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Sexo silencioso
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Sexo silencioso

Cuando la privacidad escasea en casa

Ilustración de portada: Hessie Ortega

Debido a la pandemia de COVID-19, las familias se han visto en la necesidad de permanecer en el hogar por más tiempo del que se acostumbraba, tanto los padres como los hijos (especialmente los niños). Esto ha complicado la posibilidad de encontrar momentos adecuados para disfrutar de la privacidad e intimidad, considerando que los especialistas no recomiendan que los pequeños escuchen a sus padres cuando tienen relaciones sexuales. No obstante, existen técnicas para sustituir los gemidos, así como ciertas posturas que pueden ayudar a que estos encuentros pasen desapercibidos.

En este tipo de situaciones, es de vital importancia considerar la educación sexual. “Al día de hoy, la educación sexual en las escuelas es muy escueta y se limita a evitar embarazos no deseados”, menciona la sexóloga Carol Armero, quien insiste en la necesidad de añadir temas como el placer o la diversidad.

Siempre se dice que los pilares fundamentales de la educación sexual se encuentran en los trabajos e institutos, pero me pregunto dónde queda el papel de las familias”, añade Lola Hernández, sexóloga en Madrid Salud.

Los padres, en general, deben ajustar sus horarios para la intimidad cuando hay niños en casa, tanto por el bien de ellos como por el de la relación de pareja. Cuando el infante comienza a desplazarse por su propia cuenta, se deben incrementar las medidas de seguridad para evitar interrupciones o sorpresas no deseadas. Sin embargo, cuando esto sucede se debe manejar la situación con naturalidad; lo ideal es conservar la calma y evitar darle a entender que se trata de algo pecaminoso o dañino.

Los padres también deberían involucrarse en la educación sexual de sus hijos. Foto: npr.org

La psicóloga María Elena Bernal afirma que, sólo si los papás tienen demasiadas dudas, se hagan preguntas como “¿Qué viste?” o “¿Qué piensas de eso?”, ya que tal vez el niño podría responder: “Los vi sin ropa, pensé que tenían calor”, lo cual ayudaría a tranquilizar un poco la situación. Para evitar estos inconvenientes, es importante inculcarles desde pequeños el concepto de la privacidad, para que sepan que todos tenemos derecho a un espacio en el que podamos estar solos.

POSICIONES RECOMENDADAS

No obstante, tampoco se trata de crear estas situaciones a propósito; si se pueden evitar, mucho mejor. Llevar a cabo relaciones sexuales en silencio no es tan difícil cuando se eligen las posiciones adecuadas. El misionero es una opción bastante conocida y recomendable, ya que la pareja tiene un buen control y la intensidad del empuje es lo que marcará el ruido que se haga; se recomiendan movimientos suaves y lentos.

El llamado “cuchareo” también resulta ser una posición silenciosa, ya que no se realiza tanto movimiento. El impacto del choque es mínimo y deja libres las manos para jugar con las zonas erógenas.

El coito a tergo, mejor conocido como pose ‘de perrito’, se puede aplicar tanto en la cama como en el suelo. Sólo basta con colocar un par de almohadas o cobijas para suavizar el impacto, además se tiene un buen control de balanceo y libertad de movimiento.

Otra postura que resultará útil para el sexo discreto es el Om, ya que el estar ambos abrazados mientras se da la penetración, es fácil oscilar de un lado a otro. Ambos miembros de la pareja permanecen pegados de manera similar a cuando se practica el cuchareo, con la diferencia de que el Om se realiza sentado y frente a frente.

Foto: Behance / Amit Peretz

SOBRE LOS GEMIDOS

Se considera que los gemidos son una muestra clara de la excitación que siente la pareja al estar estimulada, sin embargo no todos expresan el placer de la misma manera. Cuando se practica el coito de manera silenciosa, es posible causar un poco de duda en la otra persona, ya que generalmente los gemidos inspiran y elevan la pasión del encuentro.

El neurocientífico Barry Komisaruk afirma que los gemidos y las expresiones faciales son una respuesta natural a la respiración profunda que brinda el éxtasis del placer; esa fue la respuesta que obtuvo después de observar en su laboratorio a más de 200 mujeres tener un orgasmo. Según su estudio, estas no pudieron evitar los gemidos al alcanzar el clímax.

Otro estudio, realizado por el investigador G. Brewler, señala que las mujeres son más proclives a expresar estos sonidos durante el acto sexual. A esto se le llama vocalización femenina cupuladora, y ocurre cuando ellas sienten que sus parejas están llegando al orgasmo.

Hay que tomar en cuenta que, más allá de ser una señal de excitación, estos sonidos funcionan como guía para hombres y mujeres. Al escucharlos en determinado momento durante el acto, es posible identificar cuáles son las preferencias de la otra persona. Otros beneficios que proveen son: refuerzan el autoestima, despiertan el deseo y ayudan a superar los bloqueos mentales dados por malas experiencias.

No obstante, no todas las mujeres tienen la necesidad de gritar y jadear muy alto para mostrar su satisfacción sexual. “Los gemidos pueden ser una forma de liberación, de conexión con nuestro propio cuerpo y nuestro placer, y de comunicación con la otra persona. Todo esto nos ayuda a alcanzar el clímax”, menciona la sexóloga Ester Álvarez. Cuando se vincula el placer que produce el sexo con la capacidad de gritar, el silenciar los gemidos puede resultar desalentador para la otra persona, o incluso representar una dificultad para llegar al orgasmo.

Foto: api.time.com

Realmente no se trata de renunciar a esta forma de liberación, sino de saber modularla o ser capaz de liberarse de otras maneras. “Podemos expresar nuestra excitación de muchas maneras: mirando fijamente a nuestro amante; con las manos, agarrando fuertemente las suyas, las sábanas o alguna parte de su cuerpo; clavando las uñas en la otra persona; con inhalaciones y exhalaciones intensas, etcétera”, añade la especialista. También se puede recurrir al sexo oral, así como morder el hombro del amante, gemir sobre la almohada o disfrutar el morbo de gemidos silenciosos.

No hubo nada más que los sonidos de nuestros cuerpos moviéndose uno contra el otro y el sonido de nuestra respiración. Fue increíblemente caliente. Sin el ruido que normalmente sale de uno o de ambos, fui capaz de escuchar todos los pequeños y suaves sonidos que se daban cada vez que tenemos sexo. Casi se siente como si mis otros sentidos estuvieran aumentados, porque no me distraía con las señales y gemidos que normalmente se dan. Fui capaz de enfocarme en cómo se sintió todo.”; publicó Ariana en su blog del portal Medium, como testimonio de este tipo de encuentros.

Al tener en cuenta estas recomendaciones, la pareja podrá tomar sus precauciones para practicar un sexo silencioso y, no por eso, abstenerse de disfrutar el momento y experimentar el placer.

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