Dick Johnson está muerto
Cine

Dick Johnson está muerto

Un viaje hacia lo inevitable

El cartel que publicita Dick Johnson is dead (2020) tiene ramos de flores, una cruz formada con huesos y una cara graciosa en un fondo amarillo. El diseño híbrido está formado por el tema de la muerte y colores utilizados normalmente para las comedias.

El tono de la película es humorístico, aunque la muerte y su aceptación se presenten en todo momento. Quizás esta es la manera en que se puede buscar una aceptación de la muerte como algo inevitable: usando el humor como suavizador del golpe que implica.

Dick Johson está muerto (traducción de su título original), o Descansa en paz, Dick Johnson (su título para Latinoamérica), es un documental estadounidense de 2020 que explora la muerte inminente. Su título es directo y sencillo, por lo que se intuye que no intenta agregar sutilezas o eufemismos.

Dirigida por Kirsten Johnson y coescrita por Johnson y Nels Bangerter, se centra en la posible muerte de su protagonista Dick Johnson, quien padece demencia. Se estrenó en el Festival de Sundance, ganando el Premio Especial del Jurado a la innovación narrativa en la no ficción, y su estreno en plataformas de streaming fue el 2 de octubre de 2020 vía Netflix.

La trama se define de forma simple. Se trata de un documental en que la directora Kirsten Johnson plantea diferentes muertes para su padre John, quien padece de demencia y de quien se sabe que su fallecimiento llegará pronto debido a las complicaciones que presenta.

John Dickson se interpreta a sí mismo en escenarios ficticios en los que sufre distintos tipos de accidentes y muere, una y otra vez.

Esta idea puede ser calificada por lo menos como problemática y, en una lectura tajante, como una comedia de mal gusto. Y no es para menos, ya que puede herir susceptibilidades, sobre todo tratándose de un tema tan difícil como lo es la muerte; más aún la de un ser querido.

Foto: IMDb

En esta producción se muestran las escenas mencionadas, pero también la realización de las mismas. John Dickson es dirigido por su hija para actuar durante accidentes o un ataque al corazón, y es llevado a medir su cuerpo para un ataúd. Nada de esto parece mover a ninguno de sus participantes hacia el temor o la tristeza, o por lo menos no en el modo en que se acostumbra.

El tono con el que se maneja la muerte no es el habitual; es ligero y en ocasiones despreocupado, porque el espectador no asiste a la defunción, sino a la preparación de escenas que se sienten como un juego o una actividad que sale de la rutina en la que participan tanto realizadores como padre e hija, estos últimos más seriamente involucrados.

La catarsis es la purificación de las pasiones emocionales provocadas por una situación trágica. Mediante ella se realiza una descarga de energía, por así decirlo, en la que se libera un peso. La existencia contiene no pocas dificultades, y la consciencia de ser finitos y de que el paso por este mundo acabará, es uno de los mayores temas de la humanidad.

Por lo general se prefiere no pensar en ello, o por lo menos no de manera comprometida; pero lo cierto es que, mientras más se llegue a la aceptación de esta situación, se podrá admitir como parte inevitable de la vida y se podría vivir de forma más plena.

Parece ser que Dick Johson está muerto conoce la capacidad que tienen los seres humanos para aceptar la muerte. Después de todo, el documental es una construcción elaborada de métodos catárticos para hacer frente a la finitud.

HUMOR NEGRO

La ficción, por más intensa y desgarradora que sea, cumple el papel de aligerar la carga sobre elementos problemáticos de la existencia humana. La muerte, por supuesto, es uno de ellos.

Escena de una de las “muertes” de Dick Johnson. Foto: Netflix

Esta se presenta en las películas de acción como algo sin consecuencias y sin una conexión emocional. En los dramas se construye una relación con el espectador, quien puede sentir empatía, guardando las distancias, ante el fallecimiento de un personaje.

En el filme abordado en este texto se aborda la muerte de una persona real que padece problemas de salud verdaderos, pero no se muestra como una constante carga emocional, sino que se describen los mecanismos desde los cuales se puede afrontar. Se elige la ficción porque la realizadora, como creativa, tiene esa manera de enfrentar el fin de la vida de su padre.

El humor resalta el lado gracioso e incluso absurdo de la realidad. Para hablar de la risa, la historia y la filosofía han tenido que indagar en la subversión del orden establecido en la cultura popular.

Es por eso que el humor negro surge como una vertiente natural ante lo que la humanidad considera cómico. Desde él se ven desde otra perspectiva temas difíciles y hasta horribles para generar reflexión. La muerte no genera risa en un contexto normal, pero desde este tipo de comedia se generan formas diferentes de leerla, que no necesariamente la despojan de su carácter trágico.

Las muertes de Dick, comprendidas tanto como ficciones caricaturizadas (por ejemplo aquella en que está en el cielo), como de formas trágicas, son formas de repasar una y otra vez el tema, hasta aligerarlo y hacer posible su asimilación. Porque la muerte es algo inevitable y el intento por adaptarse a ella, es un acto saludable.

No es que John vaya a morir pronto, pero es cierto que la condición de su salud no es la mejor. La directora misma habla de su motivación, que es adaptarse a la idea de perder a su padre, lo que en algún momento ocurrirá.

La directora Kristen Johnson y su padre Dick Johnson en el estreno de la película en el Festival de Cine de Sundance. Foto: The Sundance Institute

LAS DESPEDIDAS

En el collage autobiográfico y documental Cameraperson (2016) de la misma Kirsten Johnson, se hace una reflexión sobre lo que implica transgredir los límites de la vida personal con una cámara, más aún cuando se trata de documentar la demencia de una persona.

En Dick Johnson está muerto no sólo se habla de este límite y de sus dificultades éticas, sino que el padre se muestra aun más consciente de la cámara que en el caso anterior, siendo que toma un rol mucho más activo y sabe, como profesional de la salud mental, que el filme tocará fibras sensibles para él y para su hija. El psiquiatra no únicamente ve con buenos ojos su participación en el documental, sino que comprende hasta dónde le es posible estar en él y las implicaciones emocionales que significa.

Cada quien ofrece una explicación de la pérdida como le es posible: el psiquiatra desde la salud mental y la directora desde las aproximaciones de la ficción. Se puede afirmar que pugnan por comprender la muerte desde el lenguaje que cada uno posee, para así hacerla significar algo mucho más personal. La libertad que ejercen va un poco en contra de lo que se espera socialmente, pero es por eso, precisamente, que los protagonistas logran una despedida.

Los ejercicios dramáticos no son la única forma que tiene la directora de repasar o contemplar la posible pérdida, sino que también ensaya una despedida que no cualquier persona tiene la posibilidad de realizar.

La conmovedora relación que tienen estos dos personajes, es lo que vuelve a la película excepcional, así como la historia de alguien que va perdiendo poco a poco sus facultades.

La demencia que ataca a Dick Johnson, lo va haciendo despojarse de sí mismo, y anunciando una despedida que no tiene que ver con la muerte física en sí, sino con la pérdida de la memoria. Porque ¿quiénes somos sin nuestras memorias? La muerte se aborda como algo mucho más profundo: la disolución de una identidad que a su vez pierde las relaciones que había forjado durante la vida.

Comentarios