo estado, se ilusiona con la llegada de un bebé, sueña con todo lo que puede brindarle; pero también aparecen las dudas y los temores hacia la responsabilidad de tener un hijo y los cambios que sufrirá su vida, porque ya nada volverá a ser como antes.

Las consecuencias de la revolución hormonal que experimenta la mujer antes y después del parto, son muy variadas; van desde cambios de humor y altibajos en el deseo sexual, hasta ansiedad, problemas de memoria, falta de concentración y alteraciones en la percepción.

La llegada de un bebé puede generar sentimientos encontrados en la madre, como alegría y preocupación. Foto: Ömürden Gengiz

MATERNIDAD EN LA NUEVA NORMALIDAD

Los mencionados son sólo algunos de los desafíos por los que atraviesa la mujer cuando empieza su travesía hacia la maternidad, pero actualmente hay un factor nuevo: la COVID-19, una enfermedad que ha provocado una transformación en cómo se lleva el embarazo y añade un factor de incertidumbre ante los cuidados que se deberían tener.

Se conoce que las embarazadas experimentan alteraciones inmunológicas que pueden hacerlas más susceptibles a las infecciones respiratorias virales, incluida la COVID-19. Varios estudios han revelado que las gestantes con este tipo de enfermedades tienen un alto riesgo de desarrollar complicaciones en su embarazo y resultados adversos perinatales, debido a los cambios en la respuesta inmune.

Por otra parte, una buena noticia es que, en los estudios realizados con otros coronavirus y con el actual SARS-CoV-2, no se ha detectado el virus en la leche materna. Sin embargo, aún es una variable que debe seguir investigándose, dado la reciente aparición del transmisor.

La preocupación principal, de acuerdo a la evidencia actual, no es si la enfermedad puede contagiarse a través de la leche materna, sino el riesgo de que la madre pueda transmitir el virus a su hijo durante el contacto para atenderlo o amamantarlo.

Pero detener la lactancia no forma parte de las recomendaciones, dada la importancia de la leche materna en la prevención de muchas otras enfermedades para el recién nacido. Es preferible amamantarlo con cubrebocas, extremando medidas de higiene.

Es recomendable seguir con la lactancia en tiempos de pandemia, sólo hay que hacerlo con exhaustivas medidas de higiene. Foto: Gettyimages

SOBRELLEVAR LA INCERTIDUMBRE

Definitivamente la maternidad en esta época afecta a la mujer de una manera más impactante que lo usual.

Debe preparar rutinas para un cuidado físico minucioso: alimentación, sueño, ejercicio y estar al pendiente de cualquier cambio, por mínimo que sea. En lo psicológico se añade el temor al contagio y el qué pasará con el bebé.

Entonces, ¿qué es lo que se puede hacer en esta nueva maternidad? Mamá: prepárate, conócete, pero no te abrumes de información.

Una de las características que tenemos como seres humanos, es la poca tolerancia a la incertidumbre, porque la asociamos con inseguridad; así que buscamos conocer de todo y hacer de todo para no sentirnos desprotegidos. Esto es a nivel general, pero para una madre que debe proteger a un ser que se nutre de ella, la incertidumbre puede llegar a ser abrumadora en estos tiempos.

Por ello, busca a los profesionales de la salud adecuados, aquellos que te acompañen durante esta etapa de tu vida, te hagan sentir segura, contesten todas tus dudas y te brinden tranquilidad con sus respuestas; que sepan cuáles son los riesgos que se pueden presentar actualmente y te brinden alternativas. Pregunta todo lo que te ronde por la cabeza hasta que te sientas satisfecha. Los principales puntos que deben tratarse siempre son: forma de parto, lactancia y cuidados.

Evita la sobrecarga de información que llega a través de redes sociales, pues muchas veces se trata de datos distorsionados o sin verificar, que sólo logran alarmar o confundir. Si te interesa alguna recomendación que veas por este medio, confírmala con un especialista.

Las visitas deben ser limitadas, pero hay alternativas como los baby shower de drive thru (sin bajar del auto) o las videollamadas. Foto: Jesús Galindo

RED DE APOYO

El aspecto social, sobre todo como mexicanos, es uno de los más afectados: el acompañamiento físico se considera un riesgo a la salud por la posibilidad de contagio por coronavirus.

Numerosos estudios demuestran que, además de lo anímico, existen implicaciones a nivel social en esta etapa, ya que los embarazos que se desarrollan de forma más saludable, son aquellos en los que la madre cuenta con una sólida red de apoyo social. Esto contribuye a un aumento en el bienestar y una reducción del estrés relacionado con la futura crianza.

Las culturas son diferentes en cada país, por lo que existen distintas tradiciones e ideas para una mujer embarazada. En México tenemos una cultura cálida, llena de acompañamiento, donde la familia de origen y los vínculos cercanos a la madre son una red de apoyo primordial antes y después del parto. Familias donde las matriarcas acompañan a sus hijas para transmitirles sus conocimientos sobre cuidados propios y del bebé, así como compartir sus experiencias propias. También están las amigas que hacen rituales y fiestas para darle la bienvenida al nuevo miembro de la familia. Todos estos rituales deberán ser suspendidos o limitados.

La red de apoyo debe modificarse: existe una parte de nuestra mente que genera expectativas y comienzan pensamientos como querer una fiesta de revelación del sexo con toda la familia, o un baby shower en un salón. No, la idea de compañía debe transformarse, sin asociarse a algo negativo. Hoy en día, una de las más grandes representaciones de amor es mantenernos a una distancia prudente porque respetamos, cuidamos y nos interesa que la nueva madre esté bien en esta etapa de su vida para que, llegado el momento, la podamos abrazar con todo el amor y cariño que quisimos hacerlo desde el principio del proceso.

Por último: mamá, estás entrando a una etapa donde puedes recibir un acompañamiento emocional a lo largo de tu proceso, no dudes en pedir ayuda a un profesional de la salud mental. Nuevas madres, no están solas, solo se modificaron las formas de expresar amor y cariño.

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