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Malinche en Sahagún
Nuestro mundo

Malinche en Sahagún

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Malinche pasa como una sombra por las Cartas de relación, de Hernán cortés; destella como graciosa artesanía en la Historia verdadera de la conquista de Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo; pero en la Historia general de las cosas de la Nueva España, de Bernardino de Sahagún, la vemos humana, la tenemos ante los ojos, la escuchamos hablar y la vemos actuar.

Aunque aparece como extensión de la presencia autoritaria de Cortés, una audaz teoría que circula por la academia la considera el poder tras el trono, una Lady Macbeth que, para usar una palabra del mismo Sahagún, “maneaba”, es decir, manipulaba las circunstancias según sus secretos intereses. ¡Todo el tiempo los conquistadores extranjeros y los aliados habrían sido su instrumento!

Pero aclaremos quién de los autores mencionados es el que trata mejor a Malinche (o Marina, según el nombre español que le impusieron). Hablamos de fray Bernardino de Sahagún, quien llegó a Nueva España en 1529, apenas ocho años después de la caída de Tenochtitlan y Tlatelolco. Vino con otros 19 frailes.

Su libro Historia general de las cosas de la Nueva España, en la accesible edición de Porrúa, suma 1093 páginas. Más o menos como una Biblia. Por ello recuerdo lo que dice Angel María Garibay, quien lo preparó para esta edición: es una obra que debería estar en todos los hogares mexicanos. El “doceno” de los libros que la componen trata de la conquista de México y es reproducción de una versión indígena tlatelolca.

Otros autores dicen con voz muy autorizada que Malinche fue regalada a los conquistadores en Xicallanco, Campeche, Sahagún, cuando se refiere al día del encuentro entre Moctezuma y Cortés (8 de agosto de 1519) escribe que Marina “era una india que sabía la lengua castellana y mexicana que la tomaron en Yucatán […]” De momento no importa donde se incorporó Malinche a las huestes conquistadoras, si en Campeche o en Yucatán. Mejor es verla alrededor de siete meses después, tras que los mexicas derrotan a los conquistadores en la llamada Noche Triste del 30 de junio de 1520. Malinche sobrevive y se retira con los vencidos hacia Tlaxcala, siempre sirviendo de intérprete. Quizá siempre actuando según sus secretos fines.

En los últimos días de ese 1520, Cortés con sus aliados vuelve a salir de Tlaxcala para reconquistar la metrópoli azteca. Lo consigue. Tenochtitlan-Tlatelolco cae el 13 de agosto de 1521. Al día siguiente los vencedores llevan a Cuauhtémoc y a unos tlatoanis menores ante Cortés. Sahagún nos hace ver al capitán español colocado en una azotea, sentado bajo un pabellón y describe: “La india que era intérprete que se llamaba Marina, púsose cerca del capitán, y de la otra parte el señor de México Quauhtemoctzin cubierto con una rica manta […]”. Junto a éste quedan los otros tlatoanis.

En seguida, últimos párrafos, Sahagún revela cómo Cortés reclama a Cuauhtémoc y los otros mexicas el oro que perdió al huir el 30 de junio de 1520 (poco más de un año antes). El gran tlatoani le dice: “se juntó todo, y esto que está aquí y no hay más”.

Dijo luego Marina: el nuestro capitán dice que no está aquí todo, y respondió el principal Cioacóatl, por ventura alguno Maceoal ha tomado alguno. Buscarse ha, y traerse ha a la presencia del capitán.

Otra vez dijo Marina: el señor capitán dice que busquéis doscientos tejuelos de oro, tan grandes como así, y señaloles con las manos el grandor de una patena de cáliz.

Otra vez habló el principal Cioacóatl, y dijo: por ventura algunas de las mujeres lo llevaron escondido debajo de las enaguas, buscarse ha, y traerse a la presencia del capitán.”

Así aparece, habla y actúa Malinche en la historia de la conquista de Sahagún, escrita por tlatelolcas; así se ve y se escucha en medio de la codicia del conquistador y la altivez de los vencidos.

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