Lo que me hace ilusión
Nuestro mundo

Lo que me hace ilusión

Nuestro Mundo

Cuando te da lo mismo todo, cuando tu visión de vida es monocromática, cuando ya no tienes motivos para asomarte al espejo y recomponerte, cuando no le encuentras sabor a los alimentos que tanto te gustaban, cuando nada te maravilla, cuando nos has cambiado el foco fundido desde hace muchos meses, cuando sólo comes por comer, cuando pasas largas horas en la cama, cuando sólo lo que te entusiasma es la sesión maratónica de series, cuando dejas de hablar con las amigas porque sus vidas están llenas de alegrías y la tuya no, cuando pasas de las pláticas de tus hijos que se acercan para contarte algo que les entusiasma, cuando la mirada se pierde en el vacío, cuando no hay un libro que te acompañe, cuando la canción que te hacía bailar ya no hace que muevas ni un dedo, cuando olvidas todo: la llave, el lugar en que guardaste el dinero, el día en que vives, las cuentas por pagar, el compromiso que hiciste para ver a alguien; cuando la política la ves como algo que le tiene que importar a otros, cuando olvidaste el jamón en el refrigerador y luego tienes que tirarlo, cuando no contestas las llamadas y finges que nadie te busca, cuando piensas que el amor está cancelado en tu vida, cuando sigues usando los calzones rotos porque te da igual, cuando te niegas a compartir, cuando ya no abres el periódico, cuando te peleas por todo o ante la peor de las injusticias hacia tu persona no hace algo, cuando la risa de un niño no te extasía, cuando traes extraviada tu fe… es entonces que debes reconocer que la falta de ilusiones llegó a tu vida.

Tal vez no le hemos dado su lugar a la palabra ilusión, porque la concebimos como una falsa esperanza y la asociamos a ingenuidad. No hay palabra más hermosa que ilusión, porque significa literalmente: esperanza, con o sin fundamento real, de lograr o de que suceda algo que se anhela o se persigue y cuya consecución parece especialmente atractiva. En una segunda acepción ilusión es el sentimiento de alegría y satisfacción que produce la realización o esperanza de conseguir algo que se desea intensamente.

La ilusión entonces actúa en tiempo presente y futuro, por ejemplo, el corredor de larga distancia que quiere participar en un maratón y decide entrenarse para ello. La novia que dispone todo para su matrimonio sea como lo imaginó. Las ilusiones pueden pertenecer al ámbito de las decisiones fundacionales de la existencia humana o bien están en el ámbito del día a día. ¡Qué ilusión poder ver la luna azul!, por ejemplo, algo que ni si quiera depende de ti, o algo que no construyes por ti mismo, y, sin embargo, te provoca esperanza ser testigo de ese fenómeno de la naturaleza.

Esto me hace recordar al colibrí que encontré en dos ocasiones posado a un lado de una buganvilia, me daba la impresión que volaba a propósito para pavonearse de su belleza, me impresionó tanto que me hace ilusión volverlo a encontrar, así de simple puede ser la ilusión, hoy, cada tarde, me quedo parada un instante y volteo a la colorida planta en su búsqueda, no lo he vuelto a ver, pero espero (esperanza que alegra mi corazón) que algún día lo encuentre.

Puede ser que pensemos que ganarse la lotería, el encuentro con el príncipe azul, o el aviso de la herencia de una gran fortuna de un tío desconocido, creamos que nos ilusiona, pero si me permites, esto más que ilusión es una fantasía.

Una fantasía es la facultad humana para representar mentalmente sucesos, historias o imágenes de cosas que no existen en la realidad o que son o fueron reales, pero no están presentes; cuando éramos niños veíamos las caricaturas en la televisión y recuerdo un título que decía “Fantasías animadas de ayer y hoy” y justo es eso, las historias de ensoñación.

No hay que tenerle miedo a la ilusión, hay que tenerle miedo a no tener ilusiones y a pretender vivir en el mundo feliz que construimos por el deseo de tener razón y por creer que tenemos el poder de que todo suceda conforme a lo que queremos y creemos.

Que la ilusión dependa de ti, no de los que hacen o lo que dejan de hacer los demás. Que la ilusión te dé vida, te llene de entusiasmo, que alumbre la oscuridad y sea tan simple como la vida misma.

Me hace ilusión que tú me leas.

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