El encuentro sexual después del parto
Sexualidad

El encuentro sexual después del parto

Una prórroga obligatoria de placer

Sin apetito sexual, no hay sexo. El silogismo pretende acentuar las desavenencias que pudieran resultar entre la pareja si se llega a forzar el coito, especialmente después del parto, cuando el cuerpo femenino comienza un proceso de recuperación que implica ajustes hormonales y físicos.

Cuando se amamanta, por ejemplo, se incrementa la prolactina, la hormona que favorece la lactancia y, por el contrario, se reduce la producción de estrógenos, las hormonas sexuales femeninas. Acaso esta sea la menor de las complicaciones durante un encuentro íntimo postparto, las de fondo podrían ser aquellas que ocasionen heridas o infecciones.

El embarazo y el proceso del parto implican el reacomodo de los órganos internos en el cuerpo de la mujer. Los senos comienzan a prepararse para la lactancia aumentando su tamaño e incrementando su sensibilidad, al sexto mes comienza a producirse la prolactina. La barriga crece y se ensanchan las caderas, la piel se estira ante el aumento de talla; incluso las encías se inflaman, sangran y la protección dental flaquea propiciando la aparición de caries. A nivel químico, comienza una revolución hormonal con la segregación de estrógeno al comienzo del embarazo y su reducción al concluirse; disminuye también la producción de ácido clorhídrico y pepsina, lo que ocasiona agruras constantes.

Respecto a los órganos internos, el útero se expande a dimensiones que desplazan al estómago, al intestino y, en la víspera del alumbramiento, a los pulmones, por eso cuesta trabajo respirar.

Estas transformaciones se extienden durante nueve meses, y recuperarse de ellas requiere por lo menos cuarenta días, la cuarentena recomendada para la reincorporación a la normalidad; aunque el restablecimiento físico y hormonal puede variar dependiendo de la mujer, del tipo de alumbramiento, ya sea natural o con intervención quirúrgica como la cesárea y la episiotomía, o el uso de fórceps.

Con este antecedente, ¿quedan ganas de hacer el amor?

Las complicaciones en el parto también determinarán cuánto puede tardar en restablecerse el cuerpo de la mujer para tener relaciones sexuales. Foto: Unsplash/Sharon McCutcheon

SEXO DESPUÉS DEL EMBARAZO

Durante el retorno a la normalidad, en el útero ocurren hemorragias intermitentes conocidas como loquios; además las operaciones como la episiotomía (incisión que se practica entre la vagina y el ano para favorecer la salida del bebé) y la cesárea, necesitan tiempo para su cicatrización. En esta fase de recuperación, se recomienda abstenerse de la relación sexual para no causar daño físico y evitar alguna infección. Bajo estas condiciones es difícil que la mujer piense en mantener una relación sexual con su pareja y, frente a la posibilidad de concretarse, los médicos y terapeutas aconsejan buscar alguna otra estrategia erótica que distraiga la penetración.

En 2015, Ellie McDonald, Hannah Woolhouse y Stephanie J. Brown, integrantes del grupo de investigación Healthy Mothers Healthy Families, del Instituto de Investigación de Parkville de Australia, publicaron su artículo científico Consulta sobre problemas de salud sexual en el año posterior al parto, en el que reclutaron a mil 507 madres primerizas al comienzo del embarazo y las observaron a los tres, seis y 12 meses después del parto para evaluar los problemas de salud sexual.

El 89 por ciento de las mujeres estudiadas manifestó problemas sexuales. “Los problemas de salud sexual más comunes a los tres meses después del parto fueron: pérdida de interés en el sexo, dolor durante el sexo, opresión vaginal y falta de lubricación. El cincuenta y uno por ciento continuó informando pérdida de interés en el sexo a los 12 meses después del parto, y alrededor del 30 por ciento informó dolor persistente”.

El puerperio, tiempo de recuperación del aparato reproductivo, varía entre cinco y seis semanas; es la fase donde aumenta el riesgo de contraer alguna infección si se llega a concretar la relación sexual. “Desde el punto de vista médico, no se recomienda el coito en los primeros 30 o 40 días para evitar posibles infecciones; si ha habido cesárea, se puede iniciar a los veinte días, siempre que la evolución de la mujer sea óptima”, declaró para el diario El País de España el portavoz de la Sociedad Española de Contracepción, el doctor Modesto Rey.

El desgaste de atender a un bebé puede ser abrumador, por lo que al principio quedarán pocas energías y tiempo para mantener relaciones sexuales. Foto: Flickr/Tina Franklin

SÓLO ES CUESTIÓN DE TIEMPO

Es natural que el deseo sexual desaparezca momentáneamente después del parto, o que se distraiga debido al nuevo contexto. Las tareas que implica el cuidado de un bebé requieren energía extra de los padres, de tal manera que al final del día lo único que se busca es descansar. También la intimidad se constriñe a momentos muy puntuales ante la presencia del hijo o la hija, y es cuando la pareja comienza a desplegar la imaginación para el encuentro sexual.

Cuando la mujer recupera la libido en un tiempo indeterminado después del parto, puede presentarse la sequedad vaginal debido al cambio hormonal; la recuperación ocurre cuando se reinician los ciclos menstruales normales, “pero si se opta por la lactancia materna, el cambio hormonal que se produce en esta situación da lugar a bajos niveles de estrógeno que condicionan un epitelio vaginal adelgazado y frágil, que puede acarrear dificultad y molestias”, mencionó la ginecóloga Esther de la Viuda para el mismo diario español. La respuesta a este escenario es el uso de cremas lubricantes y si se emplean preservativos masculinos, que estos sean compatibles con el lubricante.

Practicar posiciones diferentes en la cama, para no oprimir la barriga femenina o los senos, son también recomendaciones que comparten los médicos. La mujer arriba de su pareja es una alternativa, o de costado sobre la cama y la pareja detrás de la madre reciente, reducen las molestias que pudieran generarse.

Durante el periodo de lactancia los senos están más sensibles, el contacto con otro cuerpo puede resultar incómodo, además la excitación puede ocasionar la salida de leche, aspectos que, recomiendan los expertos, es preferible hablar en la pareja y comprender la fisiología de ese momento.

La procreación es un momento de vida excepcional, los cambios fisiológicos son asombrosos durante el proceso de gestación. La vida en sí misma es un fenómeno todavía incomprendido, complejo, extraño y, a veces, doloroso.

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