Hyperpop
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Hyperpop

Exageración y cultura pop

Ilustración de portada: Foto: Andreas Ivan

La cultura popular adquiere formas diversas. Las expresiones más extendidas se comparten en poblaciones sumamente diferentes, aunque Internet hace que cada vez sea menos complicado traspasar esas fronteras.

Es en ese contexto que nacen fenómenos que se difunden rápidamente, claro, en relación con el poder de su mensaje o su extrañeza. El llamado hyperpop parece nutrirse de ambas posibilidades. Engloba un impacto visual y musical estridente y exagerado, bajo un objetivo crítico que no siempre es intencional. Es una de las expresiones que más saltan a la vista hoy en día y que, si bien puede no ser del gusto de todos, no deja espacio para la indiferencia.

MAINSTREAM Y UNDERGROUND

Existen, dependiendo de la tendencia, géneros musicales que se vuelven presentes en estaciones de radio por Internet, programas televisivos, videos de YouTube y publicaciones compartidas por Facebook. Las canciones más virales parecen no dar un respiro, abarcando toda la posible exposición de otros productos. Según Spotify, en 2020 los géneros más escuchados a nivel mundial son rap, trap, reggaetón y pop.

Es en nichos menos transitados que se escuchan opciones poco comunes y con intenciones más experimentales, aunque a veces tienen momentos en que tocan el mundo masivo. Es el caso de las colaboraciones de Gorillaz en sus álbumes, donde trabajan con proyectos mucho menos conocidos como Jpegmafia.

En este contexto surge un tipo de música que ha hecho extrañarse a distintos tipos de seguidores de la música, polarizando de forma intensa las opiniones entre la aprobación y el completo rechazo: el hyperpop.

Algunas de las razones por las que genera estas reacciones, quizá, es que cuestiona el límite entre estos dos mundos en apariencia separados: el mainstream acaparando los medios masivos y lo underground, que tiende más a la experimentación.

La rapera Ashnikko ha sido popularizada gracias a la aplicación Tik Tok. Foto: wonderlandmagazine.com

Hoy es mucho más difícil presumir que un género pertenece por completo a la cultura underground, que sería por definición poco conocida y de un nicho específico. La relación de este tipo de expresiones con el mainstream es constante. Existe una retroalimentación que nutre a ambas corrientes de manera mucho más veloz que antes. Mientras un género sea motivo de interés y sea compartido en Internet, podrá ser visto por otros ojos creativos como influencia.

Otro motivo del rechazo al hyperopop podría ser la ambigüedad con la que se plantea como concepto y su relación cercana con el consumo irónico, aquel en el que un producto se consume a modo de burla y no por un disfrute real. Pero lo más importante es, desde luego, su intención.

El hyperpop es descrito por el Urban Dictionary como un tipo de música pop con un tempo rápido, ritmos electrónicos y un ambiente de club futurista. Comúnmente se resalta su interés por el absurdo y su maximalismo, es decir, la exageración de sus características.

Se considera su aparición a mediados de la década del 2010 a manos de productores musicales como Sophie o A.G. Cook, y de exponentes actuales como Dorian Electra, 100 Gecs, Hanna Diamond, así como la cantante y productora Charli XCX, quien tiene presencia en la música de corriente mayoritaria .

En entrevistas, la integrante del dúo 100 Gecs afirmó que no considera a su grupo como parte del género (o tendencia) hyperpop, sino que para ella el primer disco de Dorian Electra entraría en esta descripción. La realidad es que hoy los géneros y sus influencias se transforman de manera constante.

POLARIZACIÓN

Existen tipos de música que son descritos por el público como “asistir a un club nocturno en el universo de Blade Runner”. La sensación que describen es la de estar en un futuro donde la música forma parte de un ambiente distópico. En el caso del hyperpop, no se trata de algo idílico o que recuerde a alguna escena de acción, sino que en su visión futurista toma en cuenta sonidos que actualmente se han tomado con rechazo y los hace parte de su estética exagerada. Es estridente a propósito. Busca incomodar, llegando al límite de lo considerado como “buen gusto”.

100 Gecs, dúo estadounidense compuesto por Laura Les y Dylan Brady. Foto: skullcandy.com

La música conocida como pop, de gran consumo, es mayoritariamente electrónica y con melodías pegadizas. Su relación con las bases de rap es tan importante que hoy son casi inseparables.

El carácter maximalista del hyperpop radica en que exagera los anteriores rasgos para establecer un carácter casi paródico. Utiliza el autotune en cada aparición de las voces, emplea ritmos de trap y rap, y llega a incorporar ritmos de hardstyle (género comúnmente usado para rutinas de aerobics) o música electrónica acelerada e intensa, que no está presente en el pop actual pero sí funge como exageración del mismo.

El dúo 100 Gecs va más allá de esta idea incorporando pasajes del dubstep del 2010, género fuertemente rechazado por su estridencia. De pronto incorporan momentos de ruido parecido a la estática, o incluso voces guturales. Cabe mencionar que también se considera exagerado lo hecho por subgéneros del punk o el metal.

Rina Sawayama, artista hyperpop, incorpora guitarras distorsionadas para obtener acentos en algunas partes de sus tracks, dominados por un pop y R&B de principios del 2000. Algunos de sus seguidores describen estos guiños como un intento por celebrar géneros que han sido menospreciados y unirlos de manera irónica y sin sentido.

Sin embargo, también son considerados parte del movimiento proyectos más cercanos al artpop de agrupaciones como Let’s Eat Grandma. Esta diversa corriente musical suele incorporar sonidos industriales o propios de géneros como el deconstructed club, música electrónica bailable pero de corte experimental, lo que es visible en proyectos como el de Sophie o Slayyyter.

En su visión futurista, el hyperpop se ha separado de la idea actual de buen gusto, ya que esta noción se transforma constantemente. La música que hoy acepta la gran mayoría, podría haberle parecido horrible a las generaciones pasadas. Es por eso que sería acertado añadir a la ecuación del hyperpop algunos rasgos que se podrían considerar detestables en la música, sonidos a los que no se está acostumbrado y, por supuesto, unirlos a una estética que podría considerarse demasiado cargada.

Dorian Electra es uno de los ejemplos del contenido queer que está presente en este género. Foto: celebmix.com

INTERNET E IRONÍA

La tendencia hyperpop coquetea con el consumo irónico, un fenómeno en que el consumo no persiste por las razones que lo hace normalmente. En el espectro no sólo cabe el gusto genuino, sino también aquello que causa extrañeza o que se considera cómico o ridículo. En este sentido, el juego con lo absurdo está presente casi en la totalidad de las canciones de hyperpop y, de hecho, es parte de su impacto.

El comentario satírico hacia la cultura pop es importante. Sus letras pueden carecer de sentido, pero también mostrar sarcasmo sobre los roles de género potenciados por el pop común. Es en este sentido que Dorian Electra se traviste de forma fársica con un bigote maquillado diciendo “soy un caballero”, mientras usa una armadura medieval acompañada por el sonido paródico de un saxofón electrónico. El contenido queer también está presente casi como si se tratara de un eco de la estética Camp, que hace uso intencionado de lo considerado de “mal gusto”.

En el apartado visual, el género se compone también de impactos a la mirada: animaciones 3D deliberadamente lisas o notoriamente falsas, colores intensos y elementos extraños que parecen tomados de la cultura popular y del anime. Además toma visuales y tendencias del Internet como el glitch (una estética basada en los errores informáticos), para transformarlas y darles un sentido un tanto transgresor. Estos elementos coinciden con el clima de sobreestimulación visual que caracteriza a la época contemporánea.

El hyperpop es un género que rápidamente se ha colocado como una tendencia que puede o no tener este sentido crítico, pero su posible trascendencia e interés radica en sus significados satíricos iniciales y lo que se puede analizar de ellos.

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